Acorralado por la convocatoria a un paro de tres días, el alcalde porteño decidió enviar al titular de SBASE, Juan Pablo Piccardo, a la reunión paritaria. El giro contradice el discurso PRO.
Poco antes de las 21 de ayer, los delegados de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP), Roberto Pianelli y Néstor Segovia, anunciaron el levantamiento del paro que estaba previsto para hoy. Era el último paso que se esperaba, desde el comienzo de la reunión paritaria que había comenzado en el Ministerio de Trabajo diez horas antes, para garantizar el servicio hoy.
El secretario general de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), Roberto Fernández, ya había anunciado el levantamiento de las medidas de fuerza que ese sindicato tenía previstas para mañana y el jueves. Así los dos gremios que se dividen la representación de los trabajadores de las seis líneas del subte y el Premetro garantizaron el servicio para hoy. Pero lejos está ello de significar una resolución al conflicto. Así se encargaron de aclararlo los denominados metrodelegados, quienes advirtieron que hoy realizarán asambleas sector por sector para determinar si finalmente se acepta el principio de acuerdo al que se llegó y no descartaban, en caso de que las bases rechacen lo acordado, retomar el plan de lucha.
Es que, explicó Pianelli, “todavía no se resolvió nada, lo que se está planteando es pasar la discusión para agosto, lo de hoy es un paliativo”. El acta firmada ayer al finalizar la reunión de la que participaron, además de los delegados gremiales, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada; los representantes de Metrovías (Grupo Roggio), la empresa concesionaria del servicio; el subdirector nacional de Relaciones del Trabajo, Adrián Caneto, y el titular de Subterráneos de Buenos Aires (SBASE), Juan Pablo Piccardo, quien, contra todo lo declamado en los días previos por diversos referentes del macrismo, finalmente se avino a participar del encuentro (ver aparte).
El acuerdo que se firmó establece un aumento en sumas no remunerativas, que va entre los 900 y los 1200 pesos según la categoría, retroactivas al 1 de marzo y que será “imputada a cuenta de las condiciones salariales que finalmente se acuerden en las negociaciones paritarias, cuya continuidad se establece a partir del día 1 del mes de agosto de 2012 para retomar la negociaciones pertinentes”. “Esto no cierra las paritarias”, disparó Pianelli, y explicó: “Esto sólo tira la pelota para adelante.”
Pero en el acta firmada ayer entre las partes no sólo se zanjó parte de la disputa salarial. También quedó reflejada la larga disputa que el gobierno nacional y el Ejecutivo de la Ciudad de Buenos Aires vienen sosteniendo desde que Macri desconoció el acta acuerdo firmada el pasado 3 de enero y por la cual se acordó el traspaso del subte desde la órbita de la Nación hacia la porteña.
Tanto Metrovías como la UTA (la AGTSyP no firmó el principio de acuerdo debido a que por el momento sólo cuenta con personería jurídica pero no gremial) reclamaron al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que asuma de una vez por todas su responsabilidad como controlante del subte. Responsabilidad que desconoce a pesar del acta acuerdo firmada y la ley sancionada casi por unanimidad en el Congreso de la Nación.
La empresa concesionaria asentó en el documento que desde la firma del acta acuerdo de traspaso del subte desde la órbita del gobierno nacional al de la administración porteña, “se han producido una serie de desfasajes económicos y financieros en cuanto a la percepción de los recursos de la concesión”, razón por la cual “requiere de forma urgente al gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires adopte los recaudos necesarios a los efectos de poner a disposición los mismos”.
En la misma línea, la UTA reclamó al Ministerio de Trabajo de la Nación “un mayor esfuerzo para lograr que el gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tome la intervención que le cupiese en estas actuaciones”. Se refería de esta manera a la reticencia del macrismo a participar de las reuniones, trabando un posible acuerdo y generando un creciente conflicto que la semana pasada provocó un paro de 36 horas y amenazaba con dejar durante 72 horas sin servicio esta semana a los más 1,2 millón de usuarios que cada día se movilizan a través de la red de subtes.
Por su parte, el ministerio que conduce Carlos Tomada, consignó en el mismo sentido que en su opinión “el diálogo no estaba completo si Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) no se hacía presente en las audiencias”.
Piccardo, a su vez, firmó también el principio de acuerdo. Pero con reservas. E insistió con la postura que el macrismo en soledad intenta sostener. “Hemos decidido comparecer a esta reunión, aún en disconformidad, porque tenemos la voluntad de colaborar en la medida de nuestras posibilidades para que el conflicto se pueda resolver.” Fue la frase que Piccardo, quien la semana pasada debió ser llevado al ministerio por la fuerza pública ante una nueva negativa a participar de las reuniones paritarias, pidió incorporar al texto final. El vicepresidente primero de la Legislatura porteña, Cristian Ritondo, ensayó ayer una justificación a la disputa y aseguró que el kirchnerismo “quiere secuestrar” a Macri porque es el “principal” candidato a la presidencia en 2015. “El subte no es un limbo. El traspaso del subte a la Ciudad nunca se concretó”, dijo. Mientras que el senador Aníbal Fernández le recordó que Nación cumple y le otorga a la Ciudad los 360 millones de pesos de subsidios en cuotas para que se haga cargo del servicio, según se firmó el 3 de enero último. <






Comentá la nota