Dicen que cambió por las próximas elecciones.
Considerada, pues, como una acusación excesiva contra el hombre que más capital político había empeñado en la propuesta de reforma inmigratoria de 2007, estas palabras vuelven a perseguir hoy al veterano senador por Arizona durante las internas republicanas que decidirán su supervivencia política en agosto.
Ese mes tendrán lugar unas reñidísimas elecciones primarias, que lo enfrentarán a candidatos como J. D. Hayworth, ex congresista mediocre que surgió de los suburbios de Phoenix y popular locutor de radio, que se ha convertido en un peligroso adversario gracias a su rabiosa retórica antiinmigrante.
A pesar de que el equipo de McCain insiste en que las elecciones primarias no representan un gran peligro para su jefe, lo cierto es que apenas 5 puntos porcentuales lo separan de Hayworth en las encuestas. Esa escasa diferencia se ha convertido en la principal razón de una metamorfosis que hoy ha hecho de John McCain un ferviente antiinmigrante.
Obligado a renunciar a sus posiciones de centro, McCain se ha visto en la necesidad de radicalizar su postura para tratar de mantener su banca. Durante este proceso, el político que alguna vez fue adalid de la causa inmigrante ha terminado por abrazar las posturas extremistas que repudió en el pasado, mientras la comunidad hispana constata que las acusaciones que alguna vez le lanzó Obama se han convertido en realidad.
Apuesta arriesgada
Para un nutrido grupo de líderes políticos y religiosos vinculados a la lucha de los inmigrantes, el respaldo de McCain a la ley SB1070, aprobada anteayer por la gobernadora republicana Jan Brewer, lo ha convertido en el compañero de viaje del sector más radical del partido, particularmente en el espinoso capítulo de la inmigración ilegal, y ha confirmado su apuesta por una arriesgada estrategia de supervivencia política.
"Los bandazos de McCain hacia la extrema derecha son vergonzosos", consideró Martine Apodaca, vocero de la organización Reform Immigration for America, y lamentó la renuncia del senador por Arizona a su legendaria independencia para apostar por el "haz lo que sea, con tal de ganar" unas elecciones.
La estrategia electoral de McCain, que se ha visto obligado a pedir la ayuda de Sarah Palin y del movimiento Tea Party, no ofrece ningún tipo de garantía, y sí muchos riesgos.
"Aunque el recurso antiinmigrante puede resultar atractivo [...] en el largo plazo se convierte en una estrategia de perdedores", dijo Rank Sharry, director ejecutivo de America?s Voice y uno de los hombres que colaboraron en el pasado con McCain.
"Y en este sentido, las elecciones que enfrentarán a McCain y Hayworth serán una prueba de si los republicanos han aprendido o no del pasado", añadió Sharry en referencia a la larga lista de candidatos republicanos que han perdido en las urnas al respaldar los prejuicios racistas del sector más radical del partido.
Por el momento, la apuesta de McCain ?incluido su apoyo a una ley como la SB1070, que le valdrá el repudio de los hispanos en Arizona?, ha conseguido elevar las apuestas entre quienes, desde las filas del propio Partido Republicano, apuestan a favor de su derrota.

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