Ayer hubo inconvenientes con la recolección de desechos en varias ciudades del Gran San Miguel de Tucumán, como Yerba Buena. Cartoneros denuncian que la empresa que explota Pacará Pintado no los deja ingresar. Directamente, los residuos van a Overa Pozo
SIN TREGUA. Desde el miércoles los cartoneros que separan los desechos cortan el acceso a la planta de Pacará Pintado; en Yerba Buena ayer no hubo recolección de los residuos (foto inferior). LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO |
Una fila de cubiertas en llamas impide el paso de los camiones con basura a la planta de Pacará Pintado, desde el miércoles. La protesta se originó porque las autoridades de la empresa Servicios y Construcciones La Banda SRL prohibieron la entrada al predio a unas 25 personas que viven de lo que encuentran entre las montañas de residuos del Gran San Miguel de Tucumán. "Nosotros no queremos perjudicar a nadie. Pedimos que la sociedad nos entienda y nos ayude. Con este trabajo vivimos", explicó Gladys Brito, una de las personas que trabaja para la Cooperativa Clasificadores Unidos.
En total, unas 60 personas de diversas familias buscan algo que pueda serles útil entre las toneladas de desperdicios que arrojan los camiones a diario en el predio destinado a la separación y transferencia de la basura. En Pacará Pintado, una vez separados los productos que pueden ser reutilizados (plásticos, papel, cartón y vidrios, por ejemplo), los desechos orgánicos son depositados en camiones de gran porte para ser trasladados al centro de disposición final, en Overa Pozo.
El problema es que, a raíz de esta contingencia, la separación de la basura no se está realizando: como el acceso a Pacará Pintado está vedado, los desechos van directamente hacia la planta del este provincial. Juan Manuel Criado, responsable de Pacará Pintado, sostuvo que las localidades afectadas por la protesta son las comunas de El Manantial, San Pablo, Villa Carmela, San Javier y Raco; y los municipios de Lules, Alderetes, Banda del Río Salí, Tafí Viejo, Las Talitas y Yerba Buena. En algunas de estas ciudades y pueblos, la basura no fue recogida ayer.
El malestar de los manifestantes se debe al eventual cierre de ese predio y el traslado de la actividad a un nuevo centro de clasificación en San Felipe, proyecto que está en manos del consorcio intermunicipal para la gestión de los residuos. "El responsable de garantizar el servicio es el municipio de la capital, mediante el consorcio metropolitano", se excusó Criado.
El bloqueo seguirá
A sus 43 años, Gladys Brito ya trabajó 11 como clasificadora de los desechos en Pacará Pintado. "Cuando llegué el martes me prohibieron el paso. Me dijeron que ya no estaba en la lista. ¿Ahora cómo hago para alimentar a mis hijos?", explicó.
"Separamos las botellas de plástico y se las vendemos a ellos (la misma empresa) que nos paga $ 0,40 por kilo, cuando afuera vale $ 1,20. Ellos nos descuentan a nosotros para poder entrar acá, entonces en realidad nosotros somos los que les pagamos a ellos para poder entrar. Nos piden que recojamos 200 kilos por semana; mensualmente estamos sacando casi $ 800 por persona", se quejó Gladys, que ofició de vocera del grupo de manifestantes.
"Somos muy unidos y vamos a luchar entre todos. Es nuestra fuente de trabajo. Queremos que la comunidad entienda que nosotros no queremos hacer daño a nadie, sino que estamos respetando nuestra fuente de trabajo", planteó, en señal de que el bloqueo a la planta de separación de la basura continuará hasta tanto puedan ingresar todos los cartoneros a "clasificar" los residuos.
Comentá la nota