Para salvar a EE.UU. del contagio, Obama presiona más a la UE

Exigió a los líderes europeos "determinación" en la búsqueda de contrarrestar el colapso

WASHINGTON.- Con miedo creciente a un contagio en la ya castigada economía norteamericana , el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pidió ayer a los líderes europeos que adopten urgentemente las "medidas necesarias" para evitar el agravamiento de la crisis de la eurozona y el temido colapso de la moneda común.

"Hay que actuar con fuerza y con determinación", dijo Obama, según una declaración emitida al término del encuentro que el mandatario tuvo ayer con altos funcionarios de la UE como el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, y el presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy.

No hubo, sin embargo, identificación alguna de medidas concretas para evitar la crisis, en lo que pareció un reflejo de la inquietante falta de consenso que se advierte en el bloque continental.

Acompañado, entre otros, por la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y por el responsable del Tesoro, Timothy Geithner, Obama recibió a Durão Barroso y Van Rompuy en la Casa Blanca para celebrar la cumbre anual entre su país y el bloque europeo.

El encuentro debería haber sido uno más de los que, anualmente, pautaron Estados Unidos y la Unión Europea (UE) en su condición de grandes socios comerciales y financieros.

Pero los nubarrones que ensombrecen la estabilidad del bloque y el temor creciente a un efecto contagio en el resto de las economías, incluida la norteamericana, le dieron carácter de reunión de emergencia, mientras crecen, en la prensa local, las apelaciones al naufragio del Titanic cada vez que se habla de la cuestión.

"Estados Unidos está listo para hacer su aporte para ayudar [a Europa] a resolver este tema", afirmó Obama al término del encuentro.

El presidente no identificó a qué tipo de medidas se refería, mientras que su jefe de prensa, Jay Carney, desechó que estuviera en danza algún aporte financiero.

"Creo que lo que hay que destacar de este encuentro fue el mensaje presidencial en el sentido de que no hay que dejar pasar mucho más tiempo", dijeron a La Nacion fuentes cercanas al gobierno norteamericano.

Pero la incertidumbre no podría haber llegado en peor momento. Apenas dos horas después de finalizado el encuentro, la economía norteamericana recibió un nuevo pulgar hacia abajo de una agencia calificadora de riesgo.

En este caso fue Fitch quien evaluó a la baja su "perspectiva de futuro" para la economía norteamericana ante una "decreciente confianza" en que Washington logre acordar medidas para reducir el déficit.

"Mantenemos la calificación de «AAA» para la deuda de Estados Unidos, pero revisamos «a la baja» la perspectiva para el futuro", sostuvo la calificadora. El dato sonó aun peor si se tiene en cuenta que Fitch es reconocida por ser más flexible y contemporizadora que sus pares.

Nota en baja

Semanas atrás, Standard & Poor's redujo por primera vez la calificación de la deuda norteamericana, y hace apenas unos días anunció que podría aplicar una segunda revisión en sentido negativo. Ayer, ambos datos -el de Fitch y el de la cumbre europea- sumaron preocupación entre los analistas locales, a pesar de que los mercados reaccionaron con euforia a ambos lados del Atlántico ante las versiones sobre un posible acuerdo para avanzar hacia una mayor integración fiscal.

En Washington, si la cumbre entre Obama y los referentes europeos pretendía llevar serenidad la impresión fue la contraria.

"Parece que, después de dos horas, no tienen mucho para decir", disparó el sitio de Internet Politico, ante las escuetas expresiones de los participantes.

El diagnóstico con el que llegaron no era alentador. "La situación es grave, yo diría que hasta peligrosa", sostuvo Van Rompuy, en expresiones previas al encuentro.

Aludía así a la crisis que comenzó hace ya dos años, con el colapso de la deuda griega, y que desde entonces se ha extendido a otros seis países de los 17 que integran la zona euro, amenazando la estabilidad de la moneda. "Ahora es una crisis de todo el conjunto. Nadie lo hubiese dicho hace un año", añadió Van Rompuy.

"Hola chicos, ¿cómo están?", saludó Obama al aparecer en el salón Roosevelt de la Casa Blanca, donde ya lo esperaba el resto de los asistentes. Fue el único gesto distendido que se le vio en el día. Luego, cerró la puerta y todo transcurrió de modo reservado.

Es que el presidente tiene mucho en juego. En la prensa de Estados Unidos ya se habla de Angela Merkel como la "única mujer capaz de arruinar el sueño de reelección de Obama".

La expresión alude tanto a la intransigencia de la canciller alemana para aplicar medidas de emergencia en la eurozona como al efecto catástrofe que un colapso abrupto del euro tendría para la economía norteamericana.

Más de una vez deslizó Obama que las dificultades en Europa podrían complicar aún más sus esfuerzos por impulsar la contratación de empleos y la economía norteamericana antes de las elecciones de 2012.

"Si Europa se está contrayendo o si Europa está teniendo dificultades, entonces es mucho más difícil para nosotros crear buenos empleos a nivel local", afirmó el presidente..

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