Las máquinas están paradas y muy poca gente queda trabajando en ese sector: afirman que el dinero de la Nación no llega hace rato.
Habla bajito y desviando la mirada. "Sabe qué pasa, que para nosotros está en juego el trabajo", se disculpa un hombre que parece administrativo, pero que los contratiempos han convertido en una especie de sereno del paralizado obrador de Supercemento SAIC y Polan SA, la unión transitoria de empresas (UTE) encargada de construir el tramo Juan B. Alberdi-Aguilares de la nueva ruta 38.
El señor quiere expresarse, mas es consciente de que no debe. "No me comprometa, por favor", ruega con un hilito de voz. Su desaliento, sin embargo, dice más que mil palabras. Y ese tono desvalido confirma lo que toda la gente de la zona sabe de sobra: que a finales del año pasado la UTE dio de baja a los trabajadores temporarios que había tomado, mandó de vacaciones a los demás, y paró las máquinas en el estacionamiento del prolijo campamento ubicado a la altura del río Marapa, cinco kilómetros al sur de Alberdi. Según las voces anónimas que relatan la crisis del emprendimiento vial, la demora y falta de pago de los certificados de obra obligaron a hacer este paréntesis indefinido.
La parálisis -en principio provisional- por lo pronto ha frustrado el deber de concluir el proyecto en diciembre de 2011, como estaba previsto en el pliego de licitación. Un peón familiarizado con los vaivenes de la UTE instalada en el Marapa precisa que los problemas no son nuevos: "la labor a media máquina viene desde hace rato, lo mismo que el goteo de plata. Como mucho, se habrá hecho un 40% del total de la obra". O sea, un progreso lentísimo si se considera que en el tercer trimestre de 2010 estaba listo el 15% del tramo, según surge de una nota publicada en la edición del 14 de septiembre de aquel año de LA GACETA.
El cartel ubicado sobre la vieja ruta 38, a la altura del obrador, detalla que el costo del sector licitado asciende a $ 125.612.607,75 (en su momento, Jorge Gastiazoro, jefe del distrito local de Vialidad Nacional, calculó que la inversión final superaría los $ 150 millones). El mismo letrero informa que la construcción de 21.000 metros cuadrados comenzó el 10 de junio de 2009 y que su comitente es el Ministerio de Planificación Federal de la Nación encabezado por el ministro Julio De Vido.
El tramo a cargo de Supercemento y Polan comprende 20 kilómetros, y fue el tercero adjudicado de la reclamada nueva traza. En la presentación de los avances del proceso de contratación, hace tres años, Gastiazoro apuntó que sólo faltaba licitar el sector Aguilares-Concepción, el más corto del proyecto de la segunda ruta 38, segmento que en julio pasado quedó en manos de la UTE compuesta por Mijovi SRL y Cornovial SA. "Si no hay más demoras, la obra completa podría estar concluida en 2011", anticipó entonces el funcionario.
No sabe/No contesta
A diferencia de lo que ocurre con el trabajo encomendado a Supercemento y Polan, los 7,2 kilómetros de construcción comprendidos en la licitación que ganaron Mijovi y Cornovial avanza sin imprevistos económicos. "Hasta hoy (hace 10 días), está todo normal. Pese a que sabemos que el campo necesita la lluvia, a nosotros nos vendría bien un cielo despejado o nublado para ir más rápido. El plazo de ejecución de este tramo vence en abril de 2013", comenta a LA GACETA un profesional de la UTE establecida en Aguilares, que no desconoce la difícil coyuntura de las empresas con base en Alberdi. "No sabemos por qué a ellos les está faltando el dinero", manifiesta, encogiéndose de hombros. Y advierte: "la construcción de la nueva traza es un tema muy sensible para los tucumanos y el Gobierno. Hay que ser prudentes".
Por cada "no sabe/no contesta" aparecen nueve bocas deseosas de explicar qué ocurre en la sección de Supercemento y Polan. Obreros que trabajan en el proyecto de la llamada travesía urbana, en el acceso a Concepción, deslizan que los fondos para la obra pública no fluyen como antes. "La veníamos sacando bastante bien", apostilla un jornalero casi convencido de que esa época próspera está llegando a su fin. Pocos se atreven a achacar el retraso y la parálisis de las labores a la situación financiera de la UTE, fundamentalmente porque una de las empresas que la componen, Supercemento SAIC, tiene fama de establecimiento sólido y muy experimentado en la ejecución de grandes obras viales (el sitio web corporativo www.supercemento.com.ar consigna la realización de una veintena de proyectos en Salta, Chaco, Santa Cruz, Corrientes, Santa Fe, Buenos Aires, Misiones y Entre Ríos).
Unos y otros confían en que la suspensión sea momentánea. Quizá porque de la reactivación de esa obra no sólo depende un emprendimiento de importancia esencial para la provincia (cuya finalización es una de las prioridades de la tercera gestión del gobernador José Alperovich, como él mismo manifestó en una entrevista concedida a este diario antes de las vacaciones), sino también la ocupación de la mano de obra disponible en Alberdi y los alrededores. Un baquiano de la zona se aferra a lo que, alambrado mediante, ve en el obrador desierto de Supercemento y Polan: "habrá esperanza mientras no se lleven las máquinas a otra parte".


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