El siniestro, iniciado presuntamente de manera intencional, fue detectado el lunes por la tarde, y personal de Urbanos tuvo que trabajar hasta las nueve de la noche para controlarlo - De hecho, ayer por la mañana se continuaba con ello, distrayéndose máquinas y recursos esenciales para otras actividades - La cosa no da para más, y hay que solucionar esto
Se presume que el incendio fue iniciado intencionalmente. Al margen de que sea o no así, el siniestro obliga a exigir a las autoridades municipales la adopción de medidas de fondo de una buena vez.
No es posible que la solución de este problema -porque ya es de hecho un problema, además de un permanente incumplimiento a las normativas vigentes, que exige la liquidación de esta clase de basurales- se siga demorando infinitamente en el tiempo.
Pese a ello, y aunque en más de una ocasión las administraciones municipales de turno han aseverado que la solución de esta situación era una política de estado, nada se ha hecho.
Es cierto que, mediante el esfuerzo casi sobrehumano del personal de Servicios Urbanos afectado a la atención del predio, por lo menos éste, mayormente, está medianamente ordenado y, cada tanto, se realiza un acomodamiento general a modo de generar, como sea, un poco más de espacio.
Pero esta situación no puede sostenerse indefinidamente en el tiempo.
EL PROBLEMA
De entre las problemáticas urbanas, suele mencionarse de manera frecuente, como una de las más serias, la deposición y almacenamiento de los residuos domésticos.
Por lo menos en nuestro distrito, es un tema que ya viene siendo planteado desde hace tiempo aunque, en rigor, ha sido prácticamente nulo cualquier avance en cuanto a la solución del problema.
Lo que sucede es bien conocido: en tanto proporcionalmente proliferan los basurales improvisados -aunque afortunadamente suelen ser limpiados, por lo general, de manera bastante rápida, quejas y denuncias mediante- sigue preocupando la situación de colapso del basural a cielo abierto del que se dispone en esta ciudad, para la deposición de los residuos domésticos.
En alguna oportunidad fue anunciada por el gobierno local -y presentada luego formalmente- una compactadora de residuos que, la verdad, ignoramos actualmente dónde se encuentra y por qué no está en funcionamiento.
Este elemento, de tamaño más bien mediano, sería el eje para la implementación de un proyecto tendiente a instalar una planta de compactación y reciclado de los residuos domiciliarios de la ciudad que, a su vez, incidiría en la liquidación del basural a cielo abierto existente.
Este emprendimiento permitirá, en teoría, la separación de residuos orgánicos e inorgánicos, por parte de quienes realizan allí esas actividades, en condiciones higiénicas y seguras.
Pero lo cierto es que luego de este primer approach no se han generado nuevas iniciativas en este marco, y resulta evidente que se trata de una cuestión que urge resolver.
Entendemos que este proyecto debería figurar como prioridad en el plan de obras públicas del municipio.
Es cierto que se trata de un proyecto que podría interesar una importante partida; pero no es menos cierto que no puede prolongarse mucho más la capacidad operativa de un predio que, pese a haber recibido algún acondicionamiento, se encuentra en estado de virtual colapso y, por tratarse de un foco potencialmente peligroso de contaminación, urge evidentemente la implementación de alguna solución de fondo.
UN PROBLEMA SERIO
La disposición de los residuos domiciliarios que produce diariamente la ciudad es un problema serio. Por supuesto, esta es una problemática común a cualquier distrito y, en todo caso, no se trata más que de una cuestión de volumen para establecer la proporción de la complejidad del problema. Ateniéndonos a esa pauta, en Rojas esta sería una problemática manejable, siempre y cuando se adopten medidas de fondo de manera rápida.
El proyecto más serio pasa por la instalación, como mencionábamos anteriormente, de una planta de separación de residuos en orgánicos e inorgánicos: los orgánicos, por ser justamente biodegradables, podrían disponerse en relleno sanitario; los inorgánicos, que generalmente son envoltorios y envases de plásticos, poliuretanos y polipropilenos, presentan un problema aparte: pero su clasificación y compactación permitirían ya sea su reciclado o su venta a compañías que se dediquen a la recuperación de esa materia prima.
Lo fundamental, lógicamente, sería asegurar las condiciones de desempeño de las personas que subsisten en ese predio, que hoy son absolutamente antihigiénicas y, además, indudablemente peligrosas.
Entendemos que deben regularse pautas laborales apropiadas y condiciones de salubridad óptimas -porque en este caso no hay términos medios-, y hasta se puede apostar a la conformación de cooperativas de trabajo que participen de los beneficios económicos eventuales.
Mientras tanto, hay otros aspectos sumamente importantes que considerar, y tienen que ver puntualmente con el basural como potencial fuente de contaminación: la proliferación de alimañas, inevitable ante el desorden actual; la peligrosa cercanía del predio, en sus actuales condiciones, con lugares residenciales, además de con la estación de rebaje de gas natural y su proximidad con el Río Rojas, al cual podrían llegar eventualmente efluvios contaminantes.
Son, en rigor, distintas facetas de una misma cuestión, cuya solución debería ser, insistimos, ubicada como prioridad en la agenda del gobierno municipal.
UNA BUENA
Al margen de escandeletes y chicanas, a veces nuestros concejales aciertan alguna: en buena hora. Es que recibió luz verde de la comisión deliberativa de Inspección General Obras Públicas y Urbanismo, el proyecto radical que impulsa la creación del Programa Municipal de Reciclado de Residuos Eléctricos y Electrónicos. (Es de esperar que también reciba curso favorable lo antes posible el proyecto peronista para declarar área protegida la principal vertiente de nuestro acuífero, legislación de avanzada que, ya que estamos hablando de la defenda del ecosistema, contribuirá a remediar la proliferación de pozos de riego).
Volviendo al proyecto radical, digamos que la idea es es reciclar aquellos desechos eléctricos y/o electrónicos "generados en domicilios particulares y los procedentes de fuentes comerciales, industriales, institucionales y de otro tipo que, por su naturaleza y cantidad, sean similares a aquellos".
Para tales fines, el proyecto propone que "cuando un particular adquiera un nuevo producto, que sea del tipo equivalente o realice las mismas funciones que el aparato que desecha, podrá entregar el producto usado en el acto de la compra al distribuidor, y este deberá recepcionarlo temporalmente, siempre que contenga los componentes esenciales y no incluya otros residuos no pertenecientes al aparato".
Luego, el gobierno local dispondrá su recolección en los distintos puntos de recepción previamente establecidos.
Paralelamente, los comercios del ramo deberán colocar carteles orientando a los consumidores sobre los distintos componentes eléctricos y/o electrónicos de los equipos que adquieran y la contaminación que pueden producir, como así también sobre la posibilidad de entregar equipos sin uso, cuando adquieren uno nuevo.
En este marco, se deberña instrumentar una campaña pública advirtiendo a los usuarios sobre la correcta forma de desechar equipos en desuso.
En tanto, se faculta al gobierno local para realizar los convenios que sea menester con organizaciones públicas y/o privadas, para la recepción y posterior reciclado de dichos residuos. Y, además, deberá evaluar la posibilidad de instalar una planta adecuado para el reciclado de estos residuos.
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