El paro en repudio del hecho, en Rojas, tuvo casi total adhesión

El jueves por la mañana, en la plaza San Martín, más de un centenar de docentes se manifestaron enérgicamente en contra del hecho ocurrido en Pergamino, y expusieron a la luz algo de lo que poco se habla: la violencia en las escuelas - Mientras tanto, se siguen conociendo hechos de violencia, de distinta magnitud, en perjuicio de directivos de escuelas y docentes
Mientras siguen las repercusiones -ya a nivel nacional- con respecto al caso del docente Ricardo Fusco, director de la ESB 11 de Pergamino, salvajemente golpeado por la madre de un alumno con problemas de conducta, ayer los docentes nucleados en todos los gremios que operan a nivel del territorio provincial cumplieron un paro de veinticuatro horas que tuvo un índice de acatamiento prácticamente total, y crecen las manifestaciones en repudio a ese hecho.

El episodio, en tanto, desnudó ante la opinión pública una situación de la que pocas veces se habla pero que, ante el cariz que ha tomado, se hace indudable abordar de manera profunda y dinámica, y es la violencia intraescolar.

En efecto, no son pocas las situaciones de violencia que ocurren dentro de los establecimientos educativos, o en sus inmediaciones, a veces entre alumnos, a veces entre miembros de la comunidad educativa y docentes o directivos.

Pero en pocas ocasiones salen a la luz y, claramente, contundentemente, no es posible tomar estos episodios como aislados y menos aún considerarlos un riesgo del oficio.

Estas situaciones, independientemente de su magnitud (aunque cabe convenir que el caso de Pergamino sobrepasó cualquier previsión) denotan claramente un síntoma preocupante, una situación de base social que afecta ya no sólo a una comunidad educativa determinada, sino al centro mismo de la sociedad, que es la familia.

No es un tema sencillo, y seguramente no será posible implementar soluciones de buenas a primeras. Pero el caso de Ricardo Fusco ha expuesto una problemática que, evidentemente, ya no podía permanecer oculta por más tiempo y que claramente no puede ser ya soslayada por las autoridades.

En Rojas el paro fue total, y

hubo una asamblea en la plaza

En efecto, la agresión que recibió el maestro Ricardo Fusco el pasado martes, generó un efecto directo en los docentes bonaerenses, que además de expresarse mediante un paro de actividades, cumplido ayer, ahora están demandando, a través de asambleas convocadas en cada distrito, medidas concretas que tiendan a solucionar la violencia dentro de las escuelas.

Nuestro distrito -que, aunque poco se diga, no escapa a esta dificultosa problemática- fue ayer también eje de movidas similares.

En primer lugar, el paro de actividades decretado por la Federación de Educadores Bonaerense (que se encuentra en estado de alerta y movilización), a la cual se plegaron en forma casi inmediata distintas organizaciones gremiales docentes, tuvo en Rojas un nivel de acatamiento casi absoluto: según fuentes del Círculo de Educadores Rojenses, adherido a la FEB, el índice de adhesión rondó el ciento por ciento absoluto, y no lo alcanzó sólo debido a que el personal directivo de algunas escuelas se constituyó en sus lugares de trabajo. Esta actitud, ciertamente, fue bastante criticada ayer por los docentes locales.

Al margen de esto, ayer por la mañana, más de un centenar de docentes que prestan servicios en esta ciudad, en todos los niveles educativos, se autoconvocaron mediante mails, redes sociales y mensajes por móvil, en la plaza San Martín, para evaluar la situación y, en una suerte de asamblea, reclamar medidas que pongan coto a las agresiones que, prácticamente a diario, sufre uno u otro docente o directivo en algún establecimiento educativo de la provincia.

El enojo, el dolor ante la agresión sufrida por un colega y el comprensible temor de los maestros fue expresado ayer de manera contundente. En la misma línea, se dejó en claro que no se trata en absoluto de un caso aislado y que, por ende, no puede ni debe ser tomado como tal.

"Tenemos que comenzar a pensar en el otro", reclamó el docente Raúl Verón, mientras que otros colegas, como Patricio Barrett y Félix Ferrioli reclamaron enérgicamente "políticas educativas" claras.

