El Le Parc, la gran “estrella” en el día de inauguración de la Feria del Libro

El Le Parc, la gran “estrella” en el día de inauguración de la Feria del Libro
La moderna estructura enclavada en Guaymallén fue celebrada como sede de la muestra por expositores y asistentes. Amplios pasillos y cómodos stands jerarquizan la Feria, pero los libreros están conformes a medias.
Hace muchos años, casi dos décadas, pasó por allí el último tren. Y tras tanto tiempo sumidos en el olvido y el abandono, los rieles mutaron en amplios pasillos y salas, y los vagones en público hambriento (o curioso) por los libros. Aquella estación del ex Ferrocarril Belgrano es hoy el flamante Espacio Cultural Le Parc, que ayer se robó los flashes y la admiración de los visitantes a la Feria del Libro, en el primer día de esta edición 2012.

Es que no son los stands, el surtido y ofertas de los expositores ni la muy nutrida agenda de eventos paralelos que forman parte del evento, sino el imponente edificio enclavado en esa zona de Guaymallén lo que llama más la atención de la Feria, que por primera vez salió del centro de Mendoza atraída por la novedad y las comodidades del Le Parc.

Ya en la esquina de Mitre y Godoy Cruz, cuando se divisa la gigantesca estructura levantándose por sobre los techos bajos de la zona, uno advierte que algo ha cambiado. De las carpas en la plaza Independencia se pasó a una entrada lujosa por una rampa que va anticipando el óvalo que es este espacio cultural único en la provincia y, tal vez, en el país.

Y al traspasar las puertas corredizas y vidriadas, la sensación se confirma: la Feria ha ganado en jerarquía edilicia. Los stands lucen mejor distribuidos y menos apiñados y la gente puede recorrerlos cómodamente por pasillos anchos y luminosos. Pero el evento también consiguió en el Le Parc concentrar todas las propuestas en un solo lugar, gracias a las 10 salas en las que simultáneamente se desarrollan charlas, disertaciones, talleres, proyecciones y representaciones de distintos espectáculos.

Los escritores

“Es fundamental que tengamos un sitio definitivo para la cultura, que hasta ahora ha faltado”, opinó en un alto por su recorrida Dionisio Salas Astorga, poeta y narrador mendocino. “Así como ha sido errante la política cultural, también lo ha sido el espacio dado al quehacer cultural. Ésta es una oportunidad única, aunque este lugar debería abrirse a toda la provincia no sólo al Gran Mendoza”, completó el autor, que participó de de una antología de poesía que será presentada en la Feria.

Por su parte, otro escritor local, Martín Echeverría, coincidió en los elogios al edificio como sede del evento pero llamó a que la gente lo ocupe, lo utilice: “Históricamente reclamamos por la falta de espacios, ahora tenemos éste que jerarquiza la cultura, pero que tiene que comprometer a la gente a que asista”.

Cerca de allí, Lucía y Rafael, una pareja de jóvenes arquitectos, escrutaba con su ojo profesional la moderna estructura. “No me gusta formalmente, le faltan detalles a resolver”, fue el veredicto de ella ante la aprobación de su novio, pero, como (casi) todos, celebraron el lugar como hogar de la Feria del Libro. “Está bueno, a Mendoza le hacía falta algo así”, concluyó él.

Los libreros

Para los libreros -que no están allí para pasear, sino para vender libros-, el Le Parc es cómodo, luminoso y seguro, pero no está en el centro, lo cual -especulan- les quitará volumen de ventas. “Todavía no podemos hacer un balance, esperemos que la gente acompañe”, confió Oscar Alvarez, encargado del stand de Simoncini.

“Yo siempre prefiero una carpa en la plaza Independencia”, se sinceró Angela Lunardel, de la editorial Bonzai. “El lugar está muy bien”, opinó Sergio, responsable de Caleidoscopio, que ofrece literatura infantil. “Pero han sido muy diferentes los espacios, las dimensiones, dicen que hubo sorteo...”, agregó a modo de queja por el sitio que le tocó.

Por último, la voz de los visitantes se resumió en esta observación de Susana, que llegó desde Tunuyán junto a su esposo: “Es impactante, la verdad que el lugar asombra”.

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