Parte de Laprida volvió a inundarse por una avería en el subacueducto

Parte de Laprida volvió a inundarse por una avería en el subacueducto

La subestación del acueducto Arenales-Ciudadela sufrió una nueva rotura el sábado por la noche sobre las 23:30 y el agua que bajó por el cerro inundó las calles Honduras, Paraguay y Colombia, en la parte alta del barrio Laprida.

“Si se hace una obra se tendría que estudiar el impacto ambiental que puede generar”, reclamó el vecinalista Roberto Romero. Vecinos se reunieron con autoridades municipales para plantear su queja.

Laprida sufrió por cuarta vez una inundación por el agua que desciende de cerro Arenales cada vez que el subacueducto sufre una avería.

Esta vez las consecuencias no fueron tan graves como el 6 de febrero de este año cuando el agua recorrió 25 cuadras y dañó electrodomésticos y muebles en viviendas de un amplio sector del barrio Laprida.

De todas maneras, el sábado por la noche el agua bajó nuevamente con fuerza ante la rotura del subacueducto cerro Arenales-Ciudadela e inundó las calles Honduras, Paraguay y Colombia. Invadió patios y afectó paredes de casas. También anegó el camino alternativo que une Saavedra y Laprida.

Según comentó a Diario Patagónico el vecinalista de Laprida, Roberto Romero, el sábado alrededor de las 23:30 se rompió el subacueducto cerro Arenales- Laprida y el agua bajó por la calle Honduras para continuar luego por Paraguay y Colombia.

Se trata de la cuarta inundación de similares características, reclamó Romero, quien se comunicó con las autoridades de la Sociedad Cooperativa Popular Limitada. Dijo que le informaron que la obra es responsabilidad de la empresa Rigel y del ENOHSA (Ente Nacional de Obras Hídricas y de Saneamiento), ya que la misma todavía está en periodo de garantía.

Romero también comentó que le señalaron que el mismo sistema lleva ya 14 roturas y que “en esa zona se da la rotura más grande”.

Mientras, los vecinos de barrio Laprida molestos por las continuas inundaciones, ayer a la mañana se reunieron con el secretario municipal de Obras Públicas Maximiliano López.

“Anoche a las 2 de la madrugada me comuniqué con la secretaria de Martín Buzzi, María José Aizpeolea, y harían un reclamo formal al ENOHSA, provincia y a la empresa constructora, porque el acueducto se rompe cada tanto” comentó Romero.

PIDEN OBRAS DE CONTENCION

Los vecinos de Laprida, barrio construido en las laderas del cerro Arenales, piden que se construyan muros de contención que desvíen el curso del agua y no inunden las calles Honduras, Paraguay y Colombia como ya ha ocurrido en cuatro ocasiones.

“Cada vez que ocurra algo así, se puede desviar hacia Saavedra, o Manantial Rosales, se puede sacar el agua por el cañadón de atrás de la cancha de Laprida y que termine en el arroyo Belgrano” sostuvo Romero.

Según el vecinalista, López explicó a los vecinos que consultará sobre las posibilidades de conseguir fondos para hacer obras de contención internas en el barrio Laprida y consultar a autoridades nacionales sobre las complicaciones del subacueducto.

La familia Siares que vive en la parte más alta de la calle Honduras, sufre constantemente las inundaciones cada vez que se rompe el subacueducto. “No fue como la vez anterior que entró y rompió las casas, pero la gente sigue con la zozobra, porque se rompe a menudo, con la intranquilidad constante. Yo creo que si se hace una obra se debería estudiar el impacto ambiental que puede generar. Este acueducto tiene 12 kilos de presión y se rompe siempre”, insistió Romero.

A principios de febrero el agua bajó con mucha fuerza desde lo alto del cerro. No había manera de frenarla. Sobre calle Honduras corrieron miles de litros de agua, y aquella vez uno de los vecinos sentenció: “el agua que corre es la que todos pagamos día a día, y que muchos pregonan por cuidar y no malgastar”.

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