El expediente nunca fue completado por un incumplimiento del propietario. Pero la obra gruesa siguió y se llegó hasta el sexto piso. Tras reclamos vecinales, el Concejo departamental ordenó paralizar los trabajos.
Debido a los insistentes reclamos de una familia que vive al lado y de la concejala Gisela Amoros (UCR), hace dos semanas el Concejo Deliberante aprobó un decreto por el que solicita la paralización preventiva de la construcción. También, que el apoderado municipal haga cumplir la medida y, de ser necesario, recurra al "auxilio de la fuerza pública".
Además emplaza a la constructora a cumplir con las normativas vigentes y a presentar una auditoría estructural, con ensayos para determinar la calidad y cantidad de materiales utilizados, que sean realizados por profesionales de la UNCuyo o la UTN.
Excepciones
El dueño del proyecto -al principio era un fideicomiso y después la empresa RM Construcciones-, solicitó dos excepciones al Concejo Deliberante. Una apuntaba a que le permitieran no respetar los retiros establecidos por ordenanza, ya que aducía que el terreno era muy poco profundo y no podría elevarse hasta los cinco niveles pensados (originalmente). La otra tenía como objeto plantear que en el predio no era posible construir la cantidad de cocheras que también fija una normativa municipal: una por cada unidad habitacional y una por cada consultorio.
Los ediles le dieron el visto bueno a las dos excepciones. En el caso del estacionamiento, le permitieron que presentara una propuesta de alquiler temporario de otro predio -pese a que la ordenanza fija que debe ser un terreno propio- y a casi 300 metros de distancia del edificio, cuando no debe superar los 200 metros. Asimismo, le autorizaron a pasar de los cinco niveles previstos a seis.
El expediente contiene los vetos del entonces intendente Omar Parisi a cada una de las ordenanzas de excepción, y la posterior ratificación de la autorización a salirse de la normativa por parte de los ediles (entre 2010 y 2011).
Sin aprobación municipal
La empresa había obtenido la autorización para buscar un predio alquilado y ofrecer la cantidad de cocheras faltantes (siete que no cabían en el terreno de Guiñazú al 300, donde se levanta el edificio). Esto, en carácter temporal, hasta que consiguiera un lugar propio. Sin embargo, la propietaria del terreno que proponían alquilar cambió en reiteradas ocasiones de opinión -manifestaba que se debía a incumplimientos por parte de la constructora- y recién en enero de este año ratificó finalmente el convenio.
Entretanto, como no cumplía con los requisitos establecidos, el expediente no recibió la autorización municipal, pero de todos modos la obra fue avanzando. Los inspectores de la Dirección de Obras Privadas de Luján constataron en cuatro ocasiones que la construcción avanzaba sin tener la documentación en regla y cada una de esas veces labraron un acta en la que paralizaban las obras: en noviembre de 2010 y luego en abril, mayo y diciembre de 2011.
El director de Obras Privadas, Juan Carlos Mariotti, detalló que el profesional responsable de la obra fue multado y que se le ofreció que pagara los aforos por la edificación ya levantada y que presentara los planos del resto de los pisos como ampliación.
"En el 90% de los casos, el acta de paralización es suficiente, pero el propietario no las respetó", planteó el funcionario. Y señaló que recién el lunes les llegó copia del decreto del Concejo Deliberante en el que establecen la paralización preventiva de las obras. Para concretarla, indicó, deben fijar un día que pueda asistir el apoderado municipal con un inspector y colocar una faja de clausura. Asimismo, planteó que si la empresa cumple con todos los requisitos, sólo tendrá un visado municipal, pero se dejará constancia de que no recibió inspecciones de la comuna.
El diputado lujanino Roberto Infante (UCR) subrayó que en el expediente se observa un "sinnúmero de actuaciones, de las que se desprende que no hubo más que emplazamientos pero sin una acción concreta para clausurar la obra". Esto, pese a que los planos nunca fueron aprobados y que el emprendimiento lleva más de dos años en ejecución y la edificación ya llegó al sexto piso.
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