El canciller Timerman insistió en el respaldo continental para abrir conversaciones sobre la soberanía en las islas. El premier británico convocó al Consejo de Seguridad Nacional para analizar la situación a tono con su escalada verbal.
Toda la prensa de Gran Bretaña se hizo eco de los planes de Cameron y de los argumentos que justificaron su decisión de apelar al poderío militar del Reino Unido para mantener su situación colonial sobre Malvinas. Estrategia que se reforzó luego de que no prosperara la maniobra para que la Comunidad Económica Europea reconociera a las islas como territorio británico de “ultramar” como primer paso de una avanzada diplomática en la ONU. Ahora, todo apunta a fortalecer su presencia bélica en las islas antes de que se cumpla el treinta aniversario de la guerra de 1982, aunque los elementos que aportó la inteligencia británica no aparecen como muy convincentes.
El diario inglés Daily Mail afirmó que el general David Richards “ya ha elaborado planes de contingencia” y “aseguró a Cameron que Gran Bretaña puede defender las islas” y desplegar rápidamente efectivos militares en caso de necesidad. También que durante la reunión del Consejo de Seguridad del martes pasado, Cameron fue notificado que Argentina planeaba una “invasión de pescadores” para plantar en Malvinas banderas blanquicelestes “en la primavera”. Mientras que otros funcionarios y jefes de inteligencia también “advirtieron al primer ministro que la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner utilizará el aniversario como pretexto para ‘elevar la temperatura’” de la relación bilateral.
En tanto, The Times sostuvo que “se entiende que el príncipe William hizo lobby” para que se le permitiera viajar a las islas a desarrollar su entrenamiento en febrero y marzo. Pero los herederos de la corona no tendrán sólo una misión militar. El canciller británico William Hague reveló en Brasil que el otro príncipe, Harry, visitará ese país en marzo, casi en simultáneo con la presencia en Malvinas de su hermano William –segundo en la línea sucesoria de Isabel II–, para difundir las Olimpíadas de Londres y el jubileo de la reina.
“Los días de nuestro distanciamiento diplomático de su región terminaron. Comenzamos a realizar el esfuerzo más ambicioso del Reino Unido en los últimos 200 años para fortalecer los lazos con América latina”, dijo Hague. La estrategia del canciller británico apunta a diluir el apoyo de los países latinoamericanos al reclamo argentino, empezando por el más poderoso: Brasil, que ratificó su respaldo a la Argentina.
En una conferencia de prensa en Río de Janeiro, Hague hizo gala de los esfuerzos que están dispuestos a hacer. “No hay ninguna barrera legal para que los buques registrados en Puerto Stanley (Puerto Argentino) naveguen con la bandera británica en lugar de la bandera de las Falkland Islands”, dijo para afirmar que no tendrían inconvenientes para burlar las restricciones impuestas en sus puertos por los países del Mercosur.
La respuesta del gobierno argentino no tardó en llegar. “Ayer (por el miércoles) escuchábamos anonadados las declaraciones del primer ministro británico. Escuchábamos hablar sin vergüenza, usar la palabra colonialismo hacia un país latinoamericano”, dijo ayer Boudou en un acto oficial en Mar del Plata. El vicepresidente planteó que colonialismo “es una palabra que ha causado tanto daño y tanto dolor, no sólo en América latina, sino también en Asia, en Africa, una palabra que aún hoy deja el rostro humano inconfundible de la exclusión, de las democracias semi coloniales, de las democracias tuteladas que han mantenido durante siglos en muchos países”.
“No debe sorprendernos la reacción de los países hermanos de nuestro continente ante semejante exabrupto”, insistió Boudou y expresó que “no es casualidad, sino el fruto viviente de una política exterior concreta, consecuente y persistente que ha llevado adelante el gobierno de Néstor y Cristina Kirchner”. “Las cosas no pasan por casualidad –remarcó Boudou–, Argentina tiene una política exterior y tiene su lugar en el mundo, y ahí están los frutos.”
Desde Centroamérica el canciller Timerman también exaltó la política exterior sobre Malvinas y afirmó que Argentina “no va a contestar ningún agravio de tipo militarista de parte del señor Cameron”. Y como respuesta al premier que acusó a la Argentina de “colonialista”, agregó con ironía que “la mejor respuesta que se me ocurre es enviarle un libro de historia de regalo. Inglaterra se destaca por sus historiadores, y muchas veces por la crudeza de sus historiadores en cómo relatan la historia. Me parece que Cameron no leyó ninguno de esos libros”.
En cuanto a los deseos de los kelpers de pertenecer al Reino Unido que esgrime Cameron, Timerman resaltó que “en el territorio continental argentino viven más ingleses que en las Malvinas y, aparte, esos residentes en Malvinas que aducen que son naturales de la zona, no es cierto porque es una población trasplantada por Gran Bretaña en el 1800”. “Así es reconocido por las Naciones Unidas –agregó el canciller–, que no acepta que los habitantes de las Malvinas sean parte de la negociación. Son objeto pero no sujetos de la negociación. La negociación, según las Naciones Unidas, es entre Gran Bretaña y la Argentina.”




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