Para derrotar a la E. coli, trabajo de detective B. Hirschler y K. Kelland

LONDRES.- Máquinas super-rápidas ayudaron a los científicos chinos y alemanes a decodificar esta semana los genes de la letal cepa europea de Escherichia coli con asombrosa velocidad, pero en el frente de batalla contra la bacteria, lo que importa es el trabajo de detective a la antigua.
Descubrir la fuente de la infección que ya mató a 19 personas requerirá que los funcionarios de bromatología y de salud pública realicen laboriosas investigaciones sobre el terreno.

Por su parte, equipados con miedo, agua y jabón, los consumidores deberán vigilar y esperar. Y, aun así, es posible que nunca se descubra la respuesta.

Pese a los recientes avances científicos, no hay signos por ninguna parte de que estemos cerca de conquistar la amenaza de bacterias como la E. coli . De hecho, algunos expertos suponen exactamente lo contrario.

"Las enfermedades infecciosas son, en gran parte, el problema de este siglo, y cada vez resultarán más problemáticas", dijo Stephen Smith, profesor de microbiología clínica del Trinity College de Dublín.

No es que los médicos y los científicos sean complacientes respecto del riesgo planteado por las infecciones bacteriales, virósicas o micóticas. Es que el estilo de vida moderno -comercio global de alimentos, viajes a granel y el crecimiento de las megaciudades- les ofrecen a los microbios y virus nuevas oportunidades de evolucionar y prosperar.

"Cada día les proporcionamos nuevos nichos; siempre evolucionarán y no podemos hacer nada por impedirlo", dijo Smith.

Como para dejar aún más claro el punto, algunos científicos británicos dijeron ayer que habían descubierto una nueva cepa del "supervirus" MRSA en la leche de vaca y en muestras humanas, lo que causó preocupación por las infecciones entre distintas especies.

Los antibióticos de poco sirven en el actual brote de E. coli , pero la excesiva difusión y uso de esos medicamentos, que ha generado resistencia a ellos, y la falta de nuevas drogas para combatir nuevas cepas es una preocupación cada vez mayor.

"A la vuelta de la esquina hay nuevas bacterias e infecciones, y estamos lejos de ganar la batalla contra las enfermedades infecciosas en Europa", dijo Giuseppe Cornaglia, presidente de la Sociedad Europea de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas.

Esta semana, el mundo fue testigo del 30° aniversario de los primeros casos informados de VIH/sida, enfermedad que posiblemente pasó sin ser detectada durante 80 años antes de ser potenciada y propagada por los viajes globales.

¿Usted qué come?

Las modernas máquinas usadas para establecer secuencias genéticas, como las de Life Technologies Corp, que fueron puestas en funcionamiento esta semana en China y Alemania, dan la posibilidad a los investigadores de desentrañar los secretos de las bacterias en tiempo récord.

Hace cinco años, la tarea de tres días del Instituto Genómico de Pekín hubiera insumido meses, según Paul Hunter, profesor de salud en la Universidad de East Anglia.

Esa investigación de una velocidad vertiginosa proporciona claves valiosas e indican que los culpables son algunos vegetales usados para ensaladas. Pero eso sólo cubre la primera etapa de la investigación.

"Pese a toda esa valiosa información molecular, lo fundamental es si un funcionario de salud puede llegar a determinar de dónde sacó alguien la lechuga que comió", dijo Hunter.

El trabajo forense sobre el terreno, en Alemania, será largo y sólo resultará útil si se lo hace de manera apropiada. "El rastreo debe ser exhaustivo, desde el campo o el corral hasta el plato", dijo Robert Hall, investigador jefe de la Universidad Monash de Australia, y experto en enfermedades contagiosas.

En primer lugar, los investigadores deben entrevistar a los pacientes y descubrir qué comieron durante más o menos las últimas dos semanas antes de enfermarse, algo que no es una tarea fácil, ya que mucha gente ni siquiera recuerda con precisión qué comió hace dos días.

Después, la investigación deberá centrarse en encontrar una clase de alimento común, un proceso que constituye el núcleo del trabajo detectivesco en el caso de cualquier enfermedad. Una vez que se haya conseguido una lista de preselección, las pruebas, teóricamente, deberían descubrir el culpable.

"A medida que pasa el tiempo, es plausible que el acontecimiento causante de la contaminación se extinga naturalmente, y entonces resultará cada vez más difícil localizar su procedencia. Sospecho que terminaremos en una situación en la que no podremos demostrar qué cultivos e incluso qué país fue el causante", dijo Hunter

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