Pareja discute a los tiros frente a su bebé

Pareja discute a los tiros frente a su bebé
Ocurrió en pleno centro de la ciudad caletense. La Policía debió irrumpir en una vivienda donde una pareja discutía y el hombre efectuaba tiros al aire. Tras reducir al hombre y a la mujer, encontraron a un bebé que lloraba y que estaba en estado de semi-abandono.
Los vecinos de la calles José Hernández, en la zona céntrica de Caleta Olivia, llamaron temerosos a la Policía porque se escuchaban disparos de armas de fuego y gritos en el patio de una vivienda.

En realidad, lo que estaba sucediendo era una brutal pelea de una pareja en el patio, siendo que el hombre (de apellido Ocampo) realizaba disparos al aire con su revólver. El patio da a la vereda, separado apenas por un cerco de madera. Está en José Hernández, entre Mansilla y Namuncurá.

Al lugar acudieron policías de la Seccional Primera y del Comando Radioeléctrico, quienes luego tuvieron que pedir refuerzos a la Guardia de Infantería, al sector antidisturbios especializado.

Desde fuera de la cerca, los policías intentaron disuadir a la pareja para que se calmara. Pero tanto el hombre como la furiosa mujer comenzaron a insultar a los policías y a tornarse sumamente agresivos contra ellos. Tal conducta irracional y extrema pudo haber sido causada por la ingesta de alcohol o estupefacientes, según los primeros datos.

Lo cierto es que el hombre, detrás de la valla de madera, comenzó a insultar a los policías y a amenazarlos. Hasta que un grupo de uniformados pudo irrumpir al patio y reducir al agresor. Y a la mujer, que también estaba fuera de sí, con la presencia de mujeres policías.

Frente al bebé

Pero lo más inaceptable y terrible de la escena sucedió cuando los policías se percataron de un bebé de cinco o seis meses de edad que estaba en el patio gateando y llorando, en estado de semi-abandono. Era el hijo de la pareja. Inmediatamente, una brigada femenina (de apellido Pérez) perteneciente al Comando agarró al bebé entre sus brazos y lo resguardó en el patrullero.

El pequeño lloraba desconsoladamente, provocando la piedad de todos los policías y los vecinos que observaban la situación.

No obstante, se requirió la presencia de la Secretaría de la Mujer y la Familia de la Municipalidad. Seguramente se analizará si el menor puede quedar a cargo de algún familiar o tendrá custodia del Estado.

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