El diputado nacional José María Díaz Bancalari desestimó la posibilidad de que la expropiación de YPF a la española Repsol pueda generar represalias económicas internacionales para nuestro país. Indicó que “eso es una cantinela de aquellos que lucraron con las privatizaciones y nunca han tenido la vocación de defender los intereses nacionales”.
-Finalmente, el Congreso de la Nación dio sanción definitiva a la Ley que expropia las acciones que Repsol tenía en YPF, y que permite entonces volver a la nacionalización de la compañía. ¿Qué tiene para contar respecto de esta votación en Diputados?
-Realmente, es la concreción de un sueño. Es un paso hacia la recuperación de una política hidrocarburífera, al tomar la mayoría de las acciones de YPF. Mediante la Ley de expropiación, el 51 por ciento que le pertenecía a Repsol pasa a manos del Estado nacional. Como alguien dijo alguna vez, para transitar un largo camino primero hay que dar el primer paso. Y éste es un primer paso muy importante. A quienes estuvimos permanentemente luchando en defensa del patrimonio nacional, esto nos hace sentir muy contentos.
-Cuando usted habla de primer paso, ¿esto se refiere a que habrá luego una reforma de YPF? ¿O se refiere a que ésta es la primera de una serie de nacionalizaciones que se darán luego?
-No, sólo me refiero a que la sanción de esta Ley no concluye con todo el proceso de nacionalización de YPF y el manejo de la política hidrocarburífera. Después vendrá todo el proceso de expropiación. Es cierto que en una forma legal y constitucional, la intervención permite que se tomen medidas aún antes que las acciones sean transferidas. Pero todavía faltará mucho. Algunos medios, a través de ciertos actores, han pretendido tergiversar los hechos. Acá no hubo una confiscación, como dicen algunos. Acá no se hizo más que aplicar la Constitución y la Ley.
-Una de las objeciones que se han planteado contra este proyecto del Gobierno, tiene que ver con eventuales represalias económicas. ¿Usted cree que realmente puede suceder que haya algún problema para la Argentina, por ejemplo con sus exportaciones?
-No, eso es una cantinela de aquellos que lucraron con las privatizaciones y nunca han tenido la vocación de defender los intereses nacionales. Las relaciones económicas se estructuran en base a intereses. Indudablemente, Argentina está pasando un muy buen momento. Tiene una gran oportunidad de ir profundizando sus relaciones.
-¿Usted cree que se vienen ahora otras nacionalizaciones de esta naturaleza: por ejemplo, los casos de EDENOR o EDESUR? ¿Podría pasar algo de esto?
-No. Hasta ahora nosotros no hemos tenido en nuestras manos ninguna propuesta de esa índole. Pero no me cabe ninguna duda que el Gobierno nacional y quien lo conduce, Cristina Fernández de Kirchner, tiene una clara visión de cuáles son las políticas que deben implementarse para defender los intereses nacionales. Y no le va a temblar el pulso a la hora de tomar las medidas que haya que tomar, a los efectos de que todas las cosas que pertenecen al patrimonio nacional sean puestas al servicio del pueblo y no de intereses sectoriales.
-Se está hablando cada vez más sobre la posibilidad de una reforma constitucional. ¿Usted está a favor o en contra de una reforma de esta naturaleza?
-Yo creo que siempre se debe analizar el desenvolvimiento de las instituciones de la Constitución; sobre todo, cuando se trata de una Constitución nueva: no nos olvidemos que fue renovada en el año '94 y tiene una serie de institutos que se analizan. Pero no de la manera en que andan diciendo por ahí.... Cada vez que se habla de actualizar la Constitución, permanentemente hay quienes interpretan -o quieren hacer interpretar- que el único objetivo es la re-elección de Cristina Fernández de Kirchner. A mí ese tipo de cosas no me preocupan. Lo que uno quiere es tener todos los institutos actualizados y con el máximo nivel de eficiencia. Muchos de esos institutos se analizan permanentemente desde la intelectualidad, no en el ámbito político. Por lo pronto, hasta ahora yo no he tenido en mi escritorio ninguna propuesta ni proyecto referido a la reforma constitucional. Por lo demás, es una eventual decisión que tendrá que transitar el mecanismo que la propia Constitución requiere para su reforma: convocando a convención de constituyentes, para lo cual se precisara contar con la aprobación de los dos tercios de la totalidad de los miembros de ambas cámaras.
-Y en el supuesto caso de una reforma, ¿usted cree que habría que dejar establecida la posibilidad de una re-elección presidencial distinta a la prevista hoy?
-No sería el objetivo principal, pero tampoco me disgustaría. Cristina Fernández de Kirchner es reconocida como una política extraordinaria, no sólo en el ámbito nacional sino también en el internacional.

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