En el tramo final de la campaña electoral neuquina, se afirmó un debate entre el Frente Neuquino y el MPN. Aquí, el candidato a diputado radical Alejandro Vidal le contesta al diputado nacional José Brillo.
De igual manera se coacciona sobre quienes son considerados clientes –no simples afiliados- con la amenaza de ser privados de los subsidios o asistencias que pudieran recibir, cancelarles contratos, becas u otro beneficio. Recorriendo el norte, en Guañacos, supe de una familia a la que obligaron a concurrir a una reunión partidaria y a su regreso encontraron que les habían arrancado las puertas y ventanas de su vivienda como castigo por haber participado de la lista contraria a la oficialista, con la promesa absurda de colocárselas nuevamente si ganan la elección el 12 de junio.
Más doloroso aún es escuchar el relato de madres que ven a sus hijos quedarse a la vera del camino viendo alejarse a un trasporte escolar que no los sube por que sus padres cometieron el pecado de pensar distinto que el que gobierna. Y estos son solo ejemplos aislados de los que se cuentan por miles en todos y cada uno de los rincones del Neuquén profundo, aquél que no goza de los pingües beneficios solo destinados para unos pocos amigos del poder.
Los pueblos originarios, muchos de cuyos integrantes fueron seguramente obligados a firmar una ficha partidaria, hoy no entienden por qué este gobierno no adhiere a la Ley Nacional de asuntos indígenas que establece la regularización de las tierras que pertenecen a las reservas de las comunidades, pero advierten, que su voto no está más cautivo. “Ya no más…, pasan cada cuatro años pidiendo el voto, después se olvidan, ellos ganan y nosotros seguimos siempre igual o peor…” decía con dolor pero convencida una anciana de Chiquiliuín.
Lenta, silenciosa, pero raudamente va creciendo un sentimiento colectivo que tiende a rebelarse, que busca algo diferente a lo establecido, que quiere que algo cambie para recuperar la esperanza. Día a día se suman voluntades, el convencimiento de que es posible un Neuquén mejor, va derrotando el temor, el escepticismo, la resignación con la que se enfrentaba siempre cada acto eleccionario. A cada momento se suben hombres y mujeres al colectivo que nos lleva al NEUQUEN QUE VIENE, se suman, se multiplican y se burlan de las encuestas.
Hay un hombre, que hace cuatro años quiso ser intendente de Neuquén, sus encuestas le auguraban un triunfo seguro, pero las urnas, el pueblo de la capital, le dio el triunfo a Martín Farizano. Aquél hombre, de nombre José, ya tiene experiencia en estas lides, por eso sale ahora a pretender sacarle “BRILLO” a oxidadas chapas del partido provincial. Por caso la Ley 2615, en su proyecto original solo coparticipaba el 15% de los recursos obtenidos por la renegociación de los contratos petroleros, ese porcentaje fue duplicado en la legislatura a instancias de la concertación, embrión del Frente Neuquino que lideran hoy Farizano+Parrilli.
Cuando la participación en la vida interna de los partidos políticos se logra a través de la compulsión o la coacción, no se puede hablar de democracia, por que se corrompe el principio básico y fundamental de la vida republicana, esto es, el derecho inalienable a elegir libremente nuestros representantes.
Pero esta historia está llegando a su fin, una nueva comenzará a escribirse el 12 de junio, cuando el pueblo del Neuquén deposite en Martín Farizano la responsabilidad de gobernar la provincia, con la confianza de saber que todo cambiará para mejor en el NEUQUEN QUE VIENE.
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