Una particular mirada sobre la problemática de los jóvenes manifestaron los padres oranenses durante un taller que realiza la parroquia San José en esa ciudad.
Illesca organizó el taller “El trabajo de ser padres”, con la intención de tener un diagnóstico de primera mano sobre la problemática de violencia, adicciones, baja autoestima y suicidios en los jóvenes, temas que preocupan a la sociedad de Orán.
Lo lleva adelante un equipo de capacitadores en la parroquia San José, ubicada en el barrio 1§ de Mayo, en una zona periférica de la ciudad con una suma de problemáticas, “pero con mucha sed de Dios y su palabra. Aquí, cada familia quiere y se esfuerza por un futuro mejor para sus hijos, pese a su estado de indefensión”, remarcó el sacerdote.
“Buscamos en las familias fortalecer por distintos frentes la catequesis familiar, entendiendo con ello que la palabra es transformadora”, explica Illesca a El Tribuno.
Para el cura, la situación de pobreza integral, sin dudas, es la parte más difícil de afrontar, y por eso a través de la parroquia busca acercarse a ellos por distintos medios y formas.
Los talleres para padres de la parroquia San José se hacen los domingos en el salón parroquial de 18 a 20 para seguir trabajando con los desafíos que presenta la paternidad.
El objetivo de los talleres
“El cura tiene mucha entrada con nosotros, nos conoce, comparte todo y hace llevadera la situación por medio de actividades como el deporte y los talleres”, coinciden los vecinos que participan de las charlas y se integran desde varios barrios de la zona.
Por su parte Manolo Manzano, integrante del equipo de charlas, explicó que el objetivo de los talleres es comprender que el trabajo de ser padres es una responsabilidad ineludible que no termina nunca. “Para ello es necesario tener en cuenta que, como institución social, la familia ha sufrido una crisis importante debido a los cambios que se han producido en la sociedad en muy poco tiempo”, remarcó.
En estos talleres se abordan abiertamente todos los problemas “y la mirada hoy de los padres fue sorprendente: atribuyen a la corrupción del Estado en todos sus ámbitos la violencia que surge en sus hijos”, manifestó Manzano.
Contundentes conclusiones
El equipo encargado de las charlas fue contundente al lanzar su evaluación sobre las debilidades sociales de la ciudad de Orán, logradas a partir del diálogo y el trabajo directo con las familias.
El encargado del equipo de charlas, Manolo Manzano expresó: “Cuando las instituciones son débiles o tibias en sus decisiones, es esperable que se den fenómenos como que el país se haya convertido en un corredor del narcotráfico, de armas, aumente el tráfico de personas, la explotación sexual y otras formas de criminalidad organizada”.
Agregó que “en la medida que el Estado no ponga frenos, se facilita que estos fenómenos proliferen. Ya no se trata solamente de la gran cantidad de jóvenes que están sin empleo o sin oportunidad de estudiar, sino que el campo está fértil para que se involucren en actividades delincuenciales”, dicen los padres a través del informe presentado luego de las charlas.
Este grupo también es directo al señalar que combatir la corrupción en las instituciones servirá para mejorar su capacidad de respuesta.
“Esto se puede observar en hechos concretos. Si la Policía no tiene recursos suficientes mientras se malgasta en otras áreas del Estado, debilita a la institución. Los padres nos manifiestan que el enriquecimiento desmedido de la clase dirigente causa desazón y violenta a sus hijos, que sufren la falta de trabajo y muchas veces hasta la comida”, expresó con preocupación Manzano
Tanto los docentes de los talleres como el sacerdote Carmelo Illesca, ponen el acento en que, al evaluar los resultados, “los padres encuentran un amplio abanico de dificultades para resolver diversas situaciones cotidianas con los hijos en relación a la vida que les toca vivir a cada uno, todo depende de hacer un trabajo conjunto para poder salir adelante”.
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