Mientras que desde el Indec se refieren a una suba del 1%, los aumentos pesan cada día más y golpean los bolsillos.
El rubro alimentario fue el más afectado por la suba de precios. Los aumentos en la canasta, que oscilan en un rango del 3,5 al 8,5% en el mes, se aceleraron en la tercera y en la última semana, lo que obligó a los analistas a corregir sus estimaciones.
Es así como desde la consultora Economía & Regiones indicaron que gran parte de esta inflación se debe justamente al incremento de productos alimentarios, mientras que desde el estudio Bein se calculó que la inflación del mes anterior fue del 2%, impulsada por la suba de los comidas y bebidas, principalmente de la carne, que subió un 4,1%. Por su parte, desde la consultora IPC dijeron que la carne subió en febrero un 12,5% y fue responsable de la mitad de la inflación del mes anterior.
Ante el incremento desmedido del precio de la carne, los especialistas explicaron que «el reacomodamiento del precio de los cortes vacunos, que acumula 38% en los últimos tres meses, es lo que más incide en la inflación». Pero también manifiestan que se observaron «aumentos significativos en lácteos, verduras, aceites y panificados».
Los analistas además señalaron que «la suba de los alimentos, como resorte de la inflación de febrero, resultó atípica en un mes que suele ser estacionalmente de poca inflación porque inciden a la baja las liquidaciones de temporadas de la ropa, la baja de los precios del turismo en relación a enero, el mes más caro del año, y cuando todavía no impactan de lleno los aumentos en los precios de la canasta escolar generados con el inicio de las clases».
Frente lo expuesto por las consultoras privadas, desde el Gobierno los ministros Aníbal Fernández y Amado Boudou intentaron minimizar la situación de la inflación.
Así fue como el jefe de Gabinete declaró que «hay personas que se han aprovechado del empuje que el Gobierno le ha dado a algunos sectores de la economía que estaban excluidos».
Refiriéndose al índice en alza de la inflación, dijo: «No voy a negar eso, pero no es un impacto inflacionario, son sólo algunos productos que han aumentado».
Precios en alza, cambios de hábito
La inflación que en los últimos meses crece a ritmo lento pero mantenido, genera que en distintos sectores de la sociedad se implementen nuevas costumbres para paliar los marcados aumentos.
Así es como, según lo registrado por supermercaditas, muchos prefieren dejar las primeras marcas de lado y optan por productos de segunda o alternativos, y adecuados al presupuesto familiar.
Asimismo la carne, que ha llegado a precios exorbitantes, modificó hábitos alimenticios y el pollo, el chancho y el pescado son más consumidos, o en el peor de los casos se obedece a que «comer carne es malo para salud» y últimamente para el bolsillo también, por lo que muchos se vuelcan a menúes vegetarianos.
Por otro lado, algunas personas huyen de la zona céntrica para llegar a los comercios de barrios metropolitanos, como por ejemplo los apostados sobre la avenida Castelli. Es en ese punto de la ciudad donde se apiñan verdulerías, almacenes, panaderías y mercaditos que ofrecen sus productos a precios más baratos, atrayendo a quienes buscan precios módicos dentro de la suba generalizada.
Pese a la marcada inflación, los fines de semana se observa claramente cómo los bares y restaurantes se encuentran atestados de gente, lo que hace constatar que más allá del malestar por lo frecuentes aumentos, muchos deciden gastar libremente su dinero en algunos gustos que luego compensan con restricciones en otros rubros.


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