Para Moreno, una brújula... nacional

Por Jorge Oviedo

El secretario de Comercio, Guillermo Moreno, agregó a sus extravagancias la del viaje comercial a Angola. Un emprendimiento que trae algunos recuerdos de la "misión milagrosa" de José López Rega a Libia en enero de 1974, cuando el feroz control de precios creaba la ilusión de la inflación cero, para terminar un año y medio después en el Rodrigazo. Entonces, como hoy, la necesidad imperiosa era conseguir petróleo.

¿Por qué una misión tan costosa para venderle a un país cuyo ingreso per cápita es de apenas 3900 dólares anuales y la expectativa de vida apenas llega a los 50 años? Angola necesita alimentos y tal vez argentinos podrían hacer buenos negocios explotando tierras. Con casi dos millones de hectáreas cultivadas con cereales, los rendimientos son un décimo de los que aquí se logran.

Pero Moreno quiere colocar la producción textil que se vende en La Salada. ¿Pueden los argentinos, de La Salada o cualquier otro sector textil, producir más barato que chinos, indios, malayos, paquistaníes? Si es así, es hora de quitar protecciones que elevan enormemente el valor local de las prendas. Si no es así, lo de Angola es sólo propaganda.

Datos sorprendentes

Parecería, en cambio, que el Gobierno debería preocuparse mucho más por la pérdida de competitividad global de la economía argentina. Los miles de turistas locales que abarrotan los vuelos a los Estados Unidos habrán visto, probablemente, que los productos locales prácticamente brillan por su ausencia en el mayor mercado de consumo del mundo. En cambio, hay textiles de Honduras, Perú, Guatemala y El Salvador; frutas, pescados, mariscos y vinos de Chile, por poner sólo unos pocos ejemplos. De la Argentina apenas se encuentran vinos en algunos minimercados y restaurantes, especialmente en Nueva York.

¿Por qué hay quesos de Suiza, Alemania, Dinamarca, Italia, Francia y España en cualquier autoservicio neoyorquino y en cambio es casi imposible hallar lácteos o carne argentinos? Son preguntas que Moreno debería responder. Interviene en esos mercados con resultados a la vista.

¿Podría Angola compensar el daño que significaría salir del sistema de preferencias de los Estados Unidos? Parece difícil. La razón por la cual la Argentina tiene enormes problemas de competitividad habría que buscarla en la incomprensible política económica, que ha llevado a un importante atraso cambiario. El Gobierno quiere el dólar como ancla antiinflacionaria mientras usa sin límites la "maquinita" de imprimir billetes para financiar el déficit fiscal. Miles de argentinos cruzan las fronteras para comprar electrodomésticos que en los países limítrofes cuestan la mitad que aquí. Nada más parecido a lo que ocurría en tiempos de Martínez de Hoz.

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