Después de anunciar el secuestro de miles de kilos de drogas y explosivos en diversos operativos limítrofes, una huelga permite el paso libre entre Foz do Iguaçu y Ciudad del Este, zona emblemática para el contrabando entre ambos países.
Un día después de que Brasil anunciara los "exitosos" resultados de un mega operativo de seguridad en todas sus fronteras, la policía federal de Foz do Iguaçu informó que desde el último lunes paralizó sus actividades, por lo que el tránsito de personas, vehículos y mercaderías con Paraguay quedó liberado. El puesto fronterizo ubicado en la ciudad brasileña tiene fama de ser uno de los focos principales de contrabando desde la paraguaya Ciudad del Este y por allí pasan diariamente unas 35 mil personas.
"Paso libre para tráfico de armas y drogas. Así es como el gobierno federal cuida la seguridad pública", denunciaba un cartel colocado por los agentes policiales en el paso fronterizo que registró la emisora local Paraná TV. Paradójicamente la noticia se conoció al día siguiente de que el ministro de Defensa, Celso Amorim, se jactara de haber decomisado 117 mil kilos de explosivos y 6000 kilos de drogas ilícitas en la Operación Ágata 5, un plan de seguridad que distribuyó 19.500 uniformados en toda la frontera brasileña.
Esta medida de fuerza de los agentes de Foz do Iguaçu se enmarca en un reclamo de la Policía Federal en varias partes de Brasil en demanda de una reestructuración de su carrera, que incluye aumentos salariales y un mayor número de efectivos para realizar su trabajo. En otras regiones la huelga ya se había iniciado dos semanas atrás.
La paralización no tuvo mayor impacto sobre la población salvo en casos especiales en que los huelguistas tomaron acciones de protesta. Entre ellas el retraso intencional en la revisión de equipajes para abordar vuelos en varios aeropuertos del país que realizaron la semana pasada y que tuvo gran repercusión mediática.
José Alberto Iegas, superintendente de la policía federal del estado sureño de Paraná, donde está situada Foz do Iguaçu, aseguró que hay un mínimo de efectivos en actividad para vigilar el puesto fronterizo. No obstante, imágenes de varias televisoras mostraron cómo los vehículos y peatones cargados de mercaderías pasaban sin ningún tipo de control. "Si están dejando de fiscalizar de manera intencional, lo vamos a verificar y podríamos evaluar sanciones", agregó Iegas a Paraná TV.
El ejecutivo nacional, en tanto, se abstuvo ayer de opinar sobre la medida de fuerza pero informó que las Fuerzas Armadas participarán de la seguridad de la Copa de las Confederaciones 2013, el Mundial 2014 y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Una medida que para el diario Folha de SÃo Paulo dejó entrever la posibilidad de que ante la insubordinación de la Policía Federal la presidenta Dilma Rousseff decida reemplazarla por las Fuerzas Armadas en el comando de la seguridad de los grandes eventos.
La policía es apenas uno de varios segmentos del sector público que han suspendido labores en los últimos días en Brasil. Ayer se sumó a éstos el sindicato de trabajadores del Ministerio de Relaciones Exteriores que anunció una huelga para exigir la equiparación de sus salarios a los de otros servidores públicos y reajustes para compensar pérdidas por inflación en el período 2008-2012. «
Ap, Efe y Ansa
algunos sí trabajaron para reprimir campesinos
Mientras algunos uniformados brasileños se manifestaban en huelga, otros reprimían con gases lacrimógenos y gas pimienta a unos 7000 campesinos que reclamaban frente a la casa de gobierno de Brasil por la reforma agraria y el fin del agronegocio. La policía argumentó que se vio obligada a intervenir cuando un pequeño grupo que se separó de la columna principal y derribó unas vallas de contención que les impedían llegar a la sede del Ejecutivo.
La manifestación estuvo encabezada por el Movimiento Sin Tierra (MST) y la Confederación de Trabajadores de la Agricultura (Contag). Estas y otras organizaciones campesinas e indígenas se encuentran reunidas desde el lunes pasado participando de un encuentro celebrado en Brasilia. La marcha también había sido convocada en reclamo por el asesinato de campesinos en las zonas rurales por parte de las mafias de la extracción ilegal de la madera.
Tras los disturbios una comisión formada por miembros de los movimientos campesinos entregó una carta con sus demandas, que fue recibida por el despacho del ministro de la Secretaría de la Presidencia, Gilberto Carvalho.
Efe y Ansa

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