Para entender el nacimiento del fenómeno social que significa Douglas Haig en nuestra ciudad hay que remontarse a 1977. Así lo entienden los exdirigentes Héctor Dinardo y Rubén Iriarte, dos de los “locos” que creyeron que era posible que el “rojinegro” llegue al fútbol profesional.
“Vivimos emocionados por ver que la semilla que sembramos hace tantos años al final dio sus frutos, pero no fue fácil porque en un momento había gente de otros clubes de la ciudad que pese a que sabían que Douglas Haig estaba en otra categoría que nada tenía que ver con el fútbol local se manifestaban en contra del ‘rojinegro’. Pero eso no nos restó fuerzas, seguimos adelante porque estábamos convencidos de que íbamos a poder llegar a la primera división y sinceramente nos quedamos prácticamente en la puerta, no nos ayudó la suerte”, manifestó Dinardo.
Para Dinardo cuando el club desciende al torneo Argentino B fue “cuando la gente se volcó aún más a favor de Douglas Haig porque era el único bastión deportivo que le quedaba a Pergamino y lo estaba perdiendo. Eso trajo como consecuencia que se juntaran esfuerzos de mucha gente, porque no todos los clubes tienen la suerte que tiene Douglas Haig, por lo general en las instituciones hay seis tipos que trabajan y no hay ‘indios’, en cambio en Douglas Haig lo que sobran son ‘indios’, porque pedís para hacer cosas y siempre hay gente. Afortunadamente en este momento la comisión que tiene el club está integrada por gente joven, que no tiene experiencia futbolística pero sí la necesidad de darle al pueblo de Pergamino otra vez la alegría y sobre todo al hincha de Douglas Haig, por eso están haciendo lo imposible para lograr el tan deseado ascenso”.
Además, sobre el trabajo que está realizando la comisión, destacó: “Han conseguido el respaldo de la gente porque está ilusionada en que sólo falta un paso, es muy difícil teniendo en cuenta que varios de los clubes que intervienen están apoyados por gobernaciones. No obstante los hinchas no perdemos la esperanza de volver a ascender, creo que si Douglas Haig lo logra se viviría una fiesta tan extraordinaria que sería imposible de superar”.
Por su parte, Iriarte repasó el origen del fenómeno social llamado Douglas Haig: “Hay que remontarse a 1977 porque fue cuando Lucini, para mí el primer equipo profesional que tuvo Pergamino, tuvo la mala suerte de tener que dejar de practicar fútbol en la Liga de Pergamino y Douglas Haig tuvo la visión de no esperar que cerrara y los jugadores quedaran libres, le compró jugadores como Fernández, Santachiara y Naites, y después Omar Lucini nos ofreció las divisiones inferiores que tenían una muy buena camada de jugadores como ‘Pachi’ Ferrari y Rubén Rosello, entonces Douglas Haig conformó un muy buen equipo”.
En la continuidad de su repaso histórico, Iriarte dijo: “Así empezó a caminar hasta que en 1986 la AFA nos invitó a un torneo con seis ligas de la provincia de Buenos Aires para definir un representante para el nuevo Nacional B y como siempre en Douglas Haig no había dinero, pero como las grandes empresas las realizan los locos, en ese momento éramos seis o siete que fuimos por todo o nada, el objetivo era salir campeón y llegar a un torneo que no era como los nacionales en los que volvías a la Liga de Pergamino. Así empezamos a armar el equipo, le metimos corazón, garra, el equipo se portó y con un maestro como Juan Miguel Echecopar nada era difícil, Douglas Haig ascendió por los refuerzos, pero más que nada por tener una base sólida”.
Dinardo coincide con Iriarte en que el comienzo del fenómeno Douglas Haig “arrancó en aquellos años cuando los directivos teníamos que cumplir todas las facetas, no sólo la de directivos sino que vendíamos entradas, los choripanes y a través de la ventanilla cuando despachaba entradas veía un montón de caras que no eran de Douglas Haig y venían con sus hijos, pienso que esa generación nueva que surgió tomó al club como referente en Pergamino”.
También opinó que el descenso originó “un pequeño enfriamiento, pero después esa misma generación que en la época del Nacional B tenía cuatro o cinco años hoy que ya son hombres se manifiestan con más fuerza y es la gente que va al tablón y alienta. Además va a la cancha toda la gente de Pergamino sin distinción de clubes con el afán de volver a ver a Douglas Haig en otra categoría, por eso es un fenómeno social, y esto va a acrecentarse cada vez más porque no hay otra alternativa en la ciudad y si se hace una reseña de los acontecimientos deportivos de Pergamino, cuando llega el fin de semana siempre el más importante es el partido de Douglas Haig”.
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