A su vez, para la Cámara Riojana de Productores Agropecuarios también está la “Argentina del desarrollo”, que lideran las provincias centrales como Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, a las que se agrega la Capital Federal. Esta reflexión de la entidad empresaria se da en el marco de la aguda crisis que atraviesan los sectores vitivinícola y olivícola local desde el año pasado, por la cual exige beneficios impositivos para los distritos más alejados de los grandes centros urbanos como es el caso de La Rioja.
Situaciones similares se producen en el algodón del Norte, en los citrus de la Mesopotamia y en la fruta del Sur.
Ante esta situación, desde CARPA se consideró que “esto no se entiende en un país donde los números globales que describen la marcha de la economía son positivos como nunca lo fueron. En medio de la crisis mundial, entiéndase la de los países europeos y de los Estados Unidos, resultan vientos favorables para las economías de los denominados países emergentes, donde el nuestro, como gran productor de soja presenta una envidiable situación de intercambio y crecimiento”.
Diferencias
“La soja y su impacto (lo que “derrama”), profundiza la diferencia entre los dos países en que se divide la República Argentina. El país central, el de las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe principalmente, a las que se agrega la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, exhibe índices de desarrollos parecidos a los que tienen los países del mundo mejor posicionados, diferentes al país periférico, el conformado por las provincias del Norte al que pertenecemos, que tienen índices parecidos a los que presentan los países más pobres del mundo”, se expresa en un comunicado emitido desde la Cámara de Productores.
Asimismo, se interpreta que “las Economías Regionales tienen esa condena: son regionales, y tendría que aclararse que significa que están en regiones alejadas, marginales, postergadas”.
El diputado nacional Alberto Paredes Urquiza presentó su proyecto de ley de desarrollo sustentable incluido en su libro El federalismo en el siglo XXI, en el que potencia una seria de ventajas competitivas para empresas radicadas en el postergado Norte Argentino.
Paredes Urquiza sostiene que “si hay realidades tan diferentes entre una zona y otra, no es posible que se cobren los mismos impuestos”. “No es posible que un empresario que se radica en Buenos Aires al lado del puerto, del gran mercado, con todas las ventajas de tener la tecnología a su disposición, la mano de obra calificada y la energía más barata, tenga que pagar lo mismo que un empresario que se radica a 1200 ó 2000 kilómetros de distancia, donde los riegos empresariales, más el esfuerzo que tiene que hacer es notoriamente diferente, por lo tanto el rédito que va a tener es mucho menor”.
Asimismo, considera que “si los impuestos que tiene que pagar son los mismos ante situaciones tan dispares, no hay ni equidad, ni solidaridad, ni el sentido común que un sistema impositivo estructurado de esa manera indica que debería tener”.
La aceptación de estos conceptos por parte de toda la sociedad argentina, empezando por nuestra clase dirigente, debe ser nuestra tarea permanente se reflexiona desde CARPA. Agregando además que “en este tema lo que es justo no es la igualdad, sino la equidad”.
Para finalizar, desde la entidad productiva se considera que “es un problema de Política de Estado, de GEOPOLITICA. Hay diferencias estructurales, geográficas, culturales que indican que no somos iguales. Pero somos todos argentinos, somos hermanos, nos cubre la misma bandera y tenemos los mismos derechos”.

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