Un informe revela la insatisfacción que tiene la sociedad sobre sus ingresos, respecto de la canasta de consumo a la que desea acceder. Según datos del CERX, las familias endeudadas suelen manifestar percepciones de pobreza intensas. Lecturas del fenómeno consumista.
De acuerdo con las declaraciones de ingresos del hogar y las valoraciones que hacen las familias sobre sus necesidades de consumo, casi 73% de los hogares serían subjetivamente pobres. En este aspecto, el centro de investigación detalla que, mientras un 26,2% de los consultados son hogares que no pueden pasar -con sus ingresos- la línea de pobreza, técnicamente, el otro 46,5% sí gana más que ese umbral, pero por debajo de lo que ellos mismos consideran su ingreso de subsistencia.
Se trata del nivel más alto de percepción de pobreza que se registra en el país desde que comenzó la medición, en diciembre de 2005, dice el centro que dirige la economista Victoria Giarrizzo. De la encuesta surgen otros resultados relevantes:
- El monto mensual promedio que requieren los hogares relevados para subsistir ronda los $ 3.511, frente a $ 2.620 que hoy reciben, con una brecha de 34%.
- Sólo el 6,9% de los hogares puede subsistir con la canasta valorada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
- Respecto de 2009, la percepción de pobreza subió 2,6 puntos (de 70,8% a 72,7%). A su vez, en términos de percepción de pobreza, el 58,1% de la población relevada dice sentirse igual que el año pasado, el 22,2% se siente más pobre y 19,8% menos.
Lo que sorprende en la Argentina, cuya economía crece este año a tasas elevadas y la desocupación se ubica cerca de sus mínimos históricos, es que aún así, tantas familias declaren que sus ingresos son inferiores a los que necesitan para subsistir, indica el informe al que accedió LA GACETA. Las causas más evidentes son:
- Pérdida de poder adquisitivo. La aceleración inflacionaria de este año impide materializar las mejoras nominales de ingresos reales, generando percepción de empobrecimiento. Se suma la frustración de recibir aumentos y al poco tiempo comprender que ese mayor ingreso no posiciona mejor que antes al hogar.
- Expansión de la frontera de consumo por inflación. Las expectativas inflacionarias empujan a muchos hogares a ampliar su canasta de consumo como parte de la estrategia para ganarle a los precios. Una vez que la canasta se amplió, intentan sostenerla, y la toman como referencia para marcar su nueva canasta de subsistencia.
- Expansión de la frontera de consumo con financiamiento. Este fenómeno creció sostenidamente en los últimos meses, volcándose muchas familias a un consumo financiado a mediano y largo plazo, pese a que sus previsiones o expectativas de ingreso son de corto plazo. Esto, en principio, parece ventajoso, porque se cree estar ganándole a los precios, pero resulta un limitante en muchas familias si sus ingresos reales no evolucionan o se retrasan según lo previsto. De hecho, el financiamiento con tarjetas de crédito creció de un 18,8% en noviembre de 2009 hasta un 37%, en junio pasado.
- Dificultades para acceder a bienes esenciales. Ocurre principalmente con la vivienda, que se transformó en algo inaccesible para la mayor parte de la sociedad. Se trata de un bien de alta incidencia en las valoraciones subjetivas de bienestar y pobreza de los hogares.
- Cambios de la canasta de subsistencia según escala de ingreso. A medida que se sube en la escala de ingresos, los hogares amplían la canasta que consideran de subsistencia, incluyendo una mayor cantidad de bienes y servicios que son registrados como esenciales para mantener un estándar de vida básico o subir en la escala social. El consumo por debajo de estas pautas mínimas, determina la percepción subjetiva de pobreza.
- Tendencias sociales. En buena medida, la sociedad moderna crea necesidades de consumo cada vez mayores y más frecuentes, y dentro de un clima de estímulo al consumo, impulsan a los hogares a ampliar su umbral de necesidades de subsistencia, incluyendo bienes y servicios que, en otro contexto, podrían considerarse superfluos o suntuarios. Ampliado el umbral de necesidades, mayor es el grado de insatisfacción si se frustra ese consumo, finaliza el CERX.
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