Unos 20 mil maestros se plegaron ayer a la medida de fuerza convocada por tres de los seis gremios. Se registraron adhesiones mínima del 85% y máximas de hasta el 98%, en las diferentes escuelas. Los docentes enviaron un fuerte mensaje político al Gobierno.
Estos tres gremios rechazaron los montos y la metodología del blanqueo de $200 al salario básico hasta fin de año ($33,33 por mes), que anunció el gobernador Ricardo Colombi el martes último.
Los sindicatos acusaron al Gobierno de “no cumplir” con el compromiso de otorgar “un blanqueo salarial no inferior a $100” en julio, y “ratificaron” su reclamo de alcanzar “los $1.000 de básico para fin de año”.
También instalaron otros temas, como la prioridad de atender las necesidades edilicias de las escuelas, y la restitución en sus puestos de trabajo a los 1.300 porteros que vienen siendo cesanteados desde hace dos meses por la cartera educativa.
Éstos fueron algunos de los motivos centrales por los que ayer se efectivizó la sexta jornada de huelga docente desde el 1 de marzo. El promedio indica de que, en estos cuatro meses, los docentes concretaron “un día y medio de paro por mes” en lo que va del año.
La huelga de ayer también representó el segundo paro de mayor impacto, luego de las 48 horas de huelga del 11 y 12 de mayo (convocada por los seis gremios por mala liquidación de sueldos), que había tenido una adhesión del 90%.
De acuerdo al sondeo que realizaron ACDP, SUTECO y SADOP, la medida de fuerza de ayer fue más contundente todavía, y la tercera jornada de protesta en 21 días (el 11 y 12 de junio, el 25 de junio y el 2 de julio).
Se registró un piso mínimo de adhesión del 85% y un máximos de hasta el 98%, de acuerdo a las mediciones que hicieron los sindicatos en cada uno de los departamentos de la provincia. El pliegue de los docentes a la medida en todas las escuelas tuvo un promedio general que osciló entre el 91,5% y el 94% según esos sondeos.
Desde las primeras horas de la mañana la huelga hizo notar su contundencia. No sólo la Administración de Ricardo Colombi sintió los efectos de la medida, sino también la sociedad. En Capital, por ejemplo, los colectivos urbanos estuvieron vacíos en los horarios pico (7 a 8, entre las 12 y las 13, y después de las 17:30); el tránsito estuvo liberado, y no se oyeron las desesperantes bocinas frente a las escuelas.
El ausentismo de docentes y alumnos se acentuó más todavía en la tarde de ayer, luego de que se comprobó la contundencia de la huelga. Los maestros, profesores y directivos fueron los principales protagonistas que eligieron dejar las aulas completamente vacías, como una muestra de rechazo y repudio al anuncio salarial que tres días atrás hizo el gobernador Colombi.
En la mañana de ayer, los pocos educadores que asistieron a sus escuelas se encontraron con un memorándum que envió el Ministerio de Educación, bajo el título: “Educación otorga nuevo aumento salarial, alcanzando los $300 al básico docente en 2010”. Pero en vez de convencerlos de las bondades de la recomposición, la misiva oficial agitó más la efervescencia y acentuó el malestar de varios maestros y directivos que salieron a repudiar la misma, y por la tarde profundizaron aún más la medida de fuerza.
En tanto que el Gobierno no tocó el tema, durante la jornada. Ningún funcionario se refirió al evidente malestar, individual y colectivo, que ayer manifestaron los maestros.
El ministro de Educación, Orlando Macció, convocó ayer a las 9 a los medios para realizar una conferencia de prensa. Pero cuando recibió los primeros informes sobre el impacto de paro, evitó enfrentar a la prensa.
A los periodistas que lo esperaban en los pasillos del Ministerio, Macció les mandó a decir que no estaban dadas las condiciones para hablar, y que por la tarde emitiría un comunicado oficial. Pero el parte de prensa nunca llegó a las redacciones.


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