Para el Indec hay 8,4% de pobres pero el Municipio asiste al doble

Para el organismo nacional hay unas 13.500 personas que no alcanzan los $1.186,53 necesarios para adquirir la canasta total. Pero el área de Desarrollo Social local cubre a 27 mil riocuartenses carecientes
Los cuestionamientos a los números del Indec vinculados a la canasta alimentaria se extienden ahora a otras estadísticas como las de pobreza e indigencia. Es que el último relevamiento del organismo nacional sobre la situación social en los 31 conglomerados más importantes del país asigna a Río Cuarto un 8,4% de pobres y un 2,9% de indigentes. Esto implicaría unos 13.500 riocuartenses dentro de la primera categoría y casi 4.700 para la segunda.

Sin embargo, en los registros que la Municipalidad tiene dentro del área de Desarrollo Social, que conduce Guillermo Aón, la asistencia directa del gobierno local alcanza a 27 mil riocuartenses. Esto implica el doble de lo que el Indec considera por debajo de los 1.186,53 pesos de ingresos a valores de la Canasta Básica Total (CBT) de agosto, la última conocida.

Allí se abre entonces un debate sobre qué mide el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, a quién asiste el Municipio, dónde está la línea que determina la situación de pobreza y en última instancia, si las cifras oficiales son representativas de la realidad.

Es que según el Indec, la ciudad pasó de tener un 13,3% de pobres en el primer semestre de 2008 al 10,7% en igual período de 2009. Para la primera mitad de este año, la cifra volvió a retroceder 2,3 puntos más, lo que implica que en los dos últimos años hubo 8 mil personas que salieron de la pobreza en la ciudad.

Pero en los despachos del Palacio de Mójica la presión de la demanda social no se redujo. Es más, por estas horas los funcionarios pugnan por incrementar las partidas del presupuesto 2011 para su sector, especialmente por el efecto de la inflación en los alimentos que entregan a los miles de familias.

“Creo que el problema principal en esta discusión pasa por la situación de pobreza. ¿Se deja de ser pobre cuando se ganan 20 pesos más que la canasta total?”, se preguntó Guillermo Aón.

Lo cierto es que la definición más economicista y arbitraria de fijar un corte para establecer las condiciones sociales aparece cada vez más cuestionada. En las áreas de asistencialismo, en cambio, la definición es mucho más compleja. Esto podría explicar en parte la enorme brecha de las cifras. Aunque claro que no todo. Las sospechas de la manipulación de las estadísticas no logran erradicarse cuando surgen contrastes tan significativos como los de Río Cuarto, donde las diferencias son curiosamente del doble.

Incluso la situación del mercado laboral también hace ruido en el marco de las estadísticas si se las cruza con las de pobreza e indigencia. Es que en ese plano, la ciudad aparece entre las peores del país, por el crecimiento en la desocupación -siempre según el Indec- y el alto nivel de informalidad laboral.

Sobre este último punto y su vinculación con la situación social hay otra lectura que intenta explicar las cifras. Es que la llegada de la Asignación Universal por Hijo tuvo fuerte impacto especialmente en el combate de la indigencia. Esto implicó dejar de lado también el Plan Trabajar, “lo que fijó un cambio de política al dejar de subsidiar al mayor sin empleo por el menor indigente, cosa que es muy importante”, explicó Aón.

A su vez, el empleo en negro permite en muchos casos superar las línea de pobreza pese a la situación de marginalidad que plantea en el mercado del trabajo.

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