La paradoja de ser ilegal en EE.UU. y pagar impuestos

El aporte impositivo de los indocumentados supera los 3000 millones de dólares al año
MIAMI (De nuestra corresponsal).- Hace unas semanas, cuando el presidente Barack Obama deslizó por primera vez la posibilidad de una masiva regularización de inmigrantes indocumentados, mencionó, entre otras exigencias, el hecho de que deben pagar sus impuestos.

"Lo llamativo de este país, y algo que muchas veces se ignora, es que los inmigrantes que no tienen documentos y que, por lo tanto, carecen de muchos derechos, pagan en Estados Unidos grandes sumas de dinero en impuestos", subrayó el abogado Rick Méndez, experto en temas migratorios en esta ciudad.

Los argentinos no son la excepción. "Mi empresa de refacciones ha llegado a pagar 5000 dólares al año en impuestos", dice a LA NACION un maestro mayor de obras que prefiere no suministrar su identidad completa.

Es de Mar del Plata, emigró en 2000 y no tiene documentos legales de residencia. En ese tiempo, sin embargo, llegó a fundar una empresa propia de refacciones. "En los buenos momentos, doy trabajo a por lo menos tres personas más", dice.

Factura sus trabajos legalmente y paga impuestos. "He llegado a pagar 5000 dólares en un año", dice, y muestra su tarjeta de identificación fiscal, la misma con la que -a la hora de pagar sus cargas personales- desembolsa cerca de 800 dólares anuales. A su lado, Mónica hace otro tanto. Ella paga menos, pero también paga.

"Cuando me enteré de que podía pagar impuestos, no lo podía creer. Pero si yo soy ilegal, ¿cómo me voy a anotar para pagar?, pregunté. Pero me dijeron: no hay problema, en este país, mientras te anotes para pagar, no hay problema. Si lo que pretendés es cobrar, ya es otra cosa", explica que le dijeron.

Todos los años, el aporte de inmigrantes indocumentados supera los 3000 millones de dólares, según datos oficiales. "Que se diga que los inmigrantes vienen a robar el trabajo de los norteamericanos y que no pagan impuestos es una mentira enorme como una casa", sostuvo, días atrás, la cadena televisiva CNN, en un informe especial sobre la cuestión.

"Casi todos los inmigrantes pagan ese impuesto, entre otras razones, porque confían en que eso les abrirá, algún día, las puertas a la legalización", agregó Méndez.

Sin admisión

Otros piensan lo contrario. "No se puede admitir a inmigrantes indocumentados porque ahora hagan algo bueno", dijo Dan Stein, líder en esta ciudad de la Federación por la Reforma Migratoria.

"Que Obama pretenda ahora que se regularice a los inmigrantes indocumentados por el simple hecho de que son muchos y que no se los puede deportar a todos es como que el FBI diga que los delincuentes son muchos y, entonces, los vamos a sacar a la calle", añadió.

Del otro lado, los indocumentados defienden su aporte a la economía del país. "Somos mano de obra barata que, además, paga impuestos. Todo esto es sabido y reconocido. Si no nos quieren regularizar, es por cuestiones políticas y no por otra cosa", afirma Tomás Calvo, otro argentino indocumentado que trabaja en la instalación de equipos de refrigeración.

Los hay de todos los perfiles y ocupaciones. No son pocas las mujeres que trabajan limpiando casas y cuidando chicos. Apenas uno se mueve por esta ciudad, descubre a un batallón de argentinos trabajando en restaurantes, peluquerías, playas de estacionamiento y comercios.

"Yo tengo un odontólogo que es ilegal. Tenía su consultorio en Campo de Mayo, provincia de Buenos Aires. Hoy trabaja como mecánico dental en un taller que fabrica prótesis, en la zona de Miami Beach. Y en los ratos libres, atiende a pacientes -también indocumentados- en un pequeño consultorio que montó con otros en el mismo taller", dice Tomás.

Un mundo oculto dentro del mundo visible que, para salir a la luz, lo primero que hace es pagar impuestos, como un ciudadano normal. A la espera de que, algún día, le sirva para algo.

EL TEA PARTY APOYO LA LEY DE ARIZONA

PHOENIX (AP).- Un grupo de activistas del movimiento Tea Party se reunió ayer en un lugar cercano a la frontera entre México y Arizona para apoyar la controvertida ley de inmigración de ese estado. Cerca de Nogales, los manifestantes pegaron cientos de banderas norteamericanas a los postes del muro fronterizo y mensajes que exhortaban a reducir el flujo de inmigrantes ilegales. Una jueza federal suspendió el mes pasado los aspectos más controvertidos de la ley, calificada de racista y discriminatoria, ya que permitía a la policía solicitar documentos a una persona por la sola sospecha de ser un inmigrante ilegal.

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