¿Lo que es o lo que parece?

Mientras la vorágine nacional intenta alcanzar el tan anhelado quórum que nunca llega, el Gobierno riojano sigue concretando importantes beneficios para la Provincia.
Desde aquella tan mentada definición de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en relación al país real (en el que todo está muy bien) y al país virtual (en el que todo está muy mal), nada es lo que es si no lo que parece o viceversa: nada es lo que parece si no lo que es.

O todo es simplemente como es pero algunos no quieren verlo como tal, o queremos verlo pero no nos dejan. O de ver tanto ya no se ve nada. O todo, real y virtual, se convirtió en una verdadera ensalada capaz de indigestar a cualquiera.

Pero lo cierto y concreto, más allá de todas las disquisiciones anteriores, es que en el año del Bicentenario (en nombre de lo cual se hace todo o casi todo), se vive con la sensación de que, al menos en algunos aspectos puntuales, el país está paralizado desde hace ya un buen tiempo.

Prácticamente, podría decirse que desde el momento mismo en que comenzó el conflicto por el uso de las reservas con el por aquel entonces director del Banco Central, Martín Redrado (de quien ya nadie se acuerda), allá por los principios de 2010.

Desde ese hecho puntual hasta la fecha, oficialismo y oposición ingresaron en una verdadera vorágine que apenas da tiempo para respirar, pero que en materia de aportes poco y nada ofrece y sólo deja tela para cortar en lo que a cruces y polémicas respecta, incontinencias verbales de todo tipo, golpes bajos, debates vacíos de contenido y poco, muy poco trabajo.

Diga usted que -por si no lo sabía-, afortunadamente para aquellos pocos privilegiados que habitan en el país real, no trabajar, no asistir a cumplir con la labor, con el rol asignado por la voluntad del pueblo mediante el voto (léase no concurrir al Parlamento para dar quórum y representarnos en los debates) no implica ningún tipo de sanción, mucho menos descuentos en los -jugosos- haberes de los senadores que discuten mucho más afuera que dentro del recinto.

Es así como las ausencias y la falta de palabras de la mayoría de los representantes del pueblo, el hecho de que muchos de ellos ni siquiera presenten un solo proyecto a lo largo de toda su gestión, o ni siquiera se presenten a ocupar sus bancas, forma parte del imaginario popular que todo lo torna habitual o normal, cuando en realidad no debería serlo.

Claro que, según parece (habrá que ver si es), esto fue así hasta que un tal Julio Cleto Cobos (que juega para el equipo del oficialismo pero patea para el equipo de la oposición) tuvo la virtual idea (porque una idea así nunca podría pertenecer al país real) de sugerir efectuar un descuento de hasta el 20 por ciento en las dietas de quienes no asistan a las sesiones.

Esto levantó una verdadera polvareda en el arco oficialista que se sintió aludido, aún cuando el último fracaso en la sesión del Parlamento estuvo dado por la falta de consensos en la oposición, definida por algún dirigente sindical como todo un cambalache, si los hay y aún cuando el dirigente sindical lo sea en sí mismo cuando un día admite la existencia de inflación en el país (virtual) y al otro día la niega como si en el país (real) nada hubiera pasado. Y en rigor de verdad, nada pasa.

Al tantas veces vapuleado vicepresidente Cobos, lo menos que le cupo tras su genial sugerencia, fue que lo tildaran desde el oficialismo de "fascistoide" y de intentar, junto al radicalismo, de trabar y generar una lesión en el Gobierno nacional.

Una muletilla, esta, que el Gobierno viene aplicando sistemáticamente ante todo intento de plantear una realidad en contrasentido a la visión K que, claro está, va a valerse de cuanta herramienta tenga a mano para demorar el debate de los temas que ponen en aprietos al Gobierno.

Tan claro como está que después de los faltazos, puntuales llegadas tarde y excusas del pasado miércoles la oposición no puede siquiera articular estrategias para sortear el desafío ineludible del quórum. Y hasta aquí, nada nuevo.

Pero, ya sea que se trate de lo real o lo virtual, el fantasma de las ausencias sigue revoloteando y ya genera cierto temor de cara a la próxima sesión, para la que aún faltan algunos días y tantas negociaciones previas, y más que todo lo que se dice, preocupa sobremanera todo lo que se calla.

