Paraná también se suma al furor por las Cataratas

A partir de la inclusión entre las siete maravillas del mundo, muchos de quienes no las conocen quieren ir cuanto antes. Y los que ya fueron, desean volver.
Las agencias de turismo de la ciudad preparan paquetes y un paranaense que trabaja allí cuenta cómo se vivió la distinción.

La elección de las Cataratas del Iguazú como una de las siete maravillas naturales del mundo está desatando un boom turístico protagonizado por quienes aún no las conocen y quieren ir cuanto antes, a quienes se suman los que ya las visitaron y desean volver. Los paranaenses no son ajenos a esta tendencia y se registra un importante aumento en las consultas y en la contratación de viajes en las agencias de turismo que operan en la ciudad.

En Recanto turismo, las consultas aumentaron en forma considerable ya desde la etapa de postulación y el interés se profundizó a partir del viernes, cuando se conocieron los resultados de la elección.

Martín, uno de los vendedores, informó a EL DIARIO que Cataratas es un destino considerado accesible, ya que en temporada baja, con 800 pesos se puede viajar y alojarse con pensión completa durante cuatro noches. Si bien la tarifa aumenta en verano, sigue siendo un destino económico.

“Durante el año, quienes más viajan son personas de la tercera edad y en vacaciones se suman familias, parejas jóvenes y mieleros”, explicó el operador. Según su experiencia, la continuidad de la tendencia dependerá de la presencia del destino en los medios y de las campañas publicitarias que acompañen el interés de los turistas. Imagina también que, cuando se vuelva a votar, pueda incluirse al Glaciar Perito Moreno.

RECOMENDADO. Quizás movidos por la creciente popularidad de las Cataratas, en otra agencia de la capital entrerriana, Global Tour, eligieron colocar las Cataratas entre los paquetes recomendados en su página web, con precios y promociones.

Desde allí se informó a EL DIARIO que son numerosas las consultas que se reciben por estos días. “Hubo un aumento por la declaración de maravilla del mundo, pero también porque estamos próximos a la temporada de verano. Se juntaron las dos cosas”, comentó un vendedor.

Explicó también que consultan quienes nunca viajaron y también quienes ya fueron y quieren volver. “Son esencialmente familias, gente grande o parejas”, indicó. Y aseguró que la promoción de los últimos días ayuda a que los paranaenses se decidan por este destino.

Un panorama similar se brindó a este medio desde La Cumbre Viajes, aunque la vendedora aclaró que la declaración de Cataratas como una de las siete maravillas del mundo es muy reciente como para asegurar que está influyendo de manera determinante en los paranaenses a la hora de elegir a dónde viajar. No obstante, comentó que “Cataratas siempre es un destino muy vendido y más allá de esta elección siempre fue un espectáculo ir a conocerlas”.

El paquete que más se vende en las agencias es de seis días y cuatro noches, con media pensión en hotel de tres estrellas. Incluye paseos y excursiones y cuesta unos 800 pesos por persona, que pueden llegar a elevarse a 1.200 en el verano.

Un paranaense en el país de las maravillas

Después de los fuegos artificiales, la música y el abrazo binacional en el que se unieron el viernes en el puente Tancredo Neves, ubicado sobre el río Iguazú, ciudadanos de Puerto Iguazú (Argentina) y Foz do Iguaçu (Brasil), el parque nacional creado en 1934 comenzó a prepararse para recibir un 50% más de turistas que el 1,1 millón que llegó el año pasado. Los lugareños recuerdan que se vivió un auge similar en 1984, cuando las Cataratas fueron declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad por la Organización de Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Un paranaense es uno de los que cuida parte de las 62.620 hectáreas que integran ahora la lista de las nuevas siete maravillas naturales del mundo, junto a la Montaña de la Mesa (Sudáfrica), el río Amazonas, la isla Jeju (Corea del Sur), la bahía de Halong (Vietnam), el río subterráneo de Puerto Princesa (Filipinas) y el Parque Nacional de Komodo (Indonesia), tras una promocionada votación vía web, teléfono y mensajes de texto entre 28 sitios seleccionados por un panel de expertos de 450 presentaciones al concurso organizado por el empresario suizo Bernard Weber.

Francisco Manolo Vega tiene 45 años y es oriundo de Paraná, del barrio La Bolsa. “Toda la naturaleza es una maravilla y yo tengo la suerte de vivir dentro de ella”, comenta a EL DIARIO desde su casa, ubicada apenas a 300 metros de las Cataratas.

Cuenta que su día comienza a las 5.30, cuando se levanta para llevar a sus hijos a la escuela, que queda a 25 kilómetros, en Puerto Iguazú. A las 7 entra en servicio en el parque.

“A esa hora el personal se distribuye y comienza una tarea de verificación del estado de las pasarelas, que se hace todos los días”, detalla. Se controlan las placas que componen los pisos, las barandas metálicas y de madera y se observa especialmente el nivel del río en la zona de la Garganta del Diablo, ya que la fuerza del agua ha arrastrado tramos de pasarelas en más de una oportunidad. Si hay una falencia, el tramo no se abre.

También temprano se realiza el control de los servicios náuticos. Son cinco las ofertas disponibles, pero no todas funcionan cada día. Depende del nivel del río y de las condiciones climáticas. Las puertas de abren a las 8 y, desde ese momento, el trabajo consiste en atender a los visitantes –que pueden ser turistas o escolares–, proporcionarles información, orientarlos y asistirlos en caso de cualquier inconveniente que tengan.

No son pocos los días en los que algún entrerriano que está de paseo se sorprende al encontrarlo a Manolo trabajando allí. “Es una alegría cruzarme con gente de cu alquier punto de la provincia, especialmente de Paraná, de donde soy oriundo, o de Diamante, donde trabajé en el parque nacional Predelta entre 2003 y 2008, cuando regresé a Cataratas, donde ya había estado entre 1993 y 2003”, indica.

Autocrítico y muy exigente con su trabajo, Vega está preocupado por la oferta generada y su consecuente satisfacción. “Recibimos 3.000 visitantes por día en promedio. Pero hay jornadas como las de Semana Santa en las que llegan 12.000 personas”, indicó. Incrementar el personal y los recursos es, para Vega, algo impostergable y crucial para “estar a la altura de las circunstancias”.

Aunque dice sentirse “halagado” porque sabe que una parte de la distinción mundial tiene que ver con su trabajo en el parque, a Vega le parece que ese es “un parámetro egoísta”. Y prefiere compartir la alegría: “El sistema de parques nacionales data de 1934 y desde entonces cada habitante de la Nación ha contribuido a través de sus impuestos al sostenimiento de este lugar. El premio es para todos los argentinos”, sostiene.

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