Más allá de los festejos de anoche, para conocer el verdadero resultado de la interna radical, habrá que esperar unos días. Hay que establecer el enrolamiento de los 111 convencionales provinciales, quienes resolverán la convocatoria de una nueva interna para cargos electivos, o aprobar ellos los candidatos elegidos en una mesa chica.
Se trata, concretamente, de lugares para la mesa que próximamente elegirá entre la democracia interna en la UCR o el “consenso”. De esa disyuntiva surgirán los candidatos del oficialismo, es decir, los que con el decidido apoyo del aparato estatal tienen las mayores posibilidades de resultar electos en el 2011.
Puesta la elección en ese plano, más que el número de votos que lograron tal o cual sector, hay que esperar a que se confirme quienes son los convencionales electos y a que dirigente responde. Así, surge como inteligente la estrategia castillista, que en cada departamento se alió con quien manejaba la chequera estatal y donde convenía, paralelamente, también presentó una lista opositora (Oscar Castillo le pagó la ingenuidad al brizuelismo reconociendo la importancia de que una mujer, Martha Grimaux, sea elegida presidente del comité provincia. Nobleza obliga, hay que reconocerle el humor al senador nacional)
Así, se entiende, se apuntaba a lograr convencionales de todas las listas, con votos que provenían de la fe brizuelista, jalilista, sosista y hasta gigantinista. Un viejo apotegma de la política, hasta el pelo mas fino hace sombra. Como sea hay que esperar a conocer quienes son los 111 convencionales electos.

Comentá la nota