Paro en el Puerto: Empresarios intimarán a marineros para que comiencen a trabajar

Paro en el Puerto: Empresarios intimarán a marineros para que comiencen a trabajar
Los empresarios pesqueros marplatenses se reunieron para decidir acciones ante la continuidad del paro que lleva adelante el SIMAPE, gremio que nuclea a un sector de los marineros. Pedirán que se dicte la nulidad de la conciliación obligatoria y luego enviarán telegramas intimando a los marineros a concurrir a trabajar. Hasta entonces no intentarán sacar los barcos.
Luego de conocerse la decisión de la asamblea del SIMAPE, donde un grupo de marineros votó a favor de continuar el paro y no permitir la zarpada de buques, el sector empresario se reunió para decidir cuáles serían los pasos a seguir de ahora en más. A la cita no faltó nadie: “Tony” Solimeno, Domingo Contessi, Alberto Castro Arán, “Pototo” Moscuzza, Pipo Ramasci, Guillermo Ferreyra, del Grupo Valastro, por nombrar solo algunos, ya que hasta los principales proveedores, como los de combustible, se hicieron presentes. La decisión que allí se tomó fue consensuada por el sector empresario casi en su totalidad.

La primera jugada se realizó el viernes, cuando solicitaron al Ministerio de Trabajo a través del delegado local, Ángel Rato, que declare la nulidad de la conciliación obligatoria, dado que el gremio no es reconocido por el Ministerio. El segundo paso se dará hoy o mañana, si es que la nulidad es decretada. A partir de ese momento, la patronal enviará a sus marineros telegramas intimándolos a concurrir a sus puestos de trabajo. Quienes concurran comenzarán a cobrar el 11 por ciento retroactivo, tal como se acordó por convenio con el SOMU. Si los trabajadores decidieran acompañar al SIMAPE en la continuidad del paro, la patronal quedaría en libertad de despedirlos con causa justificada.

A esta situación se llega por el pésimo accionar de los funcionarios del Ministerio de Trabajo. A pesar de existir una medida judicial que suspendió la personería gremial del SIMAPE, Noemí Rial, viceministra de la cartera laboral, dictó la conciliación obligatoria y luego una prórroga de la misma, a un gremio que la justicia no reconoce. Una aberración jurídica. El puerto estaba cortado y ese fue el manotazo de ahogado que la funcionaria dio para parar la bronca, tanto de los empresarios que no podían trabajar como de los sindicalistas, que con esta medida legitimaban su situación gremial. Esta gestión poco inteligente solo sirvió para agravar el problema: el SIMAPE volvió a parar la actividad en el puerto y no acepta que no existe como gremio, justificado por la maniobra del Ministerio. Ahora son los empresarios quienes le piden al organismo que se expida formalmente, declarando la nulidad de la conciliación obligatoria. Las consecuencias derivadas esta operación podrían ser peores de lo que en un principio se intentó evitar.

La dirigencia del SIMAPE había dicho a sus afiliados que tendrían encuentros con los armadores para tratar de llegar a un acuerdo. “Estamos trabajando, necesitamos más tiempo”, avisaron. Sin embargo desde el sector empresario desmintieron esa posibilidad: “A ninguno de nosotros nos interesa sentarnos a hablar”, aseguraron.

Desde que el conflicto comenzó, los dirigentes del SIMAPE, Juan Novero y Pablo Trueba, tuvieron reuniones informales con algunos empresarios. Incluso, en el mismo momento en que un grupo de violentos quemaba la casa de la Cámara de Armadores, Novero se encontraba en las oficinas de la planta de Luis Caputo y Trueba en las de Pedro Baldino. Pero desde aquel día al presente la historia cambió y un abismo los separa.

Hoy los empresarios no quieren hablar. Luego de los incidentes pero principalmente desde que se saben apoyados por el Gobierno nacional, cerraron filas detrás del convenio firmado con el SOMU y de allí no se moverán. Por estas horas cuentan con todas las cartas a su favor. Por otra parte fueron avisados de que “si sacaban los pies del plato, firmando algo distinto, los perseguirían impositivamente por cada kilo de pescado que quisieran exportar”, algo a lo que ninguno se quiere arriesgar.

La relación con el SIMAPE está pasando por su peor momento. Nadie puede pensar que la orden de romper todo la dio Novero, ese nunca fue su estilo, sí en cambio el de quienes lamentablemente lo acompañan y no nos referimos a Trueba, quien se perfilaba como el sucesor natural de “El Gato”. Pero eso ya no importa; la patronal, la misma que aprecia y respeta a Novero, entiende que ya no maneja a su tropa. Lamentablemente cada paso que el SIMAPE da, profundizando las medidas de fuerza, lo va hundiendo un poco más.

Qué pasará una vez que desde la cartera de Trabajo vuelvan sobre sus pasos mal dados, nadie lo sabe. Mucho menos puede preverse qué reacciones tendrán quienes, por fidelidad al gremio o por considerar justo su reclamo, sean despedidos.

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