"Por qué no debatimos la situación y vemos cómo hacemos para juntar recursos y becar a los 5 ó 10 mejores promedios del secundario para ir a estudiar a facultades con historia, recursos y capacidad de formación”, propuso su titular.
Así lo planteó ayer Juan Carlos Herrera, titular del Colegio Médico del Sur de Chubut, cuerpo profesional que no fue participado a opinar respecto de la iniciativa. El jueves mantuvieron reuniones para analizar la situación y fijar posicionamientos, a lo que el referente agregó que “el Colegio esperó el tiempo prudente como para manifestarse y nos hubiera gustado hacerlo en otro ámbito, lo tendremos que hacer en forma pública como corolario de las reuniones que hicimos por este tema”.
Contextualizando del tal modo las expresiones ahora públicas, el médico argumentó la oposición a la apertura de una Facultad de Medicina, para la que si bien admitió que se trata de un deseo y aspiración genuina, no es una posibilidad aplicable en el corto y siquiera en el mediano plazo, dada la situación del sistema sanitario local y la falta de infraestructura hospitalaria y académica.
“Es poner los caballos delante del carro” expuso, en relación a que el proyecto surge como respuesta a la crisis en los recursos humanos, para los que pueden encontrarse otras respuestas antes que pretender formar médicos en las condiciones actuales, intención que bajo esa base calificó como “temeraria”.
En primer término, Herrera explicó que la ciudad tiene una estructura sanitaria tan deteriorada que todo aquello que genera la docencia médica no tiene dónde y cómo ejecutarse, al punto de que siquiera se ha contemplado cómo se instrumentaría una enet de anatomía y los cuerpos para disecar, básicos para el estudio de patología y anatomía. También aludió a los laboratorios que se requieren, indicando, por ejemplo, que no están equipados de manera óptima para el cursado de Bioquímica o Farmacia, carreras en dictado actual en la institución.
Ante los micrófonos de Radiocracia, puso foco además en el perfil docente que se requiere para poner en marcha una facultad, advirtiendo que una cosa es ser un buen médico asistencial y otra muy distinta es ser un buen docente, especialidades de las que se carecen en la región. Apuntando entonces a la necesidad de profesores viajeros, amplitud y complejidad de las instalaciones necesarias y el nivel de inversión que se requiere, se preguntó si se habrá establecido cuál será el costo por estudiante de la carrera.
“COPY –PASTE”
Fue así que cuestionó también el estudio de factibilidad “absolutamente vacío de contenido”, indicando que hay definiciones equivocadas de algunos temas, como la ubicación geográfica de la ciudad en la que incluso se indicó una destilería petrolera. “Me da la sensación de que a la gente de la Universidad de La Plata acercaron toda la información, y en un escritorio lo único que hicieron fue leer, resumir, y cortar y pegar como cualquier trabajo que se hace en una computadora”.
Herrera propuso en cambio que en primer término debe mejorarse la infraestructura sanitaria de la ciudad y, después, como corolario de una supuesta mejoría y funcionamiento correcto de la salud, volcar inquietudes y e ideas de los trabajadores del área, para aspirar a una Facultad, y enfatizó que si se trata de conseguir médicos para la ciudad, hay otras alternativas.
“¿Por qué no juntamos a la gente interesada en el tema, debatimos la situación y vemos por ejemplo cómo hacemos para juntar recursos y becar a los 5 o 10 mejores promedios del secundario para ir a estudiar a facultades con historia, recursos y capacidad de formación?”, propuso.
“La realidad es que en estas condiciones, arriesgarse a formar médicos es algo temerario” concluyó.
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