Para aumentar la producción de la carne vacuna

La Comisión de ganadería del Colegio de Ingenieros Agrónomos de la Provincia de Santa Fe (Ciasfe) presentó el Plan Estratégico Provincial para incrementar la producción de carne vacuna.
La Comisión de ganadería del Colegio de Ingenieros Agrónomos de la Provincia de Santa Fe (Ciasfe), segunda circunscripción, presentó públicamente un Plan Estratégico Provincial para incrementar en el mediano plazo la producción de carne vacuna. Los ingenieros agrónomos que participaron en la elaboración de dicho documento consideran a la “cría vacuna no sólo como una actividad productiva, sino como complementaria a una agricultura eficiente, desarrollada en un porcentaje de la superficie de aquellos establecimientos cuya aptitud de suelos lo permita”.

El plan prevé incrementar en siete años (2010-2017) en un 114 por ciento la producción de terneros por año y en un 189 por ciento el ingreso total en pesos a los productores de ventas de terneros y vacas. A fines del 2008 la Comisión hizo público un documento crítico en el que se denunciaba la grave crisis en ganadería y lechería. Buscando una salida superadora a esa realidad hizo que los profesionales empezaran a trabajar en este documento.

Fábrica de Terneros

Para los autores del proyecto el desarrollo e intensificación de la cría vacuna se considera prioritario, ya que como afirman es la “fábrica de terneros” ¿pero por qué esta actividad es de muy baja productividad hoy? Los especialistas aseguran que es porque “se desarrolla sobre campo natural y con baja adopción de tecnología, lo que da como resultado indicadores y rentabilidad muy bajos”.

“Esta actividad es muy susceptible a las diferentes condiciones climáticas, principalmente a las de sequías extremas, causantes de las mayores pérdidas por la pobre oferta forrajera, y la baja disponibilidad de agua de bebida adecuada. Esto hace imposible el sostenimiento de rodeos estabilizados, por alto porcentaje de mortandad, muy bajos índices de preñez y marcada disminución de terneros destetados. Por otro lado, la etapa post-destete de terneros machos y hembras debe considerarse una actividad importante de los establecimientos de cría y recría, a los efectos de lograr aumentos significativos en la producción de Kg. de carne y, por ende, en la rentabilidad de los mismos”, explican los miembros de la Comisión de ganadería del Ciasfe.

La economía del sector ganadero

“La baja productividad de los planteos de cría –expresa el informe – ha llevado a una importante descapitalización del sector productivo. Se han vendido de los rodeos todas las vacas vacías por tacto (inclusive vacas con medio diente y vida útil), no hubo incorporación de nuevos toros y tampoco se pudo realizar retención de vaquillonas propias para mantener el stock de vientres de los establecimientos. A partir del mes de diciembre de 2009 se insinuó un cambio en la situación de los precios de la hacienda en pie que se acentuó en los meses de enero y febrero del corriente año, de manera que aquellos establecimientos de ciclo completo (cría, recría e invernada) pudieron colocar en el mercado hacienda gorda a valores que superan la media histórica, ubicándose en torno de U$S 1,50/Kg. vivo. Por lo general, los establecimientos de cría se encuentran con el problema de tener que repoblar con vacas preñadas de medio uso o vaquillonas preñadas a valores que oscilan entre $ 2.000 a $ 3.000 c/u según la categoría, procedencia y calidad de la hacienda. No existen créditos para la compra de vientres ni tampoco para la retención de vientres, y los plazos de pago no se extienden más allá de los 60 días”.

Qué tiene que hacer el ganadero

Para los miembros de la comisión de ganadería el empresario ganadero deberá innovar y para ello convertirse en demandante de un mayor nivel de conocimiento y gestión, a través de la planificación. También será trascendental mantener mercados con productos de calidad, resultando imprescindible reconquistar aquellos en el exterior que permitan la colocación de cortes preferenciales (bifes, lomo, cuadril) a valores internacionales. Deberá existir una profunda integración entre el conocimiento de profesionales de las Ciencias Agrarias, Veterinarias y Económicas.

La producción y la industria, que ensambladas por políticas oficiales hacia el sector y por políticas crediticias en las primeras etapas de este nuevo ciclo de la ganadería, constituya el eje sobre el cual se potencie la voluntad de trabajar con hacienda. El conocimiento aportado por los profesionales idóneos deberá garantizar la ejecución de los proyectos productivos mediante su supervisión y cuyos proyectos deben alcanzar una armonía económica, productiva, social y ambiental. El proceso de intensificación en lo biológico debe dirigirse a un mayor ajuste de la cría a pasto, maximizando la carga de vientres fértiles por hectárea.

Situación actual en Santa Fe

Para los elaboradores del informe, el centro norte de la provincia de Santa Fe se caracteriza por desarrollar un modelo de cría vacuna extensiva con escasa incorporación de tecnología, donde la oferta forrajera natural es el soporte de la alimentación de los rodeos de cría. La misma depende de las condiciones climáticas imperantes, dejando sujetos a los rodeos a oscilaciones constantes en cuanto a la cantidad y calidad del forraje disponible, con muy pobre ajuste de carga y con períodos donde se torna limitante, inclusive la disponibilidad de agua de bebida, elemento vital para llevar adelante el proceso productivo.

“En general podemos estimar –sigue el análisis de los especialistas – que se trabaja con cargas muy bajas, con prolongados períodos de servicio y un manejo sanitario deficiente que da como resultado bajos porcentajes de preñez, y un promedio de terneros al destete menor al 50 por ciento. Las principales limitantes productivas del Norte, principalmente en los Bajos Submeridionales y parte de la Cuña Boscosa, son la falta de recursos forrajeros implantados y reservas y la falta de aporte de la suplementación estratégica, previa al servicio. Esto impide lograr un buen estado corporal de los vientres, dando como resultado que muchos de ellos no entren en celo”.

