"Parece una historia de ficción"

La historia detrás de la causa judicial por filiación iniciada por Eva Paole incluye robo de cadáveres, muertes dudosas y una serie de entretelones dignos de una película.
"Sí, parece una historia de ficción, pero es la vida real", reconoce Gladys Laurnagaray, abogada de la mujer a quien la justicia acaba de reconocer como hija del millonario Rufino Adolfo Otero. "Es una causa que tiene miles de fojas y lleva trece años, algo que sólo se explica por el dinero, la codicia y los intereses encontrados", agregó.

En diálogo con Radio Noticias, la abogada santarroseña reconoció los innumerables obstáculos que la familia Sarasola interpuso en el camino de Eva por conocer su verdadera identidad. "Ellos pretenden defender bienes, posiciones de poder. Esta causa muestra las diferencias sustanciales entre dos clases sociales y nosotros (ella, junto a los abogados Gambulli y Abramovich) defendemos a los más débiles, tratando de que la justicia escuche la voz de Eva".

La primera vez que habló con Gladys, Eva Paole manifestó el deseo de conocer su identidad: "necesito saber la verdad, porque a mi edad es muy difícil comprender que el pasado es una mentira, me dijo". Para la abogada, en ese punto radica "la profundidad de la identidad humana, una cuestión que impresiona mucho más en la voz de una persona de edad avanzada". Recordó que "hay pruebas de que Rufino conocía la existencia de Eva, testimonios de personas ya fallecidas como el piloto Domingo Blanco, amigo de Rufino, quien contó que (Otero) tenía en sus corrales unos animales feos, de mala calidad, mezclados con los suyos. Entonces le explicó a su amigo que eran de Eva, esposa del cuidador del campo, ya fallecido: "la dejo tener estos animales porque esta mujer es hija mía". A pedido de su amigo, el hombre guardó el secreto durante 40 años, hasta que la justicia lo convocó para declarar.

Otro testimonio importante fue el de Casilda Vivas, familiar de Eva Paole y empleada de Otero. "En ocasión de una visita que hizo al pueblo (Acha) para comprar provisiones, Rufino le dijo "vos sabés que Eva es hija mía". La jueza Orihuela "escuchó con sus propios oídos a estas personas, que guardaban estas cosas desde hacía casi 50 años". Para Laurnagaray, "estos silencios sólo se explican desde la diferencia social: una clase tenía derecho a ciertas cosas y los pobres a otras. Es algo que Eva vivió en carne propia durante toda su vida".

"Algo queda de la herencia".

Eva Paole tiene 73 años y la reciente resolución judicial del juez sustituto Claudio Soto la habilitó para reclamar su herencia como hija de Rufino Otero, un español que al morir dejó una fortuna calculada en 50 millones de dólares. "Algo queda de esa herencia. Seguramente era mucho más grande en 1983, cuando Otero falleció, pero todavía queda algo". Para Laurnagaray "quizá no exista ya la medida exacta de lo que le correspondía, quizá no sea lo justo, porque algunas cosas son irreparables, pero trataremos de que sea lo más reparadora posible".

Aunque suele demorarse demasiado, la justicia "a veces cierra historias, cura heridas, y ése es un rol muy importante que tienen los jueces. Por eso, ahora vamos por los bienes y esperamos que sean suficientes, que puedan darle algo de lo

que a Eva le correspondía y nunca tuvo".

La lucha no será fácil. El fallo del Juzgado Nº 5 puede ser apelado ante la Cámara Civil y luego en el Superior Tribunal de Justicia e, incluso, llegar a la Corte Suprema. "Es muy difícil hablar de los tiempos de la justicia, pero trataremos de que los plazos se respeten y le otorgaremos un impulso fuerte a esta reivindicación en las causas ya iniciadas, que permanecían suspendidas a la espera de esta resolución".

Más allá del tiempo que demande, parece difícil que la sentencia de primera instancia pueda modificarse. "Hay ocho análisis de ADN que determinan que Eva es hija de Rufino Otero", recordó Laurnagary, aunque, cuando hay mucho dinero en juego, todo es posible.

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