Desde el dasnevismo se inauguró un discurso nuevo para contrarrestar los ataques del Gobierno, que lo ha elegido como enemigo ideal para confrontar en estas semanas.
Yauhar ha intensificado su acción en la política local y ahora ya no sólo recibe a jefes comunales en su despacho de Buenos Aires, sino que ha comenzado a convocarlos a sus oficinas en Gaiman, donde los intendentes acuden a plantear sus necesidades y se van con alguna respuesta económica, a cambio de mantenerse en la "sintonía fina" del ministro con miras a la interna del PJ.
Tal como se ven hoy las cosas, del amplio puñado de dirigentes que arrojó el desmembramiento del peronismo chubutense luego del traumático proceso electoral del año pasado, hoy sólo tres figuras imaginan, sostienen y construyen alternativas en la política provincial.
En el orden que las preferencias del lector indiquen, esos tres hombres son el Gobernador Buzzi, por un lado; el ministro Norberto Yauhar, por el otro, y finalmente, el ex-Gobernador, Mario Das Neves.
Para el dasnevismo, la confrontación que planeó el Gobierno terminó resultando un negocio redondo: le permitió recuperar el primer plano ante la opinión pública y además, un poco por la circunstancia económica que obliga a Buzzi a manejarse "con cautela" y realizaciones escasas y otro tanto por la impericia de varios de los operadores del buzzismo, empezar a hacer pie con la comparación entre este primer semestre y aquellos de los "años dorados" del dasnevismo en el poder.
Yauhar, por su parte, maneja un discurso de doble acción. Por un lado se muestra cooperativo con las necesidades de financiamiento de las actividades productivas de la región, mientras que por el otro sus voceros derraman en voz baja -pero que traducen con abundancia los grandes medios-, críticas y más críticas sobre la presunta "falta de rumbo" que dicen observar en la marcha del Gobierno.
Durísimo con Das Neves y el dasnevismo, ni Buzzi ni el buzzismo han expresado su opinión acerca de la estrategia que Yauhar sigue y que no tiene otro fin que construir poder en la política local, aunque se jure y perjure que el ministro no quiere ser candidato "a nada" en los próximos turnos electorales.
Con un poder relativizado por su inserción en el PJ tradicional y por la defección del proyecto de liderazgo regional que amagaba concretar el intendente de Comodoro Rivadavia, Néstor Di Pierro, Buzzi no acusa recibo del avance de Yauhar, aunque la figura del ministro le dispute con claridad la posibilidad de convertirse en el "hombre fuerte" del peronismo en Chubut.
Para Das Neves, que fatiga kilómetros en sus giras por el territorio, la alternativa de la reconstrucción se basa en lo que mejor ha hecho desde siempre, es decir en su capacidad para militar en la base profunda del justicialismo, un terreno que le han dejado inesperadamente libre sus adversarios.
"Miran permanentemente para atrás y eso es lo peor que pueden hacer. La memoria hace mucho ruido" en una sociedad que tuvo -disfrutándolo o padeciéndolo-, un liderazgo excluyente en una época de vacas muy gordas para la economía provincial, según creen a pies juntillas en el círculo que rodea al ex-Gobernador.
Nadie sabe por ahora, porque el tiempo aún es muy corto y quizás por que el Gobernador no ha jugado todas sus cartas, si Buzzi ampliará algún día el rango de sus posibles adversarios y se plantará ante Yauhar como lo ha hecho con Das Neves; o si optará porque el tiempo decante las cosas y, al final, le quede un solo contrincante enfrente.
Si todo tiempo pasado fue mejor o si lo mejor aún está por venir, son sentencias que cobrarán validez a medida que los rivales avancen en su construcción de poder real. Una sola cosa parece certera: el que la "bala de plata" de YPF no le bastará a Buzzi como única herramienta para consolidarse como ese líder indiscutible que, desde siempre, caracteriza el modo histórico de ejercer el poder para el peronismo.




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