En el marco del pasado día del maestro y teniendo en cuenta que hoy se conmemora el día del profesor, los docentes agrupados en la Regional Sur de ATECh salieron ayer a la calle.
Tal como hicieron el año pasado, los docentes eligieron nuevamente la parodia para “festejar” el día del maestro y del profesor y dar cuenta de su descontento en temas tales como el incumplimiento de pago del nuevo índice salarial en cargos de preceptor y maestros de enseñanza práctica y el adicional movilidad para maestros de escuelas hospitalarias domiciliarias. Los reclamos incluyen además la necesidad de aumento del ítem por ruralidad y por la suspensión de la reunión paritaria que pretendía comenzar con la negociación de nuevo índice nomenclador para cargos directivos.
Pero el disgusto no quedó solo en la calle, también se trasladó a las asambleas escolares que se realizaron ayer en los diferentes establecimientos. Ya con los mandatos de cada institución, los delegados se reunirán este lunes 19 para decidir si van al paro el próximo jueves 22, de acuerdo a lo que adelantó Carlos Magno, secretario general de ATECh, regional sur.
Cuestión de pesos
La parodia se denominó “Cuestión de pesos”, y consistió en una posta en el que el premio era el sueldo básico. El concurso fue conducido por “Maribel Medina”, y la jurado era la dra. “Sara Massara”, en clara referencia a la titular de la oficina de Contralor Médico, dependencia fuertemente cuestionada por el sector docente.
Las competidoras, en tanto, fueron las maestras “Luz Famélica”, “Yamila Hambre” y una directora, aunque ninguna llegó a cumplir las postas de “recibe notebook”, “viaja en colectivo”, “atiende padres”, “no llega a la canasta familiar”, “reparte chicos, recibe chicos”, entre otros.
Vale mencionar que el sketch estuvo muy bien logrado, y consiguió la identificación de más de un maestro, ya que representaron las peripecias diarias de los docentes al frente del aula, a la hora de tratar con los padres y hasta al momento de solicitar una licencia por enfermedad.
A pesar de esto, hubo a quienes no les causó demasiada gracia tener que esperar durante una hora para que se habilite el tránsito de la calle Güemes, la puerta de ingreso a la ciudad en un horario en el que muchos transportistas corren contrarreloj para entregar mercaderías y más de un particular debe ir buscar o llevar a sus hijos, justamente, al colegio.
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