El mercado del real estate es, por lejos, el más afectado por el cepo cambiario que impuso hace un mes el Gobierno con la intención de frenar la fuga de capitales.
“Nadie quiere vender nada: el que tiene los dólares los quiere seguir teniendo y el que tiene un edificio tampoco quiere ponerle precio; está todo parado, algunos se fueron de vacaciones y nos dicen... en febrero hablamos”, explica un consultor de una firma reconocida de facility management y real estate. Y añade: “La única excepción fue de un cliente que liquidó un activo en pesos para pagar una deuda en pesos”, añadió. “Pero esto cambió todo y mientras no termine seguiremos así”, dijo, en referencia a los controles a la compra-venta de dólares.
Un desarrollador inmobiliario explicó que la “cotización” del billete verde preocupa. “Estamos viendo que si la cotización del dólar oficial con el paralelo supera el 20%, entonces nos sentamos a negociar de nuevo”, advirtió, “pero no es nuestro caso, nos movemos todavía con el oficial”.
Otra norma que trastocó la forma de hacer negocios es la disposición del Banco Central según la cual no es posible pagar en el exterior un activo que esté en Argentina. “Ahora el cliente tiene que ingresar el dinero, cambiarlo a pesos y luego volver a convertirlo... como nadie asegura que los pueda volver a comprar directamente no se hace nada”, explicó.
Desde otro lugar, el economista Daniel Marx opina que es previsible el parate en el industria del real estate. Opinó que el cepo cambiario “generó interrupciones en transacciones previstas”, y mencionó la compra-venta de inmuebles, ajustes de precios en determinados productos importados, incertidumbres en cadena de producción y retraso en determinadas inversiones”.
Rodrigo Alvarez, de Ecolatina, añade que “claramente” la decisión oficial “paralizó la decisiones empresarias, fue una acción de urgencia y ahora espera verse si se van a relajar o profundizar”.
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