El Sol y el río Paraná una extraña relación

Investigadores de la UNL y el Conicet analizaron más de un siglo de datos y detectaron significativas coincidencias entre los movimientos del astro y las modificaciones de caudal del agua del río. “Lo que se ve es que hay una sincronía entre ambos, que el río tiende a seguir al Sol”, señaló Andrés Antico a EL DIARIO.
El trabajo es un punto de partida para futuros estudios sobre cómo podría impactar el cambio climático.

Dice una enciclopedia que el río Paraná es el mayor del continente, después el Amazonas, con una extensión de 4.700 kilómetros, desde el estado brasileño de Minas Gerais hasta su desembocadura en el Río de la Plata. El mismo manual, unas cuantas páginas más adelante, define al Sol como un astro móvil, fuente de energía térmica y lumínica, que hace posible la vida en la Tierra y constituye el centro del sistema solar.

Nada, en apariencia tendrían en común. Menos aun si más de 149 millones de kilómetros separan a uno del otro. Pero también está la ciencia. Andrés Antico y Daniela Kröhling lograron establecer que existe un vínculo entre los ciclos que los dominan. O al menos encontraron una punta desde la cual investigar.

Los investigadores analizaron más de un siglo de datos y detectaron que tanto el movimiento del Sol como las modificaciones del caudal de agua del río Paraná están dominados por ciclos que van de siete a nueve años.

Para llegar a esa conclusión trabajaron sobre los valores de caudal registrado a la altura de Corrientes, donde se encuentran las mediciones más antiguas, que datan de 1904. Al mismo tiempo, observaron una variable que describe el movimiento del Sol en torno del centro del sistema solar, ya que contrariamente a lo que se presume desde el sentido común, no se trata de un astro inmóvil ni representa el centro del sistema solar, sino que gira constantemente alrededor de ese centro, aunque con un movimiento más complejo al que realizan los planetas, que lo hacen como en una elipsis.

Al comparar ambas series de datos, constataron que el movimiento del Sol y las modificaciones en el caudal del río están dominados por períodos que oscilan entre siete y nueve años, y que los ciclos del río Paraná tienden a seguir el movimiento solar.

PIONEROS. Estas conclusiones son el resultado de una investigación que desarrollaron durante aproximadamente un año Andrés Antico y Daniela Kröhling, ambos docentes de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) e investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

“El estudio compara el caudal del río Paraná con una variable que describe el movimiento del Sol, y lo que se ve es que hay una concordancia, una sincronía entre ambos, que el río tiende a seguir al Sol”, explicó Antico a EL DIARIO.

Los científicos se propusieron buscar evidencias que ayuden a entender cómo es la relación entre el Sol y el clima. Para eso rastrearon el comportamiento del río Paraná a partir de los valores de su caudal, que es la cantidad de metros cúbicos de agua que fluyen durante un determinado tiempo por un sitio en particular, y tomaron como punto de referencia a la ciudad de Corrientes. La elección se explica en dos razones: “Es allí donde se encuentran los registros más antiguos, pero también donde se refleja la lluvia caída en gran parte de la cuenca”, precisó Antico. “De todas maneras, también hay series de datos largos en Paraná y Timbúes, cerca de Rosario, y allí se replicó el estudios y los resultados no cambian”, aclaró enseguida.

–¿Esos datos no podrían verse manipulados, por ejemplo, por la gran cantidad de represas que tiene el río Paraná a lo largo de toda su extensión?

–En la cuenca alta del río no hay una represa sino muchas y si bien tienen un impacto muy grande en el caudal, no lo afecta en estos ciclos de siete a nueve años como sí cuando se toman escalas de tiempo más cortas. Antes de que existan todas estas represas, el río Paraná tenía un ciclo estacional anual muy marcado, pero las represas lo han desfigurado y el máximo nivel hoy se puede producir en cualquier época del año.

DESDE EL SUR. La investigación suma nuevos elementos para entender los fenómenos climáticos, ya que actualmente se sabe que la actividad solar tiene consecuencias directas sobre el planeta, pero es todavía un misterio cómo responde el clima terrestre a los cambios. En ese sentido, el becario del Conicet señaló que “el trabajo es un generador de hipótesis, un puntapié inicial; muestra evidencia empírica de que hay una relación, pero todavía no llegamos al fondo de la cuestión, que sería entender qué mecanismos vinculan al Sol con el río Paraná”.

–¿Cuál es el objetivo de este tipo de investigaciones?

–Hay una motivación que tiene que ver con el escaso conocimiento sobre el rol que puede jugar el Sol en los cambios climáticos actuales y pasados. Y en particular, si hablamos del cambio climático actual, la ciencia todavía se está preguntado cuánto puede tener que ver con el Sol y qué porcentaje está dado por factores humanos. Ahí hay una gran pregunta sin responder y la única forma de hacerlo es investigando, tratando de conocer con más detalle cómo está relacionado el clima con el Sol.

–¿Son frecuentes este tipo de investigaciones en la Argentina?

–En el mundo de hoy en día es poco lo que se sabe sobre las relaciones entre el clima y el Sol y ocurre también que la mayoría de los estudios de este tipo están hechos para el hemisferio norte, por la sencilla razón de que allí hay más gente que investiga estos temas y más medios para hacerlo. Pero eso no significa que en el sur esas relaciones no existan, sino que no están lo suficientemente detectadas, estudiadas y documentadas. Por eso, este trabajo contribuye también a llenar un vacío de información que hay en esta parte del mundo y, a la vez, es bueno que surja desde el interior porque prueba que no sólo de las grandes ciudades salen los estudios de alto impacto o de alto nivel.

Al Paraná

Yo no sé nada de ti…

Yo no sé nada de los dioses o del dios de que naciste

ni de los anhelos que repitieras

antes, aún de los Añax y los Tupac hasta la misma

azucena de la armonía

nevándote, otoñalmente, la despedida

a la arenilla…

No sé nada…

ni siquiera del punto en que, por otro lado, caerías

del vértigo de la piedra

bajo los rayos…

No sé nada…

O sé, apenas, que el guaraní te

asimiló

al mar de su maravilla…

y que ese puma de tu piel que te devuelve, intermitentemente,

el día

lo tomas en un rodeo, no?,

de tu destino…

Fragmento del poema Al Paraná, de Juan L. Ortiz

Jóvenes investigadores

Andrés Antico tiene 35 años y hace un par que se radicó en Paraná. Es licenciado en Oceanografía egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y realizó un Doctorado en Investigación, en Canadá, con especialización en Paleoclimatología, que es la ciencia que se dedica al estudio de climas pasados. Daniela Kröhling es doctora en Geología, especializada en el análisis de sedimentos que permitan detectar cambios en el clima en los últimos miles a cientos de miles de años. Ambos son investigadores del Conicet y realizaron esta investigación, que se publicó recientemente en la revista Geophysical Research Letters, en el marco de un programa de Incorporación de Recursos Humanos Calificados de la UNL.

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