Ayer fue el primer día en funciones para José Glinski, quien habló del conflicto con las fuerzas policiales basado en un reclamo salarial que describió como “histórico” y que tratará de ir solucionando mediante la vía del diálogo, aunque “aquellos que hayan faltado al servicio tendrán que atenerse a las consecuencias que dicta la ley orgánica de la policía”.
A colación de tal comentario, ilustró que desde diciembre de 2011 un agente de calle con un año de experiencia en la zona sur percibía cerca de $4.057 pesos mientras que actualmente rondan los $6.481 y que cuando se pueda sancionar una ley modificando algunos ítems de la Ley 1.561, se sumarán otras mejoras.
“Sabemos que todavía estamos atrás de lo que debe ser un salario digno en Comodoro, pero los esfuerzos están a la vista, tienen nombre y apellido, tienen número, y de nuestra parte siempre está la vocación de ir saldando de a poco otras gestiones con la dignidad del personal policial” admitió, pidiendo al personal policial y su familia que se queden tranquilos, ya que “vamos a hacer todo lo posible por ir paliando poco a poco años de desatención”.
CONFLICTIVA COMODORO
Sobre el caso puntual de la inseguridad en Comodoro y sus graves estadísticas que ayer mismo llevaron a un diario nacional a titularla como “la ciudad del crimen”, dijo que hay que evaluar la complejidad del asunto, que en tanto cuestiones complejas y distintas no todas las intervenciones son las mismas. Subrayó que no se solucionará el conflicto social endureciendo penas ni llevando más policías a la calle, sino que habrá que gestionar ese conflicto social aludido.
“Sería demagógico y mentiroso decir que vamos a generar una solución para la violencia social que existe en Comodoro”, aclaró, para explicar que lo que habrá que hacer es generar mecanismos institucionales para poder trabajar en conjunto todas las áreas de gobierno que deben estar en territorios conflictivos identificando problemas.
“Vamos a tener que hacer un esfuerzo denodado. No es lo mismo un asesinato en una riña familiar, que cuando pelean dos vecinos o cuando hay bandas organizadas que se disputan el territorio. Ahí tenemos una responsabilidad grande que incluye en responsabilidad a otros actores con influencia sobre la opinión pública” extendió.
Refirió con ello que hay que atender y comunicar con la complejidad que merece cada situación, por lo que indicó por ejemplo que quiere interiorizarse en el proyecto de declaración de emergencia en seguridad que analiza el Concejo local, considerando que así enunciado no ofrece alternativa más que acentuar una situación que toda la ciudad conoce.
“Vamos a presentar una alternativa de trabajo en territorio con el municipio, vamos a ir a escuchar a los vecinos que están organizados, a los que no lo están, a las organizaciones de la sociedad civil y gremiales. Tenemos que escuchar y ver cómo podemos canalizar toda esa vocación. Todos quieren vivir de otra manera, pero si generamos pánico, reina el caos, y lo que tenemos que hacer es ofrecer respuestas diversas, concretas y poner el cuerpo. No podemos seguir hablando de generalidades porque debemos diferenciar los conflictos que tenemos para poder intervenir buscando los socios acordes. En eso es importante entender que las diferencias sociales no solo se basan en una cuestión de ingresos, sino con las condiciones generales de vida”.
Así lo dijo para hablar de un abordaje diferenciado ya que para entender una realidad compleja hay que desarmarla y ver cada uno de sus componentes y causas. “Esto es un trabajo entre todos”, concluyó.

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