Ayer comenzó el juicio contra Julieta Montenegro, quien en la madrugada del 21 de julio apuñaló de muerte a su pareja, Gabriel Otero.
A las 09.55 quedó inaugurado el juicio cuando el juez Rafael Luchelli saludó e hizo presentar a las partes intervinientes en el proceso. Incluso, Luchelli se animó a preguntar por el público presente para prevenir que algún testigo presencie las demás declaraciones.
La jornada se hizo intensa desde el arranque, puesto que Montenegro no sólo se animó a contar su versión de los hechos, sino que además no tuvo inconveniente alguno en responder a las preguntas de la Fiscalía y la querella.
“Preste mucha atención sobre la intimación que realizará el Ministerio Público Fiscal”, indicó el juez Luchelli, quien cedió la palabra a la Fiscalía. De este modo, Angélica Carcano definió que imputaría a Montenegro por “homicidio simple”. Por supuesto, a su turno, el abogado defensor Carlos del Mármol respondió que el hecho fue “en legítima defensa”.
La confesión
Luego de las formalidades, el Juez le preguntó a Julieta si estaba dispuesta a declarar, que podía hacerlo cuando quisiese a lo largo del juicio y que si así lo deseaba podía sólo responder las preguntas de su abogado. No obstante, la víctima que también es victimaria adelantó que no tenía “drama” de responder todas las preguntas.
En primer lugar, la imputada indicó que estaba separada de Gabriel, entre otras cosas, porque en varias oportunidades anteriores al hecho había recibido numerosos golpes, la había “agarrado del cuello” y la había “zamarreado para todos lados”. Es importante destacar que la mujer hace un año atrás pesaba alrededor de 55 kilos, con una altura de 1,60 metros contra los 90 kilos de Gabriel y sus 1,90 metros. “No hice denuncias porque no quería tener problemas con el trabajo. Pero, esa noche, la de los golpes, había testigos”, destacó.
Aunque distanciados, la pareja accedió a una salida el 20 de julio, Día del Amigo. Allí, tomaron alcohol en grandes cantidades y puesto que la relación no cursaba su mejor momento, unos mensajes de texto de Julieta para con otro hombre desataron la furia de Gabriel. “Después, fuimos para mi casa en donde estaba la niñera cuidando a los chicos. Bajé del auto, yo creí él que se iba a ir porque también veníamos discutiendo en el camino. Yo entré, le pagué a la chica y él se metió a la casa. Volvimos a discutir y me rompe el chip del teléfono para que no le mande más mensajes a nadie. Se puso violento y le pegó una piña al portarretrato en donde había una foto juntos. Como se estaba poniendo demasiado violento, le pedí que se fuera, pero él empezó a empujarme, empezó a pegarme piñas en la cara, en la boca. En un momento, me soltó, cuando me estaba pegando me dijo que me iba a matar. Yo tengo dos hijos que no son de él, y me dijo que me iba a matar y hacer mierda a los chicos. Cuando él me estaba golpeando, me solté y me tiró sobre la mesada. El lugar donde vivíamos era muy chico y yo no tenía escapatoria, no tenía cómo salir. Vi un cuchillo, lo agarré y le tiré el cuchillo para sacármelo de encima y le di, no sé cómo, no sé dónde. Salí, parece que él llamó a la policía porque el patrullero llegó y me preguntó qué pasó, no recuerdo bien que le dije a los policías, rompieron la puerta de una patada y entraron. Entré y lo vi, había mucha sangre y no recuerdo más. Me desperté en la comisaría”, relató muy conmocionada Julieta.
“Yo lo maté, lamentablemente fue así, fue para defender mi vida y la de mis hijos. No pensé que iba llegar a tanto. No quería que se muera”, indicó la imputada ante las preguntas de la Fiscalía.
En tanto, el abogado querellante, Roberto Díaz, comenzó a preguntar por el momento en que Julieta había pensado en atacar a su pareja, ella lo interrumpió y dijo: “Yo no pensaba en nada, estaba golpeada. No pensé en el cuchillo, solo lo vi. Y menos pensé en atacarlo, tan sólo recuerdo haberme defendido. Agarré el cuchillo para asustarlo y le di”.
La otra confesión
En segundo lugar, prestó testimonio la mamá de Gabriel, Viviana Salcedo. Si bien la señora intentó defender a su hijo, lo cierto es que algunas declaraciones terminaron por confirmar que el hombre era violento. “Estoy orgullosa de ser su madre porque él no tenía vicios y tenía valores”, relató Salcedo, aunque momentos más tarde respondió que su hijo tomaba alcohol, pero lo hacía con moderación “porque manejaba”.
No obstante, lo más grave sucedió cuando la testigo y querellante confesó que su hijo le había comentado que en una ocasión había golpeado a su pareja, Julieta, pero que “no lo iba a hacer más”.
“La chica ésta tenía otras parejas y había días en que él se quedaba de niñero para que ella saliera con sus amigas. Es cierto que una vez la zamarreó, pero fue porque ella estaba buscando a sus amigos, eso todo el mundo lo sabe”, indicó Salcedo que, por poco, justificó el maltrato que su hijo le propinaba a su nuera.
Las pericias médicas
El tercer testigo fue el oficial Jonathan Farías, quien confirmó la versión de Julieta al momento que la policía arriba al lugar del hecho. Si bien Farías indicó que la imputada estaba golpeada, fue el doctor Hugo Corvalán quien detalló técnicamente cómo quedó la mujer después de las peleas. “Llegó con un traumatismo de rostro, tenía el pómulo tanto inferior como superior comprometido, golpes en la mejilla y el labio superior. Además, tenía lesiones recientes con escoriaciones”, informó Corvalán.
El juicio, que se prevé durará hasta el viernes, continuará hoy a las 14.
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