Otros, como la docente jubilada Amalia Lateano, señalaron que la cuestión fundamental "es trabajar con las familias". Pero otros maestros adujeron, y no sin razones, lo difícil que es movilizar a las respectivas comunidades educativas. Lo señalaron así algunos maestros que prestan servicio en escuelas con alumnos que padecen serias problemáticas sociales.

También se discutió la incidencia de los gabinetes psicopedagógicos, que cumplen una tarea casi ímproba en ese marco. Pero se coincidió en que poco pueden hacer los docentes especializados cuando no hay lineamientos más claros articulados desde los niveles superiores que tiendan a prevenir estas situaciones.

En ese sentido fue importante el aporte del docente Gustavo García, quien sin menospreciar la importancia de asambleas como la de ayer, reclamó también que se abran canales de diálogo con las autoridades, y darle periodicidad y continuidad a estas manifestaciones.

Es importante señalar que el intendente de Rojas, Miguel Cobo, junto a algunos funcionarios, participó del cónclave de ayer y acompañó a los maestros, solidarizándose con su situación.

Un problema muy grave

La situación está así planteada. Tal vez la mejor síntesis del malestar de los docentes bonaerenses la expresa un comunicado de la FEB, donde expone los puntos claves de la problemática:

-Garantizar la seguridad física y psíquica de los educadores y de los alumnos;

-Contar con protección real y efectiva para quienes llevan adelante la noble tarea de educar;

-Gestionar las acciones necesarias para evitar la reiteración de estos hechos;

-Contar con acompañamiento a la gestión de los docentes y primeros niveles de supervisión en este tipo de circunstancias.

Y esto se completa con una frase más que contundente: "los educadores ya dejamos el alma en nuestra tarea: no queremos ahora dejar la vida".

Podríamos añadir, de nuestra parte, que hay una problemática real y palpable que ya no puede ser soslayada. Pero también, y coincidiendo con algunos conceptos que se expusieron ayer en la plaza San Martín, de poco servirán aquellas acciones que no vayan acompañadas de un fuerte compromiso de las familias que integran cada comunidad educativa.

Oporto: “Al alumno hay que

expulsarlo y encausarlo”

El director de Cultura y Educación bonaerense, Mario Oporto, consideró que al alumno que atacó junto a su madre al director de una escuela secundaria en la ciudad de Pergamino “hay que expulsarlo de la escuela” y que luego el Estado “lo acompañe y lo encauce” para que pueda estudiar.

Oporto manifestó la necesidad de “ser muy respetuoso del criterio del director y de su equipo” que son quienes toman las medidas disciplinarias en la escuela, aunque en su opinión, al alumno “hay que expulsarlo de la escuela, tiene que llevar una sanción muy grande”.

No obstante, agregó que luego “lo acompañaremos desde el Estado y lo encauzaremos hacia el mejor lugar”, para que continúe sus estudios.

El hecho se registró el lunes último, en la escuela secundaria número 11 de Pergamino, donde el director Ricardo Fusco fue agredido por la madre y el alumno, que le provocaron graves lesiones.

En declaraciones a radio Continental, Oporto recordó que “la ley establece que tiene que ir a la escuela pero no puede hacerlo transgrediendo todos los límites” y manifestó que el agresor “no puede seguir en una institución a la que ha dañado tanto”.

El funcionario bonaerense afirmó que “estamos ante un hecho gravísimo” y puntualizó que ante la grave conducta del escolar “mi criterio sería separarlo de la institución y luego ver, porque es de una agresividad que, si no puede estar en una escuela, tenemos que impulsar un tratamiento en busca de que asista a la escuela como corresponda”.

”Hay que fortalecer al director”, subrayó Oporto, y manifestó que lo “estamos acompañando y lo vamos a acompañar en todas las instancias porque el deseo prioritario es que se recupere y vuelva pronto a la escuela”.

El titular de Educación bonaerense desestimó luego el oportunismo de las demandas de algunos sectores de la oposición que exigen gabinetes psico-pedagógicos para todas las escuelas y las consideró “un atajo fácil”.

”Yo estoy de acuerdo con que existan pero el gabinete no hubiese resuelto la agresión de la madre”, advirtió, y alertó contra las consecuencias de pretender “encontrar rápidas respuestas a un problema muy complejo”.

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