La funcionaria le ofreció a la Legislatura contribuir con un informe técnico a la causa de las escuchas ilegales. En la entrevista con Noticias Urbanas habla de la actitud del actual Jefe de Gobierno y le pone fichas a la candidatura en ciernes del ministro de Economía, Amado Boudou.
Bergenfeld ganó protagonismo la última semana, cuando le ofreció a la Legislatura una colaboración técnica en la causa de las escuchas. Concretamente, puso a disposición el grupo de auditores para que contribuyan con un informe técnico no vinculante con la causa judicial que involucra al jefe porteño y tiene en vilo a la Ciudad. Entre los fundamentos de su pedido, la auditora se amparó en la facultad que tiene el órgano de control que comanda para realizar exámenes especiales de actos de significación, a pedido de la Legislatura.
“Estamos ante una situación de gravedad extrema y quiero aclarar que ésta es una opinión personal. No todos los auditores piensan lo mismo sobre el rol de la Auditoría. Nadie debe mirar para el costado en esta crisis institucional”, explica. El punto es que la Legislatura no le pidió nada a la Auditoría. No, al menos hasta ahora.
El dato político nuevo es que, caído en desgracia Fernández –con quien mantiene el lazo político, según explicó en la contra de NU–, la auditora empezó a ver en el ministro Amado Boudou, con ganas de suceder a Macri, a un posible nuevo referente K (o hiper-K, en su caso) del distrito.
–Con sus antecedentes políticos, ¿podría considerarse un informe de la Auditoría, aunque sea externo, como una contribución técnica objetiva?
–Sí, porque se trata de un órgano colegiado en el que estamos representados todos, como una pequeña Legislatura. Es imposible, aunque yo quisiera, que jugara políticamente con un informe que pretende ser puramente una contribución técnica. De verdad siento que estamos ante una situación de extrema gravedad y que, si se pone en marcha el juicio o el autojuicio político, una movida de PRO, que me parece triste, la gestión va a estar paralizada. Es más, el día que Macri anunció el pedido de su propio juicio, llegué a casa y le dije a mi marido: terminó mi gestión.
–¿Por qué?
–Es una manera de decir. Por supuesto que, al otro día, estaba trabajando en mi despacho. Quiero decirte: toda la Ciudad se va a paralizar por un capricho. ¿Era necesario jugar tan a fondo por la carrera presidencial y poner a todo el mundo en jaque? Mi sensación es que Macri busca una Legislatura que le ofrezca, en bandeja, un final llave en mano. Y no veo que la Legislatura acceda, con docilidad, a ese deseo. Por el contrario, cada cual hará su juego político. Entonces, aparece con los legisladores en televisión, los mismos que luego deberían juzgarlo. Es triste. Y otra cosa: el que presenta el juicio político del jefe porteño es Oscar Moscariello, que sería su sucesor. La verdad es que, si esto no es una manipulación de las instituciones, es desconocimiento de la división de poderes. Y no sé cuál de los dos escenarios lo deja peor parado.
–¿Pero usted no escribió una carta pública, cuando aún estaba en PRO, diciendo que Macri era algo así como una “reserva moral” de la política argentina? ¿Cuándo se dio cuenta de que no era así?
–Sí, claro, y porque es cierto que él había llegado con un equipo de gente muy piola, y muy preparada, con ganas de renovar la política. Pero, después, vimos cómo hizo renunciar a Michetti a dos años de cumplir su mandado de vicejefa... lo que ahora pone a la Ciudad al borde del desastre. Porque, si hubiera una vicejefa, él podría quizá pedir una licencia. Como decía (Elisa) Carrió el otro día: “Macri está poniendo en estado de zozobra a las instituciones de la Ciudad”.
–Carrió también dijo que Macri debería ser absuelto.
–No sé cómo puede afirmar una cosa así si no vio la causa penal. Bueno, a menos que la haya visto.
–Quizá Carrió, y muchos en la oposición, crean que Macri tiene responsabilidad política en haber nombrado a Palacios, pero no responsabilidad penal en las escuchas.
–Es muy difícil determinar objetivamente la responsabilidad en este tipo de casos. Cuando fue la destitución de Ibarra, los reproches eran políticos, no penales. Y él compareció ante la Legislatura para responder políticamente por el incendio en Cromañón.
–Digamos que no es lo mismo una causa en la que murieron más de 190 chicos que la de las escuchas. No porque no sea institucional y políticamente grave el espionaje ilegal, que lo es, pero es una causa que no prende del mismo modo en la gente. Es más, la gente común no entiende, ni le interesa, por qué lo están procesando.
–Eso es cierto. También es cierto que hay un acostumbramiento a que en este país existan escuchas. Y que todos podríamos estar siendo escuchados.
–Ahí quería llegar, precisamente. Usted calificó este hecho de “gravísimo” desde el punto de vista institucional, y tiene razón. Pero, ¿no había sucedido algo así en la Legislatura e incluso no hubo denuncias de escuchas por parte de la SIDE K?
–Sí, pero la diferencia, y lo que le da gravedad a este hecho, es que existe un procesamiento confirmado por la Cámara Federal.
–¿Por qué cree que Macri subió en las encuestas después de las declaraciones adversas de Franco?
–Quizá porque mucha gente ve en Franco Macri a un exponente de la patria contratista, y así también se lo veía a su hijo, una imagen que, luego, consiguió revertir. De manera que diferenciarse del padre le hace bien a Macri. Y su actitud de víctima lo ayudó para eso. De todos modos, creo que Macri sigue privilegiando más a los empresarios que a los políticos de su espacio o a las instituciones de su gobierno.
–¿Por qué lo dice?
–Lo digo, nomás.
–¿Volvió a ver a Macri, luego de su expulsión de PRO?
–No, no. Incluso lo invitamos a la Auditoría, una visita que hacen todos los jefes porteños, pero él no vino.
–¿Sigue hablando con Alberto Fernández? ¿Sufrió represalias políticas, después de su partida, tal como les ocurrió a otros funcionarios que le respondían?
–Sigo hablando con él, y nunca nadie me llamó desde el kirchnerismo para sugerirme, presionarme ni pedirme nada. No sufrí ningún castigo. No es ésa mi experiencia con el kirchnerismo.
–¿Qué trae Amado Boudou de diferente?
–Te aclaro que hay un menú de candidatos, Boudou no es el único, aunque es un postulante interesante, incluso generacionalmente. Alberto también está en ese menú, si él quisiera; también Tomada. En cuanto a tu pregunta, creo que es difícil, y novedoso, ver a un político que tenga tanta voluntad de llegar y la manifieste.




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