“Son expresiones de deseo de que las cosas vayan bien siempre y que no hayan problemas. Entiendo que el Defensor del Pueblo (Marcelo Vairo) tenga el ímpetu de querer cambiar las cosas para bien, o intentar dar una solución, pero me parece que en ese afán de querer hacer cosas para mejor quizás se le ocurran ideas de muy difícil aplicación”, señaló el concejal Gabriel Nielsen
En la misma línea, agregó que “no existe garantía de que tomando medidas de este tipo se vaya a solucionar esto porque es un problema de educación y cultural. Difícilmente se pueda dar solución de la manera que lo están proponiendo”.
Recordó que varias de las “nueva” propuestas para ser incorporadas en el Código de Nocturnidad ya fueron planteadas el año pasado sin éxito. “Hay intensión de hacer algunos cambios profundos en la ordenanza del Código de Nocturnidad y entre esos puntos aparece nuevamente la prohibición de la venta de bebidas alcohólicas y la imposición de los horarios de apertura y cierre de los boliches. Incluso el año pasado se planteó trasladar los locales bailables a las afueras de la ciudad. No tenemos garantía de que sea una vía de solución”, dijo.
Además el concejal cuestionó y calificó de “una locura” la idea de pedir autorización municipal para “compartir un asado con los amigos en el quincho de una casa. Ya estamos invadiendo la privacidad de la gente y otros derechos constitucionales que están por encima de cualquier poder de control que pueda ejercer un intendente que está de paso. La cuestión es muy compleja”, concluyó.
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