En medio del tironeo por fondos que debe Anses, dijo que no cambiará la ley previsional. Y que habría que modificar la coparticipación. Sergio Suppo, enviado especial a Madrid.
“Lo primero que tenemos que impulsar en la Argentina es que comience el debate de la coparticipación federal”, dice De la Sota y evita que sus palabras suenen a reclamo.
Prudencia, tono medido, una elección adecuada de las palabras para el tiempo que todavía lo separa del 10 de diciembre. Es la actitud que tiene cuando responde algunas preguntas a este enviado sentado en el hall del Hotel Ritz.
Acaba de responder a la pregunta sobre cómo espera que sea su relación con el Gobierno nacional. Habla de discutir la coparticipación federal de impuestos y lo explica: “No es un problema de lo que el Gobierno nacional nos da o de lo que nos lleva; es un problema de justicia y de determinar cuáles son las funciones del Gobierno federal y cuáles las de los gobiernos provinciales y municipales”.
Y ofrece un par de precisiones más, siempre sin ser altisonante. “Acá lo que hay que discutir es la coparticipación primaria”, dice, en relación al reparto de fondos entre la Nación y todas las provincias. “Y luego hablar de la coparticipación secundaria, es decir, de cuánto le toca a cada provincia”.
Y observa: “Cuando se habla de coparticipación hay tres socios, que son la Nación, las provincias y el sistema previsional”.
¿Qué está dispuesto a hacer a cambio de que la Nación siga financiando el déficit de la Caja de Jubilaciones de la Provincia? Nada, no se propone reformar la ley, como han sugerido algunos funcionarios nacionales que plantean la necesidad de una mayor “armonización” con el sistema nacional.
“Cuando nosotros –enfatiza– pedimos para nuestra Caja es porque nosotros ponemos para subsidiar el sistema previsional nacional. Como dice el refrán: todos toman naranjada y el pobre naranjo nada”.
Y enseguida precisa: “Dénle a Córdoba lo que le dan a todos; si en Córdoba pagamos una jubilación mínima más alta, Córdoba paga la diferencia. Si nuestros jueces tienen otro sistema, pagamos la diferencia. Si calculamos el haber jubilatorio promediando el sueldo de los últimos cuatro años en lugar de 10 y resulta una liquidación mayor, pagamos la diferencia”.
Sin cambiar la ley previsional, De la Sota dice que sólo está dispuesto a pedir un solo cambio para renovar el acuerdo de financiamiento a la Caja. “Que la liquidación que envía la Nación sea automática como es el giro de coparticipación”.
Busca así evitar los atrasos que, como los actuales, obligan a la administración de Juan Schiaretti a destinar fondos propios en lugar de las remesas demoradas.
Para reafirmar su planteo, apela a su anunciado “cordobesismo, que no es pelearse, sino tratar de sacarle las mayores ventajas. Espero tener buenas relaciones con el Gobierno nacional. Será negociando, hablando o peleando, según las circunstancias lo aconsejen”.
Aunque insiste en que la relación con Schiaretti es óptima, no deja de destacar que por los atrasos de la Nación en pagar obras y en girar fondos a la Caja tiene un nivel de deuda corriente de 1.200 millones de pesos. “Son varias plantillas salariales”, destaca, y reitera que se mantendrá lo más alejado posible hasta asumir. “No hay dos gobernadores, hay uno y es Schiaretti”, concluye.


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