El gobierno bonaerense comienzó a convocar hoy a la Mesa Agropecuaria Provincial con el objetivo de desactivar las amenazas de conflicto del sector del campo.
“Van a ser contempladas las situaciones que pueda estar atravesando un campo por la sequía o por la inundación. No se le va a cobrar a aquel que por estas circunstancias no pueda pagar. Vamos a ser razonables, acá no va a haber ningún abuso”, enfatizó el mandatario bonaerense.
Ante las advertencias de la profundización del conflicto y un paro del campo que puede llegar a nacionalizarse, ayer por la mañana Scioli le pidió al ministro de Asuntos Agrarios, Gustavo Arrieta, que se reúna con las entidades.
“Mañana a primera hora (por hoy) comenzamos a realizar la convocatoria. No se puso fecha porque se deja a consideración de las entidades el día para que se pongan de acuerdo entre ellas, pero la idea es que se reúnan a mitad de semana a más tardar”, explicaron desde el gobierno.
La intención del gobernador es que el diálogo con el campo no se rompa. Desde diciembre, la Mesa Agropecuaria y el gobierno mantuvieron 13 reuniones, y se consiguió, entre otras cosas, la declaración de emergencia y desastre agropecuario para eximir al sector de pagar impuestos durante determinados períodos.
“El paro es un derecho”, dijo Scioli sobre la medida de fuerza que inició hoy el sector agropecuario y que se extenderá hasta el domingo 10 de junio, pero pidió prudencia: “Pedimos a todos que éste es un momento muy muy sensible, en todo el mundo, que hay una agenda económica, hay nuevos desafíos que exigen esfuerzos adicionales, los que teníamos previstos, y lo hacemos con la máxima responsabilidad”.
El gobernador ya se había enfrentado con el campo cuando el Gobierno nacional peleó por la Resolución 125 sobre las retenciones agropecuarias. En aquel momento, el mandatario mostró su fidelidad al kirchnerismo al advertirles a las entidades: “Con la comida no se jode” y sumarse así al conflicto.
Poco después, volvió a mostrar su perfil conciliador y convocó al diálogo. Pero esta vez, el nuevo llamado al diálogo de Scioli no convence a las entidades, quienes se muestran dispuestas a avanzar en los reclamos sobre lo que llaman un impuestazo.
Los dirigentes aseguran que hay mucho enojo en las bases y aprovecharán el clima para exigir mayor rentabilidad. Lejos del conflicto con las entidades del campo, Scioli vive la aprobación de la ley como una victoria. En su entorno aseguran que su teléfono no deja de sonar para recibir apoyo, aunque dicen que esos llamados comenzaron cuando hizo públicas sus aspiraciones presidenciales.
Esta ley le permitió al gobernador reconquistar a los intendentes de la provincia, quienes recuperarían los 900 millones que les quitó la Nación por coparticipación. Scioli se muestra más optimista que nunca. Sus hombres aseguran que la firma del decreto por el revalúo le garantiza el envío de fondos de Nación para pagar los aguinaldos y aliviar las arcas provinciales el resto del año. Sin embargo, sabe que el kirchnerismo puede volverle a ensuciar el camino, y se prepara para ello.
“Me planté cuando me tuve que plantar”, dijo Scioli a sus funcionarios por sus declaraciones sobre las presidenciales de 2015 en momentos en que los K comenzaban a ahorcarlo, y no descarta volverlo a hacer si el 15 de junio no le llega la liquidación.


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