A través de un convenio entre las instituciones educativas, los alumnos del conservatorio Julián Aguirre trabajan con los del Cenma Paulo Freire y los orientan para cantar y tocar instrumentos
“La escuela nos contactó en el conservatorio en 2010, con la idea de que empezaran a hacer música y que los estudiantes pudieran estar haciendo alguna intervención. Con los alumnos de Práctica Docente, empezamos a venir una vez por semana”, explicó la docente del Julián Aguirre Gabriela Quesada.
Indicó que como el establecimiento no contaba con Música como asignatura en su espacio curricular lo hacen todos los jueves en clases por la tarde.
Rosana Baravalle, docente del Cenma, explicó que “el Paulo Freire es una escuela de adultos de nivel primario que depende de la Provincia, funciona en la sede de la Vecinal Pizarro, y tenemos una extensión áulica en Ciudad Nueva”.
En tanto, Víctor Aloy, director del establecimiento, señaló que funciona desde 2005 y que actualmente tienen 15 alumnos en Pizarro y 5 en Ciudad Nueva, aunque la actividad con la música se realiza sólo con los estudiantes de la sede.
“Como se trata de una escuela en la que la mayoría de los alumnos tienen diversas problemáticas, vienen de barrios con necesidades de todo tipo, pero todos tienen inquietudes por lo musical: desde querer tocar un instrumento a cantar”, comentó Rosana y agregó: “Buscamos la manera de mantenerlos en la escuela, porque la deserción en adultos es muy grande, en especial la población entre 14 y 20 años, y pensamos que una alternativa era la música”.
Aseguró que muchos alumnos dejan los estudios por trabajo y otros porque las calles los alejan de sus estudios. “Ante esta realidad, debemos ver cómo contenerlos para que esas horas esté en la escuela y no en la calle”, dijo la docente.
Quesada comentó que con la música se busca incluir socialmente, y darles a los jóvenes la posibilidad de estar en contacto con instrumentos que no podrían conocer de otro modo. “Ésto ha sido una experiencia nueva para nosotros, porque nunca antes habíamos estado en una escuela para adultos. Además, es un contexto diferente al que están acostumbrados los chicos”, comentó.
- ¿Cuál ha sido la respuesta de los alumnos del Julián Aguirre?
- Para los chicos, éste es el primer acercamiento para ser docentes, por lo que se trata de una experiencia muy significativa. Sumado al contexto particular en el que se desarrolla.
“No es sencillo trabajar con chicos de esta edad y en este contexto, pero se han mostrado muy interesados en el tema, la música los atrapó y se puede ver que esperan el día de los ensayos con muchas ansias”, agregó Rosana y ejemplificó: “Incluso dos de los alumnos comenzaron a practicar de manera individual y han tocado en una peña”.
Nuevos modelos
“La idea pasó por ver cómo integrábamos a los alumnos y la música mostraba muchas posibilidades para eso” dijo Quesada, y explicó que el próximo 5 de diciembre estarán participando los alumnos del Cenma en un acto que se realizará en el conservatorio en homenaje a María Elena Walsh.
- ¿Qué valores se incentivan con estas actividades?
- Apuntábamos mostrarles a ellos modelos que quizás no ven, considerando que si se esfuerzan pueden lograr lo que deseen -consideró Baravalle-. Hay gente como ellos, con quizás más dificultades, pero que trabajan para estudiar, y por eso queremos mostrarles que ellos también lo pueden hacer. Pueden seguir con el secundario, si así lo desean ingresar al conservatorio o simplemente hacer música.
Los coordinadores del trabajo señalaron que este año consiguieron un subsidio del Concejo Deliberante, a través de un proyecto del interbloque del FreGen y Frente Cívico. “No podremos llevarlo a cabo en 2011, pero en el año esperamos poder comprar los instrumentos para que trabajen”, comentó Quesada.
- ¿Qué instrumentos esperan adquirir?
- Lo más integrador es la percusión, es algo que convoca, que se resuelve fácilmente y se puede trabajar en grupo porque todos pueden participar de las actividades. El año pasado probamos con clases de guitarra, pero el proceso de aprendizaje es más lento. Incluso nuestra idea es comprar material para hacer cajones peruanos y que cada estudiante tenga el suyo, que lo pueda llevar a su casa y practique allí.
Mientras se realiza la entrevista, los alumnos practican sus canciones de Walsh, algunos con instrumentos, otros simplemente cantando, superando muchas inhibiciones. “Creemos que todos pueden cantar, más allá de la habilidad que tenga, y si no le gusta que toque algún instrumento. A ésto ellos lo han aceptado y han trabajado con mucho interés”, destacó Rosana y reconoció “el compromiso que han asumido los estudiantes del conservatorio ha sido muy bueno”.
Finalmente, Aloy concluye: “Los estudiantes se han acercado a una población conflictiva, con casos en los que las drogas y la delincuencia no están exentas, pero la música lo ha aislado y eso debemos resaltarlo”.
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