Para el titular de la diócesis local, “el casamiento de personas del mismo sexo no puede llamarse matrimonio”. “Que sea una sociedad regulada por el derecho privado”, propuso.
Juan Alberto Puiggari, titular de la Diócesis local, aseguró no haber visto esos carteles, de tamaño oficio e impresos en blanco y negro. Sin embargo, inmediatamente después de haberle descripto su contenido, desestimó que la “agresión y la discriminación sean las formas de oponer resistencia al matrimonio homosexual”. “Creo que siempre tiene que haber respeto, aunque uno no coincida con esas cosas”, destacó, luego de reafirmar su postura negativa respecto al casamiento entre personas de igual sexo.
“Pienso que no es viable porque no es sólo una cuestión de religión, sino milenaria. Desde que el hombre es hombre, el matrimonio es una sociedad entre un hombre y una mujer con el fin de complementarse mutuamente para gestar la procreación de los hijos.
Entonces que hoy, culturalmente, puedan hombres y mujeres tener otra relación de convivencia, lo respecto pero creo que no es un matrimonio. Cada cosa tiene su nombre y su contenido”, diferenció el Obispo.
“¿Y entonces cómo llamaría a esta unión?”, lo cuestionó este medio. “Y… podría ser una sociedad regulada por el derecho privado para que tengan las garantías de la herencia”, contestó, casi como propuesta.
Por último, y en este sentido, Puiggari remarcó que, a su entender, el problema es de tipo conceptual. “A la unión de personas del mismo sexo no se la puede denominar matrimonio”, insistió.
Comentá la nota