Para los profesionales otra categoría afectada es el destete, que no cuenta con el aporte de proteínas necesarias en la dieta, por la baja calidad del las pasturas naturales. Esto retrasa la entrada en servicio a las hembras y en muchos casos mal forma a los machos, que “serán destinados «a posteriori» a la exportación”.

Esta realidad, se ve agravada por el agua, ya que supera en su contenido los máximos permitidos de sales y sulfatos, responsables entre otros de serios desequilibrios fisiológicos, entre los que se puede nombrarla falta de peso al rodeo y los bajos índices reproductivos conocidos.

En algunos establecimientos del sur provincial se produce en campos agrícolas bajo el sistema de Cría Bovina Intensiva, que se caracteriza por utilizar una alta carga animal por hectárea y un alto nivel de tecnología. “Para cubrir el déficit mensual de los campos de cría, se recurre a la suplementación (rollos, silos, grano húmedo o molido), o bien mediante la implantación de pasturas o verdeos de invierno para mantener estable la carga animal a lo largo del año, y satisfacer los requerimientos de los rodeos de cría”, afirman los autores del trabajo.

Para el equipo de investigación del Ciasfe, el balance forrajero requiere de conocimientos técnicos para su ejecución, y el responsable de su implementación debe ser un Ingeniero Agrónomo, ya que el productor no dispone ni del instrumental ni de las metodologías necesarias. “Durante el presente ejercicio (01/07/2009 al 30/06/2010) es posible detectar balances productivos complejos, donde establecimientos de cría con extensiones de 2000 a 3000 Has., han logrado sostener entre 600 a 800 vacas en el norte de Santa Fe con producciones de terneros del orden del 50%. Esto da como resultado la obtención de 300 a 400 terneros para venta y la necesidad urgente de repoblar con vientres los establecimientos, puesto que de lo contrario, los costos fijos, la presión impositiva y las estructuras tornarán a dichas empresas en deficitarias”, exponen los participantes del informe.

Situación actual en Argentina

Según los ingenieros agrónomos autores del documento, actualmente, la ganadería argentina atraviesa una crisis progresiva evidenciada por un conjunto de elementos, destacándose los siguientes:

a) Una fuerte disminución en el número de cabezas del rodeo nacional en los últimos tres ciclos, provocada por dos efectos concurrentes, la intensa sequía que afectó a la mayor parte del territorio, y a la liquidación de hembras, por desaliento a la actividad ganadera, inducido por bajos precios, resultante de una política de Estado que privilegió el mercado interno en detrimento de la exportación; siendo que ambos son perfecta y necesariamente complementarios.

De esta forma se produjo una pérdida creciente de la participación en los mercados internacionales, incumpliendo con los compromisos de la cuota Hilton.

b) La gran adopción del engorde a corral (feedlot) ha provocado que los animales para consumo interno tengan una terminación de bajo peso final de faena (260 – 280 Kg ), hecho que generó una menor producción global de carne.

“La falta de competitividad con respecto a la agricultura obligó a los rodeos a migrar desde regiones altamente productivas a regiones marginales; con la consecuente reducción del tamaño de los planteles y la menor producción por vientre. Vale aclarar que esta migración llevó también al abandono de la infraestructura, y a la pérdida progresiva de la cultura del trabajo, no sólo con respecto al manejo directo con la hacienda, sino también a otros oficios ligados a la ganadería. Pero además, las regiones marginales fueron sometidas, por lo general, a condiciones de sobre-pastoreo, generando una degradación progresiva de estos ecosistemas, agravando aún más la situación genera”, afirman los especialistas del Ciasfe.

La situación forrajera

Según el análisis, los establecimientos del centro norte de Santa Fe han sufrido dos contingencias climáticas graves: una de ellas en el período 2008/09 con una extrema sequía; y la otra en el siguiente período productivo, con muy elevados registros de lluvia del orden de 1500 a 2000 mm, lo que generó la pérdida de las pasturas consociadas preexistentes y la necesidad de su reimplantación. Esto exige al productor ganadero efectuar importantes erogaciones económicas, con el agravante de que actualmente no existen líneas de crédito para tal fin, ni tampoco apoyo técnico para asesoramiento por parte de profesionales idóneos que contribuyan a la toma de decisiones correctas.

En cuanto a las reservas para el período otoño-invierno de 2010 se han realizado rollos y se han confeccionado silos de sorgo y/o maíz, como así también de grano húmedo.

En otras zonas más marginales, como los Bajos Submeridionales hacia el oeste, los regímenes hídricos se compusieron, y dados los pocos animales que quedaron después de la sequía, existe una importante disponibilidad de forraje como para utilizar de manera diferida. Pero en aquellas zonas en que las precipitaciones no fueron suficientes, quedó una pobre situación forrajera y una baja disponibilidad de agua para bebida.

Otra región que merece un análisis especial, es el de las islas. Cuando allí baje el nivel del río, llegarán las heladas, habrá una importante disminución de oferta forrajera, y en consecuencia surgirá la necesidad de reubicar la hacienda que estaba destinada a esos campos.

“En términos generales, el estado corporal del remanente de vacas de la mayoría de los establecimientos es óptimo para ingresar al invierno, ya que no sólo la oferta forrajera del período primavera-verano fue muy bueno, sino que también, y a raíz de las abundantes precipitaciones, subieron las napas subterráneas y hubo, con ello, una excelente recarga de lagunas y campos bajos, como cañadas y arroyos colectores”, certifica el informe.

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