Santos, claro favorito en el ballottage, tiene lazos más estrechos con Washington que Mockus
Es un matiz de peso, pero en cualquier caso el poder político local siguió el proceso electoral colombiano con serenidad, consciente de que nada o casi nada de lo que sustenta la estratégica relación bilateral entre Washington y Bogotá estaba en juego en las urnas. "Cualquiera sea el ganador, hay un escenario de certidumbre para los temas centrales de la relación bilateral", dijeron a LA NACION fuentes diplomáticas en esta ciudad.
Se referían así a los dos grandes ejes de ese vínculo. Esto es, el Tratado de Libre Comercio (TLC) aprobado en 2006 y pendiente de ratificación por el Capitolio y, sobre todo, el llamado Plan Colombia, por el que Washington deriva más de 600 millones de dólares anuales al país latinoamericano para el combate del narcotráfico y de la guerrilla.
"Ninguno de los dos aspirantes, ni Santos ni Mockus, ha dicho nada en contra del Plan Colombia ni del TLC, con lo cual estamos bastante serenos en cuanto a lo que pueda deparar la segunda vuelta", dijeron las mismas fuentes.
Pero Santos corre con ventaja. Ha tejido fuertes vínculos con el secretario de Defensa, Robert Gates, y con la secretaria de Estado, Hillary Clinton. Y tiene en su haber el hecho de haber sido negociador del acuerdo por el que Colombia facilitó el uso de sus bases militares a efectivos de los Estados Unidos.
También ha dejado trascender que, en el caso de llegar a la presidencia, su ministro de Relaciones Exteriores podría ser el ex embajador de Colombia en Washington, Gabriel Silva.
"De todas formas, hay que destacar aquí que, más allá de quién se imponga, el escenario se ve con bastante certidumbre", subrayó el presidente del Inter American Dialogue (IAD), Michael Shifter, en diálogo con LA NACION. "Eso habla bien de la capacidad de Colombia para trazar políticas de Estado", añadió.
La certidumbre alcanza, también, a la continuidad del acuerdo para que Estados Unidos utilice bases militares colombianas como apoyo para tareas de combate contra la guerrilla y el narcotráfico.
El uso de esas bases generó un duro conflicto regional para la diplomacia del presidente Barack Obama, crisis en la que contó con el respaldo del saliente Alvaro Uribe, quien se plantó para pedir a los líderes regionales que "ayudaran" a que el país se sacara de encima el flagelo de la guerrilla, en lugar de dificultar esa empresa.
Sin embargo, más allá de la certeza que da la continuidad de las políticas de fondo, hay, desde esta ciudad, ciertos matices en la visión de uno y otro candidato.
Mockus, un desconocido
Así, a diferencia de los lazos con los que cuenta Santos, es escaso lo que aquí puede decirse de Mockus, a quien se conoce muy poco. "Es un profesor un tanto excéntrico, de excelente hoja académica, que habla inglés a la perfección y que estudió en la Universidad de Duke", una de las más prestigiosas de Estados Unidos, se recordó aquí.
"Mockus no tiene experiencia política, si bien se ha rodeado de personas de primera línea", se indicó. Aun así, cuenta con puntos a favor en esta ciudad, donde se subraya que a Mockus nadie le ha podido imputar caso alguno de corrupción. Distinto es el caso de Santos, quien tuvo que lidiar durante la campaña con la herencia de las acusaciones sobre violaciones a los derechos humanos que pesan sobre la gestión de Uribe, de la que se presenta como continuador.
Shifter se refirió al masivo respaldo que ayer recibió Santos, pese a que los sondeos indicaban una gran paridad con Mockus. "Mi sensación es que muchos colombianos fueron atraídos por Mockus, su mensaje llamativo y lo que representa, pero al final estaban preocupados por elegir a un político relativamente novato en asuntos de seguridad y política exterior´´, afirmó.
Más allá de esos matices, es tal la certidumbre que el Departamento de Estado tiene sobre la continuidad de las políticas de fondo que la secretaria Hillary Clinton visitará Colombia apenas dos semanas antes del ballottage. "Es tan fuerte el lazo y tan claro que nadie piensa que una visita de Clinton antes de los comicios pueda capitalizarse en campaña electoral alguna", sintetizó Shifter.




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