El defensor Vicente Mazzaglia, se refirió a la tasa del Casino y sostuvo que no acuerda con "esta extorsión real o subliminal con que se intenta responsabilizar a la sociedad toda ante los eventuales despidos que derivarían de la equidad tributaria y política".
Resulta indispensable una adecuada utilización de las cargas tributarias como herramienta para alcanzar un desarrollo sustentable con inclusión social.
Como Defensor del Pueblo de Bariloche todavía no me encuentro en condiciones de definir con claridad cuáles y cuántas son las situaciones que existen en nuestra ciudad a partir de la singular, casi bíblica, lluvia de arena.
Pero no hay mucha duda que con lo estrecha que está siendo la temporada, el casino y las empresas que utilizan el espacio público para su publicidad, por nombrar apenas dos ejemplos, dejarán de ganar algo, o tal vez mucho. Pero para esas empresas siempre serán variaciones sobre el ganar. Lo que obliga a pensar un poco más el asunto.
Es innegable que en la situación actual el desempleo es tema crítico, pero más cierto es que el miedo a la desocupación es el eje del sometimiento social.
Deberíamos desterrar la expresión degradante de agradecer el tener un trabajo. En la vida terrenal el trabajo debe ser un derecho no una dádiva.
Todos merecemos contar con una vida digna en donde el trabajo no se agradece, se cumple.
Las políticas públicas de todos los poderes de un estado decente tienen que confluir hasta ser capaces de volver más comprensibles estos días, esta situación, de brindar certezas.
Fui orador en la Audiencia Pública del año 2008 relacionada a la restricción en el horario de funcionamiento del casino de Bariloche y de estas cosas hablé. En esa ocasión también dije que reconocía la dignidad común a todo trabajador de los empleados del casino, como también de los peones tabacaleros, o de los mineros y trabajadores forestales comprometidos en proyectos de alto impacto ambiental.
Pero igual que entonces con el horario, hoy sostengo que es inaceptable esa extorsión real o subliminal con que se intenta responsabilizar a la sociedad toda ante los eventuales despidos que derivarían de la equidad tributaria y política, con que se pretende algo mejor para la comunidad.
Tal vez habría que empezar considerando que se cumplan ciertas obligaciones éticas que existen a la vista. Eso que su mismo marketing llama responsabilidad social empresaria y que sea la empresa misma quien encuentre la alternativa ideal para adaptar su plan de negocios sin reducción de beneficios laborales ni despido alguno.
No me incumbe la administración del casino, pero no creo que sea adecuado decir que la empresa va a perder dinero, sería casi una burla, porque se trata de un casino, un lugar donde la única ganancia que se permite además de la empresarial definitivamente garantizada, es individual, egoísta y escasa.
Opino por fin, que el destino de esta justa carga fiscal debe servir para que nuestra sociedad prospere a través de ideas originales que piensen de forma creativa cómo desarrollar trabajos que aún no existen.
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