El parque es el "Parking" Sarmiento

La falta de espacio en Nueva Córdoba y el aumento de las playas obligan a los automovilistas a usar las calles internas del parque para estacionar.
Miércoles, 18 horas. El sol cae detrás del Caraffa y, poco a poco, el Parque Sarmiento se va vaciando. ¿De chicos?, ¿de deportistas amateurs?, ¿de “cocacoleros”? No, de autos. Es que desde las 8 y hasta entrada la tarde, el pulmón verde está repleto de vehículos estacionados, convirtiéndose en el “parking” más barato de Nueva Córdoba.

Tres cuadras de la Avenida del Dante, dos calles que desembocan en la Poeta Lugones y tres cortadas que unen la zona del lago con la avenida Valparaíso se transforman en amplias playas para quienes –de lunes a viernes– trabajan en el barrio de los estudiantes.

“Cada vez son más los que vienen porque no quieren pagar los seis pesos que sale la hora en las playas de Nueva Córdoba”, dijo a Día a Día Alejandro, el naranjita que cuida en la cortada Carlos Thays y que, “chori” en mano, explicó que “muchos los dejan seis y hasta ocho horas en el parque”.

Si bien la mayoría paga “a voluntad” (entre dos y cinco pesos por todo el día), los naranjitas ofrecen una tarifa fija si se acuerda un pago semanal. En ese caso, es de “unos 20 pesos”, calculó el cuidador que es vecino de José Ignacio Díaz III y que con el suegro y una tía tienen “a cargo” las arterias que rodean al flamante Parque del Bicentenario. “Igual, siempre hay alguno que se escapa o que estaciona ocho horas y deja 50 centavos”, lamentó. “No importa, pero duele”, agregó.

Muchos. Sumando todas las calles, en los días pico (los viernes) y en los horarios de más demanda de lugar (de 10 a 14), el Parque Sarmiento cobija cerca de 700 autos que se reparten entre unos 12 naranjitas. “Yo tengo ‘clientes’ de todos lados”, cuenta Rosa Bustos, quien asegura ser la más antigua cuidadora del Sarmiento. “Es gente de Ecogas, de Minería, de Gendarmería, de la Federal, de Manpower y de varias clínicas de la zona”, enumeró. “También de lo que queda de la Casa de Gobierno, ahora que no tienen playa; y hasta del Sanatorio Allende se vienen”, dijo señalando hacia la Yrigoyen.

Sin freno. Según datos del censo de 2008, la cantidad de viviendas de Nueva Córdoba creció 40 por ciento desde 2001. Esto no sólo está produciendo el colapso de los servicios públicos, sino que está “llenando” las calles de autos y durante todo el día es casi imposible estacionar. El relevamiento de mayo de la inmobiliaria Sergio Villella no muestra un futuro prometedor: se están construyendo en ese barrio 85 edificios, lo que sumará 3.500 departamentos. La ecuación es simple: más gente, más autos.

Ahorro. “El año pasado decidí venir al parque a estacionar porque me estaba fundiendo”, contó Patricia, una empleada pública que deja su Ford Fiesta en la Avenida del Dante. “Prefiero pagar 20 pesos por semana que 400 por mes, que es lo que me piden en las playas”, agregó aclarando que “está más seguro en el parque”, pero se arriesga “a que caiga piedra”.

José, el dueño de un Chevrolet Meriva también opta por el parque. “La gente acá es de confianza”, reconoció este médico residente de una clínica de la Chacabuco.

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Mundo naranja

Semana vs. finde. Los naranjitas de los días de semana no son los mismos que los del “finde”. “Los sábados y domingos cobran por un rato entre $ 20 (en la zona del Súper Park) y $ 10 (cerca del Faro)”, aclaran naranjitas que están de lunes a viernes.

Comparación. Dejar el auto en una playa de Nueva Córdoba arranca en $ 6 la hora. En el Parque, de lunes a viernes, $ 5 por día como máximo.

Fieles. Los clientes son casi siempre los mismos. Se conocen con los naranjitas, en algunos casos, desde hace años.

Contras. El mayor riesgo es la caída de piedra. Además, el sol del verano “pega” muy fuerte.

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“Tengo el teléfono de la Federal”

–¿Te venís todos los días de “los 40” para cuidar acá?

–¿Quién te dijo eso?

–El naranjita de allá.

–¡Mentira! El que vive en la villa es él. Yo soy de la última cuadra de Ferreyra.

La confusión de barriada no fue un buen comienzo para hablar con Rosa Bustos, la naranjita más antigua del Parque Sarmiento. Según calcula, trabaja desde hace más de 25 años cuidando autos en los primeros 200 metros de la Avenida del Dante. “Yo estoy de lunes a viernes ¿eh?, nunca el fin de semana”, aclara sin levantarse de un tacho de 20 litros que le sirve de asiento.

Mientras cuenta cómo se ha ganado la confianza de la gente, no deja de mirar a los autos como si fueran hijos. Por eso se distrae y le cuesta seguir la charla. “¿Ves esos ciclistas? Hay que tener ojo porque los pueden rayar”, rezonga.

Rosa lleva casi la mitad de su vida sentada en el mismo lugar. Antes trabajó como cocinera en varios bares del Centro.

Mate, biblia y galletitas de agua son la estricta (y obligada) dieta de esta mujer de 60 años que si ve “algo raro”, no duda en buscar ayuda.

“Tengo el teléfono de los chicos de la Policía Federal y de Gendarmería; ellos dejan el auto acá y si pasa algo, los llamo”, asegura. “¡Botona! me gritan los choros”, dice lanzando una carcajada.

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