"La tarifa está hoy casi en la mitad de su valor real. Esa es la razón por la cual cada mes se complica más el panorama financiero de las empresas", aseguró el sindicalista Ricardo Pera.
Para el gremio, el servicio de ómnibus se apresta a vivir momentos delicados, ante las dificultades de las empresas para hacer frente al pago de los salarios de los choferes, como consecuencia del atraso en la tarifa.
Por ese motivo concurrieron la semana anterior al Concejo Deliberante, donde se reunieron con los presidentes de los distintos bloques, a fin de solicitar celeridad en la discusión del ajuste elevado por el Ejecutivo, el cual plantea una tarifa de 3,20 pesos, lo cual representa un aumento del 33% sobre el valor vigente.
Si bien los gremialistas no cuestionaron ante los concejales ese número, la UTA tiene una sustancial diferencia con el estudio de costos oficial, ya que ubica sus guarismos en no menos de 4,20 pesos.
"Es el valor que consideramos en el gremio, analizando los aumentos de salarios, las cargas sociales y otros componentes. La tarifa está hoy casi en la mitad de su valor real. Esa es la razón por la cual cada mes se complica más el panorama financiero de las empresas", aseguró ayer a este diario el secretario general del sindicato, Ricardo Pera.
Consultado sobre el ajuste presentado a consideración por el municipio, Pera aseguró que el intendente municipal, Gustavo Bevilacqua, le manifestó que el mismo aumentará de manera gradual a medida que el servicio mejore.
"Desde una visión política, esa decisión parece lógica, porque venimos de una mala experiencia. Pero también es cierto que no se puede correr siempre desde atrás a la tarifa. Eso ocurre con todos los servicios: si no son rentables se vuelven malos y no se puede reinvertir", agregó.
Pera indicó, además, que una tarifa acorde es aquella que motiva a las empresas a venir a Bahía Blanca, afrontando sus obligaciones fiscales y gremiales y permitiendo que "no padezcan ni los usuarios ni los chóferes".
¿Nuevo paro?
No sorprendería que en los primeros días de julio se vuelva a repetir una medida de fuerza por parte de la UTA, ya que las empresas Plaza y Mayo (operadoras hasta el mes próximo de siete líneas) dieron a entender las dificultades que tendrán para pagar los sueldos y aguinaldos de sus casi 300 empleados.
De acuerdo a trascendidos, en la reunión mantenida dos semanas atrás entre representantes de esas compañías, directivos de la UTA y dirigentes del ministerio de Trabajo, los empresarios capitalinos anticiparon que darán prioridad al pago de sueldos "en ciudades donde tienen continuidad" y no en las cuales se les canceló la concesión (el venidero 22 de julio las firmas quedarán desafectadas de sus recorridos).
El Concejo responderá en 15 días
A pesar del apuro de la UTA y del propio municipio para que se apruebe el ajuste tarifario del servicio de ómnibus, los tiempos del Concejo Deliberante son completamente distintos a esas urgencias, al punto que a poco de cumplirse dos semanas de la entrada del expediente al cuerpo, remitido por el Ejecutivo, el mismo todavía no tiene siquiera fecha de discusión.
"Creemos que esta semana lo pondremos a consideración", aseguró el titular del bloque oficialista, Santiago Mandolesi Burgos.
El edil reconoció que la tarifa a discutirse es de 3,20 pesos, explicando que ese número surgió de un promedio entre un valor calculado para las líneas que disponen de unidades nuevas y las que utilizan coches más viejos.
"Entendemos las necesidades de la UTA y estimamos que el Concejo se expedirá en 15 días. Si bien todavía no hablamos de valores, tenemos en claro que la tarifa debe adecuarse a un estudio de costos actualizado.", indicó el concejal.



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