Es en este contexto que habrá que ver si finalmente el plan Cobos de descuento de dietas se pone en marcha y se concreta y así los senadores ocupan sus bancas y llenan el recinto y desarrollan con madurez algún debate y llegan a alguna conclusión favorable para todos y justifican el lugar que ocupan.

Tal vez si así fuera -para lo cual no debería ser necesario un descuento de haberes-, podríamos discernir al final entre lo que es y lo que parece.

La vida continúa

Mientras tanto, aquí la vida continúa y el Gobierno provincial, siempre atento a los pormenores políticos a nivel nacional, hace un delicado equilibrio para solucionar los problemas que van surgiendo a nivel local y en un contexto que muchas veces no es el más favorable, ya que con semejantes contubernios que se generan en el poder central no son muchos los optimistas que se animan a avizorar un futuro promisorio de aquí a las elecciones 2011.

Sin embargo, y a pesar de algunas pequeñas diferencias que comenzaron a salir levemente a la luz entre Provincia y Nación, Beder Herrera -uno de aquellos pocos optimistas- sigue mostrando que tiene cintura para llevar adelante las negociaciones que permiten traer beneficios para La Rioja y, por ende, para los riojanos.

Dos claras muestras de ello en la semana que pasó fueron, por un lado, conseguir ampliar el cupo de garrafas subsidiadas para responder así de inmediato a la creciente demanda de los riojanos ante los primeros fríos y, por otro lado, la inclusión de La Rioja dentro de las provincias declaradas en emergencia agropecuaria, lo que significó una amplia satisfacción entre los miembros de la Sociedad Rural.

Con el primer logro del mandatario provincial, el incremento en las partidas será de 95 toneladas de gas mensuales, las que se suman a las que ya venía recibiendo la Provincia y esto -vale decirlo- sin que implique ningún incremento en el costo de las garrafas sociales.

En tanto que con la inclusión de La Rioja entre las provincias declaradas en emergencia agropecuaria el Gobierno se asegura la llegada de recursos financieros que podrán ser destinados a la compra de forrajes y maíz además de obras de infraestructura como acueductos y perforaciones, lo que necesariamente ayudará a paliar de alguna manera la difícil situación por la que atraviesan los productores ganaderos en la actualidad.

Pero sin lugar a dudas que la novedad más importante de la semana la dio a conocer el propio gobernador Luis Beder Herrera al sostener que está todo prácticamente definido en lo que a materia de Promoción Industrial respecta, no sin dejar de marcar terreno (y tal vez una de las diferencias a las que anteriormente se hizo mención) al señalar que pretende que la autoridad de aplicación de dicha Promoción sea potestad de La Rioja y no compartida como lo sugiere Nación.

Este, aparentemente, sería el único punto que resta aclarar para que todo esté definido y el decreto quede a la firma de la Presidenta, pero la intención del Gobierno provincial en este sentido es más que clara: lo que se quiere es evitar la burocratización, al tiempo que se remarca que es la Provincia la que maneja con claridad y precisión cuáles son las empresas que se quieren radicar y en qué rubros.

A rendir cuentas

Quien no las tiene todas consigo últimamente es el intendente Ricardo Quintela, quien no sólo no logra poner un punto final a un debate tan extenso ya como el del tope horario para la movida nocturna capitalina -lo anteriormente acordado se modificó nuevamente-, sino que además deberá rendir cuentas -como era de esperar- ante un pedido de informes de los ediles radicales sobre cómo se gastaron los recursos del municipio por la emergencia financiera y por la emergencia estival.

La medida -que forma parte de las atribuciones del cuerpo deliberativo- tiene por objetivo conocer cómo gastaron sus recursos las diferentes áreas del municipio luego de la sanción de la emergencia estival y de la emergencia financiera en los últimos meses.

Según lo manifestó el propio intendente Quintela en oportunidad de declarar la emergencia financiera, se iba a intentar reducir en un 20 por ciento los gastos en diferentes áreas -cada vez más amplias y pobladas-, algo que a la luz de los hechos suena más parecido al 20 por ciento que pretende descontar Julio Cobos a los senadores que no den quórum, que a un hecho concreto de la realidad o de la virtualidad, según el cristal con que se mire.

Aunque, extrañamente, real o virtual no parecen ser escenarios en los que la Municipalidad Q habite y nunca se termina de saber en concreto si la comuna capitalina es lo que es, o es lo que parece. O viceversa.

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