En París, el miedo dispara el precio de los inmuebles

Es constante el aumento del metro cuadrado por las dudas que genera la economía francesa
PARIS.- Atravesar la célebre avenida Foch al atardecer suscita la misma impresión de ciudad fantasma que un paseo nocturno en el Gran Canal de Venecia en vaporetto . Casi la totalidad de los inmuebles de esta zona de París están inhabitados, pues sus propietarios en su mayoría son extranjeros que, para hacer frente a la crisis, invierten parte de su riqueza en inmuebles y pasan allí apenas algunas semanas por año.

Casi se podría calificar de reflejo automático. En tiempos de inquietud y agitación para bolsas y mercados financieros, frente a las incógnitas de la economía mundial y la amenaza de recesión, los inversores suelen optar por colocar su dinero en los dos valores refugio tradicionales: el oro y el ladrillo.

Esos safe heavens , como se los conoce en inglés, considerados como supervalores en tiempos de crisis, no ofrecen obligatoriamente un elevado rendimiento. No obstante, suelen representar un nivel mínimo de riesgo y una buena liquidez (un activo se considera líquido cuando se pueden recuperar las sumas invertidas rápidamente y a escaso costo).

En las turbulencias actuales, "ese es el caso del mercado del lujo y del arte, que desde hace unos años observan una tendencia al alza, a contracorriente de la economía", según señala Fabrice Guez.

También es el caso del mercado inmobiliario en las grandes capitales europeas, y de París en particular.

Ya por las nubes, el metro cuadrado en la capital francesa superó oficialmente los 11.500 dólares de promedio a fines de mayo, según cifras de la Cámara de Escribanos de la región Ile-de-France, que abarca París y todo el conurbano.

"El aumento sigue siendo constante. De mayo de 2010 a igual mes de 2011, el alza fue del 22,7%", detallan en un informe. Y la tendencia debería mantenerse. "Los primeros datos sobre las promesas de compra en la capital indican que el alza de precios a la venta continuará hasta fin de año."

Según los especialistas del sector, ya es común que los precios superen los 43.000 dólares el metro cuadrado cuando se trata de bienes de excepcional calidad. Como ese departamento de 300 metros vendido recientemente en el barrio de los Inválidos por 14,4 millones de dólares.

Sólo los distritos parisienses más populares, como el XIX y el XX, se mantienen bajo el nivel de los 10.000 dólares el metro cuadrado.

El número de transacciones, por su parte, se mantiene estable gracias a que los créditos inmobiliarios siguen siendo extremadamente bajos (alrededor del 4% de interés anual), pese que los precios de la construcción aumentaron el 4,5% en el primer trimestre del año.

De marzo a mayo de 2011, en la región parisiense se vendieron 36.800 propiedades de más de diez años de antigüedad. Es decir, un aumento del 5% en relación con el mismo período en 2010 (4,5% para los departamentos y 7,6% para las casas).

Poca oferta

Esa tendencia esconde, sin embargo, evoluciones contrastadas. Si bien los precios de las propiedades de buen nivel en París intramuros registraron un aumento del 20% en un año, no sucede lo mismo con los edificios a estrenar, que padecen un sensible desinterés. Las ventas también parecen disminuir sensiblemente en los suburbios de la capital.

"Si los precios son prohibitivos en París, es simplemente porque no hay oferta. Ningún propietario de un bien en la capital lo quiere vender. Sería una locura", señala el escribano Thierry Delesalle.

A la fascinación de extranjeros y franceses adinerados por poseer un pied-à-terre en París, se suma ahora la voracidad de los inversores.

Esa tendencia contribuye al vertiginoso aumento de los precios y podría afectar la economía de la capital.

En 2010, los extranjeros realizaron el 6,5% de las transacciones inmobiliarias de París intramuros, con una predilección por los mejores barrios, según la Cámara de Escribanos.

Para los sociólogos, sin embargo, no hay mucho que se pueda hacer.

"Empleo y entorno son dos motivaciones determinantes para escoger un sitio de residencia. En ambos casos, la capital tiende a ser disuasiva para la gente normal", señalan los expertos del Instituto de Análisis BIPE en un reciente informe. Como vivir en París es cada día más caro, las empresas se deslocalizan y reducen sensiblemente la oferta laboral, mientras que comprar en París es prácticamente imposible para una familia de medianos recursos.

Pero la capital francesa, célebre por sus amplias y lujosas avenidas y sus imponentes edificios haussmanianos, no es la ciudad más cara de Europa, sino la tercera, según la red de agencias inmobiliarias ERA. La primera es la ciudad suiza de Berna y la segunda, Luxemburgo.

Nada de eso parece disuadir a los nuevos propietarios parisienses. Cuando la propiedad inmobiliaria, valor refugio, permite poner el dinero al abrigo durante una tempestad y, al mismo tiempo, hacerlo fructificar, cualquiera estará de acuerdo en decir que entre París y Berna. no hay mucho para pensar.

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