Ocurrió a la altura del puente Zípoli, donde el río habría filtrado y socavado parte de la Costanera. Por precaución, la Policía cortó el tránsito en la zona hasta comprobar que el puente no corre riesgo.
El hecho ocurrió alrededor de las 18.30 a la altura del puente Zípoli, un sector por el que habitualmente transitan bicicletas y peatones haciendo “running”.
“Por fortuna, no había en ese momento ciclistas transitando por el sector ni haciendo gimnasia”, explicó uno de los policías que patrullaba por el lugar justo en el momento en que un vecino alertaba por teléfono de la caída.
Momentos después, llegó un móvil de la “Patrulla del Río” del Ministerio de Agua provincial y cortó la circulación por el sector. “Al instante pedimos a la Epec que cortara el suministro eléctrico que abastece a los semáforos y las luminarias en la Costanera”, explicó a Día a Día Raúl Fuentes, encargado de la patrulla.
Una filtración. “Según puede observarse a simple vista, no está afectada esa estructura; el desmoronamiento se habría producido porque el agua se filtró en la estructura y socavó parte de la Costanera”, aventuró Fuentes.
Mariano de Juan, secretario de Desarrollo Urbano, indicó por su parte que recién hoy, en el transcurso del día, los técnicos municipales evaluarían si la estructura del puente está comprometida.
“Nosotros creemos que no, pero recién cuando lo confirmemos vamos a reanudar el tránsito vehicular por el sector”, dijo. Hasta ese momento, sólo se permitirá el paso peatonal. Además, el funcionario informó que hoy a primera hora se construiría un tapón sobre el río para que una posible crecida no socave aún más el terreno.
Casi una tragedia. Los testigos privilegiados de la caída de la Costanera –al estilo de un desprendimiento de glaciar– fueron los vecinos del otro lado del río, que todas las tardes se reúnen en ese espacio verde.
Incluso, una adolescente que transitaba por las inmediaciones relató a Canal 12 que debió retroceder sobre sus pasos para no caer junto a una placa de hormigón, mientras se dirigía a la panadería. La caída podría haber sido una tragedia mayor en pleno verano: y es que hace años en ese sector del río los pibes se bañan y hasta hacen “clavados” desde las barandas que cedieron.
“Hace dos años que debajo de este tramo de ciclovía no hay nada; el agua socavó todo... del otro lado de la Zípoli está todo hueco”, dijo a Día a Día Daniel, uno de los primeros vecinos que llegó al lugar y solo atinó a desviar el tránsito hasta que llegó la Policía.
Para el vecino, la situación podría haberse prevenido si desde la comuna se hubiese realizado un control del sector más detallado. “Esto hay que controlarlo a pie; desde un vehículo no se ve”, dijo. Hace algunas semanas, durante un foro de ciclismo, expertos de la UNC revelaron que buena parte de los 103 kilómetros de ciclovías está en mal estado